CADA VEZ ES más común el sobrepeso en las mascotas por proporcionarles más comida de la cuenta o sin el balance requerido. Reconozca cuándo tiene kilos de más o cuándo le faltan y qué hacer en esos casos.
Como si no fuera suficiente con los humanos: uno de cada cuatro gatos y perros en el mundo occidental es obeso y tiene un alto riesgo de diabetes, enfermedades del corazón y otros problemas.
Es lo que dice el reporte del Consejo Nacional de Investigaciones de las Academias Nacionales de Ciencias de Estados Unidos, que editó un libro de 450 páginas, resumen de cientos y miles de publicaciones científicas sobre alimentación de gatos y perros los últimos 25 años, trabajo de 24 especialistas en el tema.
¿Qué nutrientes específicos requieren, cuánta energía, vitamina, grasa, minerales y proteínas? El libro analiza esos detalles y entrega algunas pautas. Es una revisión de otra publicación hecha a mediados de los 80.
Para identificar la obesidad en perros: si no puede sentir sus costillas, probablemente tiene sobrepeso. Los depósitos de grasa en el lomo y la base de la cola o si no se aprecia la cintura visto desde arriba, son pistas para saber si su perro está comiendo mucho. Por el contrario, está desnutrido si las costillas y huesos de la pelvis se aprecian con facilidad, señales que pueden indicar pérdida de masa muscular.
Un perro está en su peso ideal cuando se pueden sentir con facilidad las costillas con una mínima cantidad de grasa o cuando su cintura es observada sin problemas detrás de las costillas cuando se mira desde arriba.
La manera más obvia de ayudarle a un perro con sobrepeso es suministrarle una menor cantidad de alimento en su horario habitual de comida y asegurarse que no le están echando sobras ni dándole comida debajo de la mesa ni que se está comiendo el alimento de otros perros en el vecindario.
Pueden también los propietarios optar por una dieta baja en calorías o un alimento rico en fibra, que hace sentir lleno al perro sin consumir muchas calorías. Pero tenga en cuenta que demasiada fibra, sin embargo, puede reducir la absorción de importantes nutrientes.
¿Y el gato? Los depósitos de grasa en el lomo, rostro y extremidades, o alrededor del abdomen son señales claras de obesidad dice el reporte, elaborado por el subcomité en Nutrición de Perros y Gatos y el Comité en Nutrición Animal.
Un gato tiene bajo peso si se siente huesudo al palparlo, tiene poca o nada de grasa en las costillas y parece ahuecado justo detrás de éstas.
Con un peso ideal, el gato aparece bien proporcionado, muestra una moderada cintura detrás de las costillas y tiene una suave capa de grasa sobre costillas y abdomen.
Colocando menos del mismo alimento concentrado en su coca, dejándolo comer incluso varias veces al día (un gato come de 12 a 20 veces al día) le ayudará a perder peso, indica el reporte.
Aunque los gatos comen muchas veces durante el día, los dueños de gatos con sobrepeso no les deberían permitir comer tanto como ellos quisieran, pues del 30 al 40 por ciento de todos los gatos comen de más si se les deja. Otras maneras de mantenerlo en forma es proporcionarle alimento bajo en calorías o un alimento menos llamativo. Y tal como con los perros, algo de fibra puede ayudar.
Eso sí: no olvide que los gatos descienden de carnívoros y su sistema gastrointestinal está bien preparado para digerir y absorber nutrientes de proteínas animales y grasas. No deben ser alimentados con una dieta vegetariana porque podrían adquirir deficiencias nocivas de ciertos aminoácidos, ácidos grasos y vitaminas.
El agua fresca no debe faltarles a los perros, mucho más durante el ejercicio, para prevenir el acaloramiento. Está bien alimentar un perro adulto una o dos veces al día, pero los cachorros necesitan comer de dos a tres veces al día. Cachorros, gaticos y perros y gatos lactando requieren más calorías al día, así como las mascotas enfermas o heridas.
Los gatos no beben tanta agua como los perros, quizás porque evolucionaron como animales del desierto, sin embargo la poca sed los pone en alto riesgo de sufrir cálculos renales.
Contexto
Factores que influyen en la alimentación
El reporte de las Academias de Ciencias de recuerda que las preferencias alimentarias de gatos y perros son influenciadas por factores, como la experiencia inicial, la fatiga a un sabor, la temperatura, el olor, la textura y el sabor. Los gatos son más refinados que los perros, por lo que sus propietarios deben tener más cuidado para asegurarse que su mascota está recibiendo los nutrientes esenciales. Si cambia dieta, hágalo gradualmente, mezclando.
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