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El Congreso no vive en el país de las redes sociales

Los intereses expresados por los ciudadanos en las plataformas sociales no son los mismos que los de los senadores. ¿Estamos en dos países diferentes?

Por JUAN DAVID ORTIZ FRANCO - SERGIO A. NARANJO M. | Publicado el 5 de mayo de 2013

Casos de éxito para la movilización en redes sociales como la caída de la Ley Lleras, la reforma a la Ley de Educación Superior y el proyecto de reforma a la justicia, lograron que desde el Congreso surgiera la necesidad de escuchar al país que se manifiesta en la red.

Detrás de ese llamado pueden encontrarse prácticas que distan poco de la política tradicional, pero que representan un acercamiento a nuevos actores.

Sin embargo, otros episodios en donde se tomaron decisiones contrarias a la opinión predominante, como la elección para un nuevo periodo del procurador Ordóñez o la caída del matrimonio igualitario, plantean inquietudes sobre el nivel de interlocución que existe entre los ciudadanos y el legislativo.

Los internautas no homogéneos, asumieron en los últimos años un papel activo en el curso de las agendas legislativas y han transformando los escenarios tradicionales de participación.

CONGRESO NI OYE NI ENTIENDE LAS REDES

El Congreso, como base de la democracia, representa el sentir ciudadano, o al menos es la idea que lo haga. Lo que pasa es que el colombiano de hoy no es el mismo de hace 100 años, ni siquiera parecido a el de hace 20 y los medios que usa para expresarse ya no son solo las páginas de los periódicos sino también las redes sociales.

Sin embargo, tal parece que el legislativo no se ha dado cuenta y salvo contadas excepciones ni oye, ni ve, ni entiende que se trata de una nueva forma de interacción con sus electores, tal vez, más directa que ninguna otra.

Los casos ya se cuentan por decenas en los que el Congreso sigue el trámite de proyectos que generan indignación en Twitter o Facebook, sin que los legisladores tengan en cuenta lo que expresan allí los ciudadanos.

Así ocurrió, por ejemplo con la reelección del procurador Alejandro Ordóñez o con el hundimiento del proyecto sobre matrimonio igualitario.

Claro que algunas veces las redes sociales se meten en los pasillos del Congreso y logran cambiar una decisión, tal como pasó con la fallida reforma a la Justicia en 2012 o la caída del proyecto para modificar la Ley 30 de educación superior.

Pero no dejan de ser casos excepcionales. Y la razón básica, para el analista político, Andrés Mejía Vergnaud, es que ocurre en situaciones que "no surgen de iniciativa del Congreso, sino que vienen del Gobierno. Y el presidente sí siente el peso de la opinión pública y más aún un Gobierno como el actual, que se preocupa mucho por las encuestas y por las redes sociales".

La explicación del por qué la mayoría del Congreso no le para bolas a las redes sociales es bastante práctica según los analistas: en las redes sociales no están sus votantes, ellos están en las maquinarias regionales.

"El Congreso tiene una representación pronunciada de sectores que podrían denominarse oligarquías rurales", señaló Mejía.

En palabras de Fabián Sanabria, profesor de Sociología de la Universidad Nacional, "el Congreso cuenta en su mayoría con votos que se aceitan con obras, contratos, puestos, entre otros mecanismos clientelistas".

Para Iván Garzón, director del programa de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana, el problema del Congreso en relación con las redes sociales, no radica en que no la use, pues en realidad sí lo hace, sino en que no lo hace como medio de interacción con sus electores.

"Las cuentas oficiales, gubernamentales y de personajes políticos, tienden a ser meramente propagandísticas. Y ahí se pone en entredicho su influencia en las mismas redes, porque el componente de interacción es muy precario. Los políticos le rehuyen, por regla general, a responder a las preguntas, comentarios o críticas de la gente en una red social".

La razón, agregó Garzón, es que "hay un cuidado muy grande por la imagen, pues las redes implican, en momentos, poner en juego la percepción que se tiene de un personaje De ahí que no entren en controversias públicas".

¿Cambiarán la política?

Pero, cuál será el papel de las redes sociales en la democracia. La respuesta no es fácil. Sin embargo, para los más aventurados, su influencia política seguirá creciendo hasta poner en jaque a los partidos políticos como intermediarios entre los que gobiernan y los ciudadanos. Mientras para otros, es difícil que las redes sociales reemplacen los medios tradicionales de participación ciudadana.

