La revista Soho no tiene un único fotógrafo. Tiene diez, según lo indica la bandera de créditos que no aparece antes de la página 40.
En esta sugestiva publicación el trabajo se reparte. Si hoy, por ejemplo, el actor y fotógrafo Diego Cadavid tiene una sesión con la seductora actriz paisa Sara Corrales, mañana quien estará con la modelo cartagenera Muriel Hurtado será otro reconocido profesional en este campo: Mauricio Vélez.
Así las cosas, la voluptuosidad de las mujeres que llenan las páginas de Soho no es capturada por el lente de un solo hombre. Demasiado afortunado sería éste.
En cambio, sí hay uno que hace presencia en todas (¡todas!) las sesiones fotográficas. No se pierde ninguna. De hecho, es el único empleado de planta de la revista con ese privilegio.
Estamos hablando de Santiago Suárez.
"Soy bastante envidiado, la verdad", presume este bogotano de 26 años, quien hace un año entró a la revista como practicante de fotografía y ahora está contratado como productor fotográfico.
Su trabajo detrás de cámaras -y delante de las bellas- se relaciona fundamentalmente con la escenografía. "Estoy pendiente de que todo salga bien, si se necesita mover algo ahí estoy yo", explica Santiago.
Él también toma fotos, pero no de modelos. Lo suyo son las crónicas.
"Como acabo de graduarme de la universidad, lo mejor ahora es aprender de los maestros, de los grandes fotógrafos".
Se refiere, por supuesto, a "Hernán Puentes, Diego Cadavid... los duros. Ellos trabajan por contrato".
Y mientras éstos disparan su cámara hacia la modelo ligera de ropas, y en diferentes posiciones, Santiago simplemente observa, atento a cualquier solicitud.
Ya quisieran sus amigos del barrio tener ese trabajo tan ¿relajado? ¿provocativo?. El simple hecho de estar tan cerca de las mujeres más sensuales de Colombia, modelos, actrices y presentadoras famosas, desnudas o casi, altera la imaginación de cualquiera.
No ha faltado el que le pide que lo lleve a las sesiones "o me dicen que haga un video o les pase las fotos, pero uno es profesional en su trabajo. Tengo fotos que he tomado con mi cámara, pero las tengo guardadas o escondidas. No las puede ver nadie, son para mí. Igual, si yo las muestro me puedo meter en un problema legal y prefiero evitarlos".
También evita ausentarse del lugar de trabajo, aunque a veces hay modelos que solo permiten estar con el fotógrafo. "En ese caso me toca salirme y estar pendiente de algo, salir corriendo por si piden cualquier cosa".
"Hay otras que son más frescas y entonces uno puede estar ahí, hablar con ellas y decirles que se ven muy churras, también motivarlas y estar pendientes de que las cosas salgan perfectas".
Aunque asegura que solo se mete en el cuento de su trabajo, para Santiago es inevitable no meterse con las modelos. "Con Juanita Kremer hice una buena amistad. Como ella no es modelo, tocaba hablarle mucho y nos reíamos demasiado".
Con esta disc jockey de Radioactiva y muchas otras mujeres él ha quedado fascinado. Y sin atreverse a dar muchos nombres, reconoce que le han quitado el aliento Isabel Cristina Estrada, "una mujer muy churra", y Verónica Orozco.
Lo que nadie ve de la revista "prohibida para mujeres", Santiago Suárez mejor prefiere guardárselo.
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