El país se movilizó este domingo por tercera vez en cinco meses para exigir a los grupos armados ilegales y las bandas de la delincuencia común que pongan en libertad a los miles de personas que mantienen secuestradas.
La frase "¡Libérenlos ya!" unió a los "millones de colombianos" en los 32 departamentos.
Los antioqueños, visiblemente emocionados, marcharon con pitos y con gritos de ¡Libertad! ¡Libertad!
El gobernador del departamento, Luis Alfredo Ramos, y el alcalde de la ciudad, Alonso Salazar, encabezaron los actos por la paz en la Capital de la montaña.
Antes de emprender la caminata, Ramos Botero y monseñor Darío Castrillón presentaron la ofrenda floral ante el busto del Libertador en el Parque Bolívar, en el centro de la ciudad.
El Gobernador expresó su gran satisfacción por la multitudinaria respuesta ciudadana de los antioqueños en esta capital y en todos los municipios del Departamento, señalando que esta es la muestra de la inmensa capacidad de solidaridad de los antioqueños.
"Esta es la más grande de las marchas que se han hecho en nuestro Departamento y es el reflejo del gran clamor por la paz y la libertad en nuestra patria", añadió el mandatario seccional.
Manifestó que esta demostración contundente del pueblo antioqueño es el sentimiento colectivo para que sea derrotado el terrorismo, el secuestro y los secuestradores. Destacó que no solo Medellín se volcó a las calles, sino que cada uno de los demás municipios tuvo su gran marcha con participación masiva de sus gentes.
"Van a pasar cosas extraordinarias para nuestra nación...estamos convencidos de derrotar el terror y la violencia, por eso decimos hoy con voz altanera ¡no a la violencia", manifestó, por su parte, emocionado el alcalde Salazar.
En Bogotá hubo emoción Un total de siete marchas partieron de igual número de sectores de Bogotá, una de ellas con la presencia del Vicepresidente del país, Francisco Santos, víctima en el pasado del secuestro, a manos de los narcotraficantes.
"Esperamos que (los secuestradores) escuchen este mensaje tan contundente que les están enviando las calles de Colombia y del mundo", declaró Santos al tomar partida en un sector del norte de la ciudad.
El comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Rodolfo Palomino, calculó que las marchas en la cuidad reunieron a más de un millón de personas.
Liduine Zumpolle, una ciudadana holandesa que dirige la no gubernamental Manos para la Paz, que agrupa a guerrilleros colombianos desmovilizados, señaló que "el pueblo colombiano ha perdido el miedo y lo que reina es la indignación, la rabia y la firmeza de la gente de que este flagelo (el secuestro) hay que pararlo".
El ex presidente liberal César Gaviria enfatizó que "estas expresiones multitudinarias de ciudadanos son eso, el deseo de los colombianos de vivir en paz y de no aceptar ninguna forma de justificación para la violencia".
El también ex secretario general de la OEA, que marchó por el norte de Bogotá, les sugirió a las Farc que "miren el rechazo impresionante que la gente de Colombia le está dando hoy al secuestro como arma política".
Ése fue el sentido de una proclama leída al término de todas las marchas en el país, que al mediodía local se enlazó en el Gran concierto nacional programado como antesala del bicentenario de la Independencia, en 2010.
A los soldados, policías, civiles, congresistas y funcionarios públicos secuestrados, dice la proclama, "los queremos vivos, libres, en casa y en paz".
Voces del rechazo al dolor Un grupo de caminantes en Bogotá vestidos de riguroso blanco se presentaron encadenados individualmente en protesta contra el secuestro de uno de sus parientes por las Farc.
"Maldita guerra, heredada de infames, que les quitaron la tranquilidad a generaciones venideras, envejeciendo vidas entre la selva y la miseria", afirmbaba un cartel que portaban los padres y familiares de Alexander Bayona, de quien nunca han recibido prueba de supervivencia.
Clara Rojas hizo un llamado al nuevo comandante de las Farc, "Alfonso Cano", para que en nombre de la "reconciliación" libere a todos los secuestrados en poder de su organización.