"Es más fácil que una columna de opinión dé qué hablar durante varios días, que un trino tenga un impacto más allá del momento en que fue emitido", indicó Garzón.

LOS CIBERNAUTAS VAN A UN RITMO DIFERENTE Y RECLAMAN ESPACIOS

Internet es un escenario de poderes en disputa, el hecho de que cada vez un número mayor de usuarios tenga acceso permanente a las redes sociales, hace que en ellas se reproduzcan en buena medida algunas de las prácticas tradicionales de la democracia.

A pesar de que en la red el panorama es amplio y las posiciones diversas, el país de Facebook y Twitter es diferente al país del Congreso.

Esa realidad se sustenta en la forma cómo adeptos y contradictores de las iniciativas que se discuten en el legislativo, se reconocen como electores y se dirigen, desde esa posición, hacia quienes tienen la última palabra en la toma de decisiones.

Omar Rincón, director del Centro de Estudios en Periodismo de la Universidad de los Andes, dice que el Congreso y las redes sociales "responden a dos lógicas distintas. Por una parte se encuentra el país institucionalizado que toma decisiones, y por otra, el país de las redes sociales que trata de hacer activismo sin darse cuenta que el país de las instituciones está en otro tiempo".

Sin embargo, el hecho de que se ejerza control político y se asuma a un usuario como un votante potencial, ofrece varias lecturas. Por una parte, que en la mayoría de los casos las movilizaciones en internet parten de la credibilidad en las instituciones, aunque no en quienes las representan. Y por otra, que las redes pueden transformarse en escenarios de sumas y restas en el debate electoral.

El senador Camilo Romero asegura que esa dinámica que imponen las redes es la expresión de una "nueva ciudadanía que usa internet como espacio público, donde se expresa, se pronuncia y se encuentra, en contraposición a la clase política tradicional".

Por su parte, Pablo Mancini, director de Infobae, medio de comunicación digital argentino, dice que la dirigencia política está desconectada de las redes sociales, así las use con frecuencia.

"Es un uso vinculado al poder, de uno a muchos, no son acciones que tengan que ver con el diálogo y el intercambio que fluye en las redes sociales".

Internet no podría asumirse como un canal de comunicación de una sola vía, sino como un espacio de interacción y de debate que tiene un principio claro y demandado por la ciudadanía: cumplir con el principio de deliberación que es inherente a la democracia.

ENTREVISTA

La dirigencia no entiende las redes sociales

Pablo Mancini
Director de estrategia digital de Infobae

¿Internet tiene tanta diversidad como la que se expresa en la democracia?
Lo interesante de la red es que expresa con mucha claridad todo lo que ocurre en la sociedad. En Argentina la red se usa para hacer acciones por fuera, como un vínculo con todo lo que está más allá de la red.

¿Se está trasladando a la calle el activismo de las redes sociales?
En las últimas manifestaciones masivas, millones de argentinos se tomaron el trabajo de convocarse por la redes sociales, eso demuestra la capacidad de gestión y de organizarse sin instituciones tradicionales e incluso sin políticos. 

¿Qué representa esa nueva dinámica para la dirigencia política?
Los medios y los políticos siempre tuvieron un rol central en las sociedades, entonces les cuesta entrar a un terreno social de comunicación en donde no hay centralidad.

¿Y sobre el uso que esa dirigencia política hace de internet?
Ven a las redes como un lugar para difundir  sus discursos, pero no se dan cuenta que tienen en frente una nueva geografía social, incluso, de forma muy mezquina, podrían ver votantes.

ANÁLISIS

No existe un interés de escuchar la voz digital

Juan Fernando Giraldo
Analista de medios de comunicación y redes sociales.

Sin duda hay congresistas que atienden la voz de los ciudadanos en las redes y hay otros tantos que las ignoran. Lo que es evidente es que el Congreso no le teme a las redes sociales.

No creo que sienta que la opinión que circula en medios digitales amenace o afecte su posición privilegiada. Muchos políticos todavía tienen la percepción de que la formación de opinión en redes sociales como Twitter es un asuntos de ciudades y estratos altos. Eso es cierto, pero es cada vez menos cierto.

Mientras tanto, hay una ciudadanía interesada y activa en Twitter que se expresa permanentemente sobre asuntos políticos. Pero la mayoría de ciudadanos se expresan sobre asuntos más cotidianos como deportes, entretenimiento y eