
El diestro español Julián López "El Juli" y el colombiano Luis Bolívar salieron a hombros de la plaza Monumental de la ciudad colombiana de Manizales.
El madrileño cortó tres orejas, mientras que el de Cali cortó cuatro, dos de ellas simbólicas tras el indulto del toro "Tablante" de la ganadería de Ernesto Gutiérrez. El español Juan Mora también obtuvo un trofeo.
Tarde apoteósica en la última de la feria de Manizales con casi tres cuartos de plaza y seis toros de Ernesto Gutiérrez Arango, terciados y sin trapío los tres primeros y más serios, cuarto y quinto. El sexto, de nombre "Tablante", fue indultado.
Juan Mora, una oreja y gran ovación desde el tercio. "El Juli", dos orejas y luego otra más.
Luis Bolívar, dos orejas y dos orejas simbólicas.
El extremeño Juan Mora maravilló con las pinceladas de su arte y cortó una oreja, y aunque no acompañó a sus alternantes y al ganadero Miguel Gutiérrez, fue despedido con una clamorosa ovación.
La tarde hay que valorarla, apasionada, como se vivió en los tendidos, que estuvieron ocupados en tres cuartos de su aforo, a pesar de lo rematado del cartel.
Porque en los tendidos, los aficionados aguantaron de forma estoica un chaparrón importante. Y los toreros, que podrían haberse escudado en las dificultades del ruedo embarrado, se quedaron allí, también de forma heroica y sacaron adelante la tarde hasta elevarla a la puerta grande.
En los tendidos, y pese a la lluvia, las faenas se vivieron con mucha pasión. Una en particular, la del sexto, en la que Luis Bolívar, además de ratificar que atraviesa por un momento determinante, empezó a sentirse ídolo de una afición que, como la colombiana, no se entregaba a un torero de la tierra, como en esas épocas de César Rincón.
Y Bolívar consiguió que el público se entregara, se rindiera, no sólo por su decisión de tirar la corrida adelante en el tercero, cuando todos buscaban refugio. Allí, ante uno de los toros chicos de la corrida, porque los tres primeros eran unos jovencitos noblotes, dio una lidia limpia y contundente que le valió dos orejas.
Pero el sexto fue otro cantar. Aunque el toro no auspiciaba apoteosis, el colombiano lo recibió en la muleta con los efectos de los pases cambiados por la espalda, que siempre sirven para declarar intenciones.
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cuando acabaran con esto????????? asesinos!!!!!!!!!!!!!
Ya empezaron en este periodico a exaltar la crueldad contra los pobres animalitos y esto apenas comienza pues se viene la temporada de toros tema de portada y regocijo para este reconocido medio de comunicacion en el que son felices mostrando los condumios y toda clase de festejos clasistas y contra los animales. acostumbremonos a "grandes noticias" como esta.
Apoteosis en Medellín: La gobernación de Antioquia quito el patrocinio a la tortura. JAJAJAJAJA.
¡CUANTA IGNORANCIA!
Cuando el toro cornea al torero yo titularía: "Apoteosis a El Juli lo mandaron grave al Hospital con 3 cornadas, esta en cuidados intensivos". Saludos, GABRIEL J. EUSSE


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