
Una noche de terror y pánico vivió el lunes pasado en Santa Marta con la incursión violenta de un grupo de sicarios que protagonizó un atentado de película en plena Avenida del Ferrocarril, a pocos metros de la intersección con la carrera 19 en la esquina del populoso negocio conocido como Pizza Vómito.
La balacera se presentó a las ocho de la noche cuando el taxi tipo “zapatico” esperaba el cambio de semáforo, circunstancia que fue aprovechada por dos sicarios que se movilizaban en una motocicleta de alto cilindraje y abrieron fuego contra los ocupantes del automotor.
El sector, que es una de las esquinas más concurridas de la ciudad, dado que allí funcionan numerosos negocios de comidas rápidas, estancos y tabernas, fue sacudido con las detonaciones y el pánico se apoderó de quienes por allí se encontraban.
Los investigadores judiciales de la Policía y los funcionarios forenses que tuvieron a su cargo la inspección de los cadáveres dijeron que el sicario que perpetró el crimen utilizó una pistola nueve milímetros.
“Encontramos muchas vainillas de ese calibre en la escena del crimen. Por lo menos el pistolero disparó unos 15 proyectiles y podría tratarse de un arma a la que le modificaron el cargador para que esta tuviera mayor munición”, dijo la fuente judicial.
Las víctimas se movilizaban en un vehículo marca Chevrolet Spark de placas VQS 105 de servicio público el cual quedó a 30 metros del semáforo de la Avenida del Ferrocarril con la carrera 19. El vehículo presenta varios impactos de arma de fuego y en su interior quedaron los cuerpos sin vida de tres personas, dos hombres y una mujer.
Las autoridades de Policía identificaron anoche al conductor del taxi como Juvenal Rueda, de 34 años de edad.
El conductor del taxi alcanzó a sobrevivir al atentado y fue recogido del interior del vehículo por una ambulancia de la Red de Urgencias y trasladado a la Clínica Mar Caribe, a donde ingresó con graves heridas de bala. Hasta el cierre de esta edición su pronóstico de salud era reservado por los médicos de turno.
El parte médico del centro asistencial señala que la gravedad de las heridas a bala comprometieron órganos vitales del cuerpo del conductor.
La huida
Una vez el parrillero descargó la pistola nueve milímetros que portaba sobre los ocupantes del taxi tipo “zapatico”, el conductor de la motocicleta de alto cilindraje aceleró a fondo el vehículo y huyeron tomando la ruta hacia la Ciudadela 29 de Julio.
En la huida los dos pistoleros alcanzaron a ser vistos por muchas personas, y se dice, que algunos mototaxistas que merodeaban el lugar los alcanzaron a perseguir a cierta distancia, pero no pudieron detenerlos.
Los sicarios llegaron hasta la calle 30 donde se perdieron de la vista de quienes los perseguían.
De acuerdo con testigos de los hechos, la motocicleta de alto cilindraje es de color negro, no llevaba placas y pocas características del vehículo no pudieron ser recordadas, teniendo en cuenta la oscuridad del sector.
“Todo parece indicar que es la misma moto que vienen utilizando los sicarios en la ciudad para cometer esta clase de atentados, ya tenemos alguna información sobre la misma y estamos averiguando”, dijo un investigador del CTI.
El levantamiento e inspección judicial de los cadáveres estuvo a cargo del Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI) de la Fiscalía del Magdalena, cuyos funcionarios forenses se desplazaron hasta la intersección de la Avenida del Ferrocarril con 19 para practicar el levantamiento de los cadáveres, tres de los cuales quedaron en el interior del vehículo de servicio público, ya que el conductor del taxi alcanzó a ser llevado con vida a la Clínica Mar Caribe.
Los cadáveres, dos hombres y una mujer presentaban en sus cuerpos múltiples heridas de bala. Mientras se desarrollaban las diligencias de levantamiento de los cadáveres, el lugar fue acordonado por las autoridades.
La reacción de la Policía del Magdalena luego de cometido el atentado fue inmediata y varias patrullas motorizadas acordonaron la zona y se tomaron sectores conocidos como Villa Paraco, Boulevard de la 19, El Piñón, Privilegios, Ciudadela 29 de Julio y zonas adyacentes, donde desarrollaron operativos de registro y control.
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