Miryam Torres, madre de Juan Camilo Mora, manifestó el dolor por su hijo desaparecido o secuestrado hace dos años. "No sabemos quien lo tiene. Quienes no tenemos secuestrados que sean políticos o militares estamos desamparados", agregó.
Leticia recogió el grito de Independencia y paz Esta vez, los 198 años de independencia nacional se fueron 1.044 kilómetros hacia el sur del país. Esa es la distancia que separa a Bogotá de Leticia, Amazonas, donde por solicitud de Carlos Vives, el Presidente Álvaro Uribe trasladó a una centena de militares de todas las dependencias de la Fuerza Pública para el desfile militar de este 20 de julio.
Así fue como, por segundo año consecutivo, las celebraciones oficiales de la fiesta nacional de independencia abandonaron el lugar donde nació en 1810. El año pasado el epicentro de la celebración fue el Archipiélago de San Andrés y Providencia.
Dos jefes de estado acompañaron la celebración. Luiz Inácio Lula Da Silva de Brasil y Alan García de Perú, observaron los homenajes que las fuerzas militares hicieron en remembranza al instante que Colombia se liberó del dominio español.
Del gabinete nacional de Gobierno asistió el Ministro de Defensa Juan Manuel Santos, el Canciller Jaime Bermúdez y toda la cúpula militar.
Bajo el sofocante sol de las 10 de la mañana, los tres mandatarios observaron por hora y media el paso de los militares. Luego, la visita se aprovechó para acortar distancias diplomáticas. El Presidente Uribe agradeció la presencia de sus homólogos y la firma de convenios binacionales tras una corta reunión tripartida.
"Que bello este 20 d julio en Leticia" dijo Uribe minutos antes de arrancar el Gran concierto Nacional por la libertad de los secuestrados y su compromiso por demostrar el interés del Gobierno en ocupar "con cada centímetro de la Patria".
Una marcha llena de significado Durante la hora y media de desfile militar, a temperatura típica de una región selvática, los habitantes de Leticia dicen no recordar un momento parecido al que vivieron este domingo. Un sentimiento de pertenencia nacional les salió con los gritos de "¡libertad, libertad, libertad!"
Y es que allí estaban los once integrantes de la fuerza pública rescatados en la operación Jaque. Cada uno recordó cuando en cautiverio se enteraron de la marcha del 24 de febrero.
Berenice Zapata ha vivido en Leticia por más de 25 años y como todos se puso este domingo la camiseta blanca. Ella hizo un cartel que le tomó dos días y en el que felicita al Presidente por lo que ha logrado en materia de paz y "por no dejarnos olvidados".
"La venida del Presidente demuestra que Colombia es un país de paz, que somos ricos, que somos todo somos privilegiados", dijo.
José Ramírez, quien lleva 40 años viviendo en Leticia, dice que es la primera vez que observa algo así en este municipio, que a veces se siente un "pueblo olvidado".
No obstante, "es un evento importante que se agradece mucho y que trajo a tres presidentes y a dos colombianos reconocidos y amados por todos nosotros", dijo Ramírez.
Y la diversidad de culturas en esa región también se hizo presente cuando un líder indígena le entregó a Uribe una carpeta con dos solicitudes: más inversión educativa para niños de la región y respeto por las comunidades nativas.
En Leticia quedaron todos con la sensación de hacen parte del país, pero que también son un pueblo de puertas abiertas en una frontera triple, donde todos son amigos y hermanos.
"Shakira pidió a las Farc que se desmovilice Así se lo hizo saber a todos los guerrilleros junto a los presidentes de Colombia, Perú y Brasil.
La cantante fue la encargada de dar apertura al concierto por la libertad de los secuestrados y la paz de Colombia, en las celebraciones de la independencia nacional.
"Queremos pedirle a todos los guerrilleros que son hermanos nuestros, que se liberen ellos mismos de su propio secuestro, porque ellos también están secuestrados. Hay que desmovilizarse con el corazón en la mano", dijo Shakira.
Para la barranquillera este 20 de julio "es un día histórico porque nos unimos en un sólo grito, grito de libertad, para los secuestrados, aquellos que están sometidos al servicio de la violencia, para nuestros desplazados que no tienen la posibilidad de elegir donde vivir".
Agregó que "este Gobierno les ofrece protección y la posibilidad de acercarse a cualquier unidad militar y policial y empezar una nueva vida".
Y en todo el país... Cali desbordó las calles Miles de caleños se movilizaron por las calles de la capital del Valle del Cauca exigiendo libertad para todos los secuestrados, a pesar que el comienzo de la jornada estuvo acompañado por lluvia.
Desde las 8 de la mañana, la plazoleta de San Francisco se llenó de banderas, camisetas blancas y consignas por la paz y la libertad.
Hacia las 10 de la mañana el rió blanco de los participantes se desplazó en un recorrido por las principales vías de la ciudad gritando "los queremos vivos y en paz". Según voceros del Gobierno municipal y agremiaciones sociales, el promedio de participantes de la marcha en Cali fue de entre 400.000 y 500.000 personas.
En el concierto por la paz participaron grupos musicales del pacífico colombiano y bailarines de salsa de las mejores compañías de la ciudad.
Cartagena, contra el secuestro Por lo menos 70 mil personas se dieron cita en el centro de la ciudad para exigir la liberación de todos los secuestrados. La Plaza de la Aduana se quedó pequeña para la masiva concentración que comenzó desde las 8 de la mañana.
La avenida Venezuela se vio invadida de pancartas, vendedores ambulantes y grupos de gaitas, que inicialmente disfrutaron de un desfile de bandas de paz, que era el preámbulo de la marcha.
El recorrido de los cartageneros terminó en la Plaza de la Aduana, en donde se realizó un concierto musical con bandas sinfónicas de diversos colegios de la ciudad.
Manizales exigió la liberación Miles de manizaleños salieron a las calles con camisetas blancas y banderas tricolores, para dar la más grande manifestación de paz y de rechazo al secuestro. Cerca de las 10 de la mañana, comenzó la marcha que llegó al parque Caldas y que permitió que por unos instantes la carrera 22 se convirtiera en un sólo telón blanco que avanzaba hasta la Plaza de Bolívar.
Al mediodía, la gente entonó con entusiasmo el Himno Nacional y minutos más tarde comenzó el concierto al que asistieron unas 12 mil personas.
Los bumangueses también marcharon Los parques de Los Niños y Turbay no dieron abasto para albergar a los miles de bumangueses que se aglomeraron a esperar el comienzo de la marcha por la libertad de todos los secuestrados.
La carrera 27, por donde estaba previsto pasaría el desfile militar, estuvo repleta de gente desde La Puerta del Sol hasta la avenida Quebrada Seca.
A las 11:00 de la mañana, antes de que las tropas del Ejército iniciaran su tradicional recorrido del 20 julio, las más de 100 mil personas que salieron a las calles empezaron a marchar.
Dos horas más tarde, las nueve bandas de música que ambientarían el acto central empezaron a hacer sus presentaciones, con lo que terminó la jornada.
Libertad exigieron los barranquilleros Desde el Hotel El Prado hasta la Plaza de la Paz, los habitantes de La Arenosa se confundieron en un manto blanco pidiendo el fin del infame cautiverio en que mantienen a cientos de colombianos, algunos desde hace más de 10 años.
Según cálculos del comandante de Policía del Atlántico, general Óscar Gamboa, unas 116 mil personas hicieron parte de la multitudinaria manifestación.
En una Plaza de Paz se escucharon las canciones de Maía, de la folclorista Eveltina Maldonado, Checo Acosta, quienes fueron precedidos por el grupo Batuta.
Ibagué marchó por la paz Ibagué no se podía quedar atrás y también exigió la libertad de todos los secuestrados. A las 9:30 de la mañana inició la caminata encabezada por los carros de la Policía y los Bomberos, los mismos que fueron superados por la gente poco tiempo después.
Faltaban cinco minutos para el mediodía cuando al ritmo de la canción "Colombia queremos la paz", himno de la marcha, se llenó el parque Murillo Toro. Con serpentinas, bombas y manos al cielo los tolimenses clamaron por los que todavía siguen en el monte encadenados. |