Un sueño cumplido para algunos, la continuación de una pesadilla para otros. Lo cierto es que la corriente humana que inundó las calles de El Cairo hace un año, aceleró el motor de la historia en Egipto.
Al calendario ya se le han caído doce meses, y el balance para unos y otros en Egipto parece ser o blanco o negro, sin matices.
"Nadie va a celebrar nada, toda la gente va a salir a continuar la revolución", aseguró ayer a EFE Abril Afifi, portavoz del Movimiento de Jóvenes del 6 de Abril, y quien hoy acudirá a la plaza de Tahrir.
Y es que el camino hacia el cambio que miles de egipcios vislumbraron hace un año, fue tapizado con fuertes represiones y juicios militares, a través del Estado de Emergencia, vigente desde 1981.
Ahora, los militares se ven como garantes de la transición democrática en el país, cuya realidad parecen percibir a través de un lente distinto.
"La gente estará muy feliz por el aniversario y lo celebrará, porque los militares lo han apoyado desde el principio", dijo a EFE el teniente general retirado Mohamed Kadry Said, analista del Centro Al Ahram para Estudios Políticos y Estratégicos
Según el experto, el régimen castrista no entregará el timón hasta junio, momento para el cual espera haber celebrado elecciones a la Cámara Alta del Parlamento, aprobado la nueva Constitución y elegido Presidente.
"Luego se marcharán a sus cuarteles para hacer tareas relativas a la defensa", dijo.
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