
NI ESTAR PRIVADO de la libertad logró opacar el amor de este belga por Colombia. Su meta: brindar oportunidades a los menos favorecidos. Con su Caravana lleva el arte a diferentes pueblos de Antioquia.
Las antiguas puertas españolas en madera que dan entrada al salón principal fueron las que lo conquistaron, más allá de la arquitectura y la historia de 170 años de la Casa Monsalve.
"La madera ha sido una de mis pasiones, la trabajo, la investigo y tengo una colección de puertas antiguas, algunas con 400 años", explica Olivier De Pierpont, un belga que no solo se enamoró de las colombianas sino de este país que volvió su hogar desde hace 17 años.
Justo en la esquina del parque de Santa Bárbara, en Santa Fe de Antioquia, está ahora La Casa Solariega, sede de la Corporación La caravana del arte en movimiento; el hogar de Olivier su director; su anticuario y una sección dedicada a la exhibición de obras de pintores colombianos, directamente desde los talleres, a los que promueve dentro y fuera del país.
Cultura itinerante
El legado del arte le llegó a Olivier de sus padres. Su papá fue anticuario y su mamá era experta en decoración. "Yo no solo heredé el gusto de mi padre, sino que me especialicé en arte barroco bajo la fuerte influencia de Rubens y la Escuela Flamenca".
Pero su formación no se quedó allí. Quizás movido por su enorme corazón, se graduó como educador social y por muchos años trabajó con su gobierno en programas para niños con discapacidad mental y física, así como con aquellos víctimas del maltrato infantil.
Llegó a Colombia de la mano de su esposa y madre de sus tres hijos. "Abrí el primer anticuario en Medellín y vivía feliz. Siete años después, en 2000, fui víctima de un secuestro". Su vida cambió por completo: su matrimonio se acabó "y decidí darle un vuelo a mi vida para trabajar más la parte social".
Hacer las veces de papá Noel en Navidad era algo que hacía y sigue haciendo en las veredas más pobres. Entonces decidió crear la corporación "ante la carencia de oportunidades culturales".
La Caravana del arte en movimiento, a la que pertenecen 30 pintores, busca llevar el arte en vivo a las veredas más apartadas. "Adopté una metodología europea de artes plásticas con mucha lúdica. Además, ahora aquí en la nueva sede, dicto talleres de pintura todos los sábados a los niños de escasos recursos". Lo hace de su propio pecunio, pero ciertamente necesita apoyo para transporte y materiales.
Además, los miércoles trabaja con los soldados víctimas de las minas antipersona. "Mi meta es ofrecer oportunidades a quienes no tienen acceso a ellas"
La casa de todos
El nombre de la nueva sede tiene su explicación. "En mi familia siempre le poníamos nombres a las casas. Recordé el último de la casa de mi abuela que en español sería como El Gentilhombre y al buscar su significado en el diccionario hallé que era también Casa Solariega".
Fue más allá en sus pesquisas, al fin y al cabo se ha pasado buena parte de su vida investigando, y encontró una reseña de Fernando Gómez Martínez, del libro El ensayo en Antioquia con ocasión de los 400 años de Santa Fe de Antioquia, en la que dice: " (...) Hoy revive la emoción de la infancia. Desde todos los pueblos, aún los más distantes, se contesta ¡presente! Es el día de regreso a la casa solariega". Aquí todos son bienvenidos.
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