Toyota Motor Corp enfrenta una investigación del Congreso por el mayor retiro de vehículos de su historia, mientras inversores y consumidores evalúan el impacto de una detención sin precedentes en la producción de Estados Unidos de la mayor automotriz del mundo.
El presidente de la Comisión de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes, Henry Waxman, dijo que llevará a cabo una audiencia el próximo mes para considerar "cuán rápido y eficazmente" respondió la automotriz a las quejas sobre aceleración involuntaria y peligrosa.
"Como muchos consumidores, estoy preocupado por la seriedad y el alcance de los recientes anuncios de retiro hechos por Toyota", dijo Waxman en un comunicado.
La inusual acción del Gobierno estadounidense se produce horas después de que el retiro de Toyota por problemas de aceleración se extendió para incluir a China y Europa.
Toyota suspendió esta semana las ventas y producción en Norteamérica de ocho modelos de vehículos, incluido el Camry -el de mayor éxito en ventas-, luego de presiones de los reguladores.
La mayor automotriz del mundo y una compañía estudiada por su devoción a la calidad, Toyota podría haber retirado unos ocho millones de vehículos en meses meses recientes, por problemas con el acelerador y las alfombras, más que la cantidad de autos y camionetas que vendió en el mundo en 2009.
En Tokio, algunos se preocupaban por el efecto que el caso podría tener en la imagen y la economía de Japón.
"Si Toyota vive tiempos difíciles, hay una alta probabilidad de que Japón también los viva", indicó Takeo Namekata, de 62 años. "Especialmente, el comercio sufrirá", agregó.
Evalúan el daño Analistas de la industria y ejecutivos estiman que costará unos 250 millones de dólares sólo en costos de garantía el abordar el menor de los dos retiros en progreso en Estados Unidos.
La automotriz también enfrenta las consecuencias de un retiro mayor que comenzó el año pasado y que se amplió esta semana a vehículos en riesgo de tener alfombras que pueden atascarse bajo el pedal del acelerador.
Luego están los costos aún desconocidos de la pérdida de producción, el apoyo financiero a los concesionarios y los incentivos de venta que la compañía ha dicho a sus
distribuidores que está considerando en un intento por evitar que los clientes sean seducidos por sus rivales.
Además, Toyota enfrentará demandas de personas que reclamen que sufrieron lesiones por los defectos o las llamadas demandas de clase a nombre de consumidores que digan que la crisis afectó el valor de sus vehículos, sostuvieron analistas. |