Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

ARGENTINA Y VENEZUELA, EN OBSERVACIÓN

  • ARGENTINA Y VENEZUELA, EN OBSERVACIÓN |
    ARGENTINA Y VENEZUELA, EN OBSERVACIÓN |
21 de mayo de 2013
bookmark

China entró pisando fuerte en América Latina hace poco más de una década.

Desde entonces, sus proyectos en la región han crecido exponencialmente. Pero hay tonalidades de gris dentro del espectro heterogéneo de relaciones que el gigante ha fraguado con los países latinoamericanos.

El que las cifras de la interacción de negocios mutuos sean mucho más elevadas con algunos países dentro del conjunto regional no significa que el tenor de esas relaciones es el de mejor calidad, el más estable, el más productivo y el menos riesgoso.

En el campo comercial, de los dos lados del Pacífico el desarrollo ha sido bueno para ambas partes. China ha encontrado una fuente confiable y estable de suministro de materias primas como petróleo, cobre, hierro y soja, mientras que sus manufacturas entran a los mercados de América Latina y el Caribe sin mayores inconvenientes.

Los países del Continente, por su lado, han visto crecer sus ventas externas gracias a las compras asiáticas, contribuyendo ello a mitigar los daños del descalabro económico mundial a partir de 2008. Pero mientras el comercio se ha incrementado sensiblemente, los chinos han desarrollado preocupaciones puntuales: la capacidad de algunos de sus socios de sostener plausiblemente en el tiempo la naturaleza de la cooperación y los negocios emprendidos.

Dos dolores de cabeza los atribulan: Argentina y Venezuela y su capacidad de cumplirle a China. La inestabilidad económica de los dos países y el retraso en el desarrollo de los proyectos conjuntos fue lo que determinó que la visita a la región del recién electo vicepresidente solo tocara tierra en Buenos Aires y Caracas. La relación con el país de las Pampas ha sido algo turbulenta. China recibió un mensaje de alerta sobre la vulnerabilidad de su seguridad alimentaria tras la imposición de trabas a las exportaciones de soya por el gobierno Kirchner. Con Venezuela, la naturaleza de las dificultades es tan grande como la factura de su financiamiento.

La cuenta de los caribeños se acerca a los 40.000 millones de dólares en deudas por honrar al gigante.

Retrasos e incumplimientos tocan de frente al tema de su seguridad energética, toda vez que una parte sustantiva de esa deuda se repaga con suministro de crudo venezolano. El panorama no luce halagador con la producción de la estatal PDVSA en franco retroceso y los precios del crudo debilitados. Ya en enero de este año la tensión entre los dos socios alcanzó un pico cuando desde Beijing negaron la extensión de la línea de crédito que mantienen con los venezolanos.

Total, que al despegar hacia su país, Li había firmado con los dos "enfants terribles" un conjunto de tibios acuerdos de cooperación que no hacen ni bien ni mal a las dos partes.

Venezuela más que Argentina continúa en seria observación y ningún nuevo proyecto que requiera de inversión o financiamiento chino se puso en ejecución.

Por fortuna para los chinos y para Latinoamérica, la iniciativa del Pacífico sigue con viento en la popa animada por la vitalidad de la economía de los países que se han sumado a tan vasto proyecto integrador. Por ello, no por otra cosa, fue que Li no visitó Colombia, Perú ni Chile. Li vino solo a poner el termómetro a los enfermos.

Te puede interesar

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD