La ausencia de "Raúl Reyes" afectó el ya disminuido papel político de las Farc en Colombia y sus relaciones internacionales, pero no por ello se debe considerar que el fin del grupo ilegal armado es un hecho.
Así lo consideran varios analistas a un año de que la operación militar Fénix haya acabado con la vida de "Reyes" -cuyo verdadero nombre era Luis Édgar Devia Silva-, un ecuatoriano, cuatro mexicanos y 20 colombianos, que se encontraban en un campamento en territorio ecuatoriano.
Para el politólogo Édgar Peñuela, las Farc han intentado no mostrarse ni disminuidas, ni fortalecidas, sino que han tenido relevos.
"A rey muerto rey puesto", dice Peñuela al afirmar que tras la muerte de "Reyes" otros asumieron su papel en el conflicto. "El encargado de llevar las banderas ideológicas en ese grupo armado ilegal fue 'Alfonso Cano'", dijo.
"Eso no quiere decir que hayan sido en algún momento fuertes ideológicamente, sino que con la desaparición de 'Reyes', se dio un cambio", precisó.
Peñuela desestimó que se estén motivando cambios políticos o ideológicos en la guerrilla para dejar atrás la barbarie, lo que "se refleja más con la masacre de los indígenas awá".
Herida de gravedad John Marulanda, experto en seguridad, cree que el tema político, cuando de las Farc se trata, debe dividirse en dos: interno y externo.
En el primero, dice Marulanda, las Farc están políticamente derrotadas. "No se han podido recuperar del fuerte golpe que masivamente le dieron los colombianos el 4 de febrero de 2008". Lo que las Farc buscan es recuperar el terreno que han perdido debido a su "miopía política interna".
Un panorama similar se refleja en el campo internacional, en el que las Farc han perdido mucho terreno, pero "todavía existen puntos de apoyo que son ajenos a nuestra realidad", y menciona sectores que llama "afrancesados izquierdistas, que aún creen que las Farc son una opción política para Colombia".
"Las Farc están heridas de muerte en Colombia, gravemente heridas en América Latina y con algunos pálpitos en Europa y Asia", añade. Y no descarta que las Farc puedan recuperar algo del camino perdido. Dice que esa responsabilidad es de las elites políticas del país, quienes deberán responder a las necesidades sociales y ayudar a cerrarle el paso a esa guerrilla.
Para el ex viceministro de Justicia Rafael Nieto Loaiza, la caída de "Reyes", sumada a las deserciones y bajas de mandos altos y medios, hace que las Farc sean hoy menos fuertes, tanto política como militarmente. Al respecto, recordó las muertes de "Manuel Marulanda" e "Iván Ríos", y las deserciones de "Karina" e "Isaza". "En el último año y medio han perdido a tres miembros del Secretariado y un importante número de jefes de frente", recordó.
Esas, dice, no son las únicas consecuencias, pues "además crea una enorme dificultad para adelantar ataques". Muestra de eso -dijo- es la forma de operar, pues "más que nunca recurren a minas, bombas, explosivos y atentados. También, se han visto obligados a moverse en pequeñas unidades".
"Internacionalmente muchos de los contactos quedaron al descubierto gracias a los computadores decomisados", añade Nieto Loaiza.
Sobre las recientes liberaciones unilaterales, Nieto fue contundente: "Las Farc han intentado usar el tema del secuestro y las liberaciones para figurar políticamente. Esto ha sido un pretexto para iniciar un diálogo con sectores como Colombianos y Colombianas por la Paz".
Análisis
Las Farc tratan de rehacer una base social en el sur del país
El marzo negro ha agilizado la velocidad de los cambios internos de las Farc, mirado en las perspectiva del juego de poder interno en ese grupo. Porque si bien estaba predefinido que el reemplazo de "Marulanda" fuera "Alfonso Cano", no se esperaban los golpes militares ni la muerte de su máximo dirigente en menos de un mes.
Y esto no solo toma por sorpresa a las Farc, también a la política de seguridad del actual gobierno.
Las Farc tratan de reorganizarse en algunas regiones, como Caquetá y Huila, con un intento de reconstrucción de su base social, con el objetivo de blindarse de la persecución militar. Más allá de que esa base pueda ser operativa, las razones son más estratégicas, a largo plazo, para consolidar una especie de nueva pared entre el Ejército y esa guerrilla.
En esas regiones también están haciendo un proceso más selectivo de reclutamiento, que implica llevar a sus filas a miembros de familias que llevan mucho tiempo allí, que les generan mucha confianza a la guerrilla. En algunos de estos casos se ha presentado, incluso, reclutamiento voluntario.
Sin embargo, se debe tener en cuenta que aunque las Farc están cautivando a algunos habitantes de estas zonas, la parte ideológica es lo que menos cuenta, pues ese reclutamiento se hace en zonas de población muy necesitada de cosas fundamentales.
Otro aspecto a tener en cuenta, es que en el Magdalena Medio y el Catatumbo, las Farc están reconstruyendo sus corredores de movilidad y, en este intento, además de mantener las vías para sus suministros, entran a jugar en el escenario del narcotráfico, para recuperarse de los golpes que en esta materia han sufrido en el sur del país. Por eso, las Farc no han dudado en establecer alianzas incluso con grupos emergentes, solo en materia económica, pues en el plano ideológico es difícil que se den siquiera acercamientos.
En cuanto al nivel político, el Gobierno ha ganado esta batalla, pues logró poner a la mayoría de los ciudadanos en sintonía contra el secuestro y contra ese grupo ilegal armado. Y recuperar ese espacio político va a ser muy difícil para las Farc.
Gerson Arias, áreas dinámicas del conflicto de la Fundación Ideas para la Paz
Contexto
Otras miradas
El embajador de Colombia ante la OEA, Camilo Ospina, dijo recientemente que "esperamos que todos los Estados del continente tengan claro que no hay espacio para soportar a las Farc. No hay espacio político, sino un espacio judicial, porque es un cartel. Las Farc son un cartel que hace parte del andamiaje del narcotráfico. Se han dedicado a cuidar cultivos y a procesar la pasta de coca para exportar finalmente la cocaína. La naturaleza política de las Farc se ha perdido".
Jairo Libreros, experto en temas de defensa, cree que "la muerte de 'Reyes' no sólo afectó el orden de batalla de las Farc, sino que le impuso una línea estratégica muy importante y una visión política. Afectó la línea de mando en las Farc, pero también le dio alas y alimentó la consolidación de una visión más política en busca de mostrar que el intercambio humanitario es la salida al conflicto armado. Aunque parezca extraño, el Secretariado se fortaleció políticamente".
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Este es el momento en que el cuerpo de Luis Édgar Devia Silva, alias "Raúl Reyes", es izado hasta un helicóptero Black Hawk de las Fuerzas Militares colombianas, pocas horas después de que su campamento, escondido en una zona selvática de Angostura, en la provincia de Sucumbíos, Ecuador, fuera bombardeado.