Uno de las dificultades de los negocios electrónicos era, hasta hace unos años, contar con seguridad jurídica que respaldara las transacciones.
Sin embargo, el entorno se ha afinado en este terreno como lo demuestra la variedad de servicios que en la actualidad prestan las entidades de certificación digital.
Una de ellas es Certicámara, que de acuerdo con su gerente General, Erick Rincón, cuenta con 8.000 clientes en tan solo el servicio de firmas digitales, el equivalente en medios electrónicos de la firma manuscrita.
De esos 8 mil se desprenden otras 45 mil personas que deben utilizar el servicio que puede identificar no sólo al representante legal de una empresa, sino a un profesional titulado o una persona natural.
Además de contar con posibilidad de emitir, de forma certificada, facturas electrónicas y de proveer la subasta bajo esta modalidad, Certicámara desarrolló una plataforma de correo electrónico, que permite obtener el acuse de recibo de un mail "sin que medie voluntad del destinatario".
Con ello, habrá más razones para hacer negocios en la red.
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