Como si fuera un aviso, la placa de agradecimiento a Antonio Roldán Betancur por ayudar a que se levantara el templo de Briceño, su pueblo natal, tenía un error en la fecha.
Corría la mañana del 4 de junio de 1989 y, al momento de destapar la placa en su honor, el padre Nolasco le advirtió al Gobernador de Antioquia sobre la equivocación en el aviso: en vez de 4 de junio, decía 4 de julio.
"Déjelo así, por algo será", dijo Roldán Betancur cuando puso el primer ladrillo de la iglesia en Briceño, sin saber que el 4 de julio tal como lo decía la placa, sería el día en que lo iban a matar.
Sergio Betancur, quien para la fecha era su secretario Privado y su mano derecha, no se explica las ironías del destino pero sí vive para recordar las anécdotas de quien fuera como su padre, amigo, hermano y jefe.
"A Toño no lo mataron sino que lo atajaron", sostiene Sergio, convencido de que "él era un hombre proyectado para grandes cosas pues fue muy inteligente. Además todo el mundo lo quería".
Cuenta Sergio que, cuando Atlético Nacional, equipo del alma de Roldán Betancur, ganó la Copa Libertadores, el Gobernador no dudo en irse para la carrera 70 a celebrar con los hinchas.
"Todo el mundo lo quería porque era cercano, todo el mundo quería celebrar con él y contarle sus cosas", dice Sergio, al recordar al hombre con quien compartió una amistad de 20 años cuando su pasión por los deportes los cruzó en el camino.
De él, su amigo recuerda todo. La sencillez, el liderazgo y la seriedad a la hora de trabajar, así como lo "mamagallista que era cuando de charlar se trataba, aunque uno no podía hacerle bromas a él".
Dice Sergio que, a pesar de las extrañas advertencias que parecía hacerle la vida y los cuidados de sus escoltas, él siempre estuvo tranquilo y nunca hablaba de amenazas o de la posibilidad de su muerte.
"A él lo mataron un martes después de un puente, en el que se había ido para una finca en Sopetrán con la familia, los amigos y sus escoltas. El primer día le dijo a sus escoltas que se fueran y regresaran el lunes festivo. Eso demuestra lo tranquilo que se mantenía, no temía nada porque no había hecho nada", dijo Betancur.
Así como lo hizo como Gobernador, también lo hubiera hecho como Alcalde de Medellín: Antonio Roldán ya había tomado la decisión de presentar su nombre para suceder en la Alcaldía a Juan Gómez Martínez. "Lo mataron un mes antes de que él se fuera a ir del cargo para no inhabilitarse", dijo Betancur.
Líder, sensible y amiguero. De Toño no se olvida que fue siempre un buen estudiante y un amante del fútbol, aunque mal jugador. "Como persona, tengo los mejores recuerdos: fiestero, conversador, sencillo pero mal bailarín. Cuando se tomaba los traguitos, lo hacía al ritmo de Cenizas al viento, de José A. Morales. Siempre amante de su familia, su mamá y su Briceño del alma".
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JEALBO
Comentario realizado el 3 de julio de 2009 - 13:01
El gran "Toño" era presidenciable. No sólo sus asesinos atajaron su gloria y sus realizaciones. Tambien atajaron el progreso de Colombia y de Antioquia.