A los antioqueños nos identifican por importantes y tradicionales referentes: La arepa, la bandeja paisa, las montañas y cerros que son nuestros ojos y nos permiten otear nuestra bella geografía y esplendorosa ciudad.
La pujanza, ingenio, los mejores anfitriones y, por supuesto, el diario leer de los antioqueños o "El periódico de todos y para todos", como en 1930 lo llamó su entonces director.
Generación tras generación hemos tenido la inmensa fortuna de realizar la primera actividad del día leyendo las páginas del decano de la prensa antioqueña, esa espera cada mañana para tener el periódico en nuestras manos ha sido y seguirá siendo nuestro desayuno informativo y cultural.
A los porteros, personal de planta, secretarias, fotógrafos, a las señoras de los tintos y del aseo, al departamento comercial y administrativo, a los de logística, a los repartidores, voceadores. A los editores de las diferentes áreas, a periodistas, columnistas y por sobre todo a los lectores ¡felicitaciones! Gracias al sentido de pertenencia de todos y cada uno, a la constante dedicación y trabajo, estamos celebrando tal vez la más importante fecha de este año: El primer siglo de EL COLOMBIANO.
Muchas sorpresas además de algunos cambios en el formato, contenido, fotografía y seguramente en muchos otros aspectos para dicha fecha nos debe tener preparado el maravilloso grupo de esta casa editorial; por eso estamos en la cuenta regresiva hasta que nos demos ese banquete al amanecer del más añorado lunes de 2012.
Para finalizar la dicha de haber escrito este comentario me apropio de una frase que hace un tiempo dijo la directora Ana Mercedes Gómez Martínez: "Sueño con el día en que podamos titular en primera plana que Colombia alcanzó la paz".
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