

El presidente Juan Manuel Santos confirmó que el martes pasado denunció ante la OEA el Pacto de Bogotá, para que a Colombia no le vuelva a suceder lo que le pasó con el fallo del pasado 19 de noviembre de la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
“He decidido que los más altos intereses nacionales exigen que las delimitaciones territoriales y marítimas sean fijadas por medio de tratados, como ha sido la tradición jurídica en Colombia, y no por sentencias proferidas por la Comisión Internacional de Justicia”, dijo Santos en la apertura del Congreso Nacional Cafetero en Bogotá, donde fue aplaudido y respaldado por los asistentes al evento que se realiza en la sede de la Federación Nacional de Cafeteros.
"Con esta decisión no nos estamos apartando de los mecanismos de definición pacífica de los conflictos" añadió el mandatario.
¿Qué pasa tras el retiro?
Este tratado, suscrito el 30 de abril de 1948, pretende que las naciones que lo legitiman, resuelvan sus conflictos a través de medios pacíficos, y reconozcan la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya.
Solamente 15 países ratifican este tratado, de 21 naciones que lo firmaron. Argentina, Bolivia, Ecuador, Chile, Perú, Paraguay, Estados Unidos y Nicaragua han presentado reservas, con las que se protegen de asuntos que no son convenientes para cada país. El Salvador es el único país que ha denunciado el tratado.
En diálogo con elcolombiano.com, Ricardo Abello Galvis, docente de la Universidad del Rosario de Bogotá, explicó que si Colombia renuncia al Pacto de Bogotá, no modificará la decisión de la CIJ con relación a las nuevas fronteras marítimas con Nicaragua y que cedió gran parte de los mares de la Patria al país centroamericano.
"El Gobierno debió tomar esta determinación en 2000, para evitar las consecuencias de la demanda. El Pacto establece que cuando un Estado renuncia, los efectos de la decisión cesarán en un plazo de un año. Por eso, si Colombia renuncia hoy, el tratado dejará de tener efectos dentro de un año", afirmó el catedrático.
Así mismo, Abello Galvis aseguró que si el Gobierno Nacional renuncia al tratado, podría evitar que Nicaragua demande a Colombia para exigirle millas de la plataforma continental.
Raúl Molina, abogado y docente de la Universidad Pontificia Bolivariana, coincidió que "el Gobierno tomaría tarde esta decisión", pues la renuncia al Pacto de Bogotá no cambiará la determinación de la Corte.
"A los líderes de nuestro país les falta tomar decisiones. Por querer ser diplomáticos y pensar únicamente en los acuerdos internacionales, olvidaron la soberanía del país y el bienestar de la gente", explicó Molina.
Para el abogado, si Colombia se retira del tratado, otras naciones vecinas podrían demandarla, exigiendo soberanía sobre algunos territorios. Además, la determinación conllevaría serias implicaciones de carácter diplomático.
Molina también aseguró que Colombia "pudo evitar esta situación" con el uso de las reservas internacionales para excluir apartes del tratado. Estas excepciones permiten que el país negocie asuntos que no son convenientes para él.
"Colombia debe acatar la decisión de la Corte. No debe luchar por la soberanía del territorio a través de la fuerza. Si Nicaragua responde con fuerza, sería una defensa legítima. Si Colombia hace lo mismo, se convertiría en un acto de agresión contra otra Estado, un hecho ilícito internacional", sentenció Molina.
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2-Esta situación se mantuvo hasta que el 24 de marzo de 1928 se firmó el Tratado Bárcenas-Esguerra por el cual Colombia, reconoció la soberanía de Nicaragua entre el cabo Gracias a Dios y el Río San Juan, incluyendo las islas del Maíz y Nicaragua la de Colombia en las Islas de San Andrés, Providencia, Santa Catalina y demás islas e islotes de ese archipiélago. Este tratado dejó dos temas sin resolver, el de la soberanía sobre Siete Cayos del archipiélago de San Andrés que se encuentran a un poco más de 300 millas de la costa de Colombia y 90 de la de Nicaragua. Por otro lado quedó sin disipar la definición de los límites, toda vez que Nicaragua agregó la reserva de que ninguna parte del archipiélago mencionado se encontraba al oeste del meridiano 82°, lo que fue aceptado por Colombia.
1-El diferendo limítrofe entre las dos naciones se mantuvo a través del siglo XIX y las primeras décadas del XX. En ese período, Nicaragua se separó de la Federación de Provincias Unidas de Centroamérica y en 1838 se transformó en República independiente. Por su parte, Colombia salió en 1830 del ente del mismo nombre creado en 1819 durante el Congreso de Angostura, constituyéndose en la República de Nueva Granada la que en 1866 tomó su nombre actual. En 1903 sufrió el desmembramiento de la provincia de Panamá que se estableció como Estado independiente. En todo ese período los documentos constitutivos de ambas naciones con sus nuevos nombres y delimitaciones territoriales fueron arrastrando el problema adquirido desde la Colonia.
Hay tratados que se tienen que revisar.....asi como Venezuela se quiere retirar de la CIDH, Colombia tiene todo el derecho de prescindir del Pacto de Bogotá
Pareciera que el tal decanito Molina fuera un agente de Nicaragua.
osea con el pacto de bogota, perdimos las islas y sus mares o entendemos q ya no vamos a luchar por lo de nosotros


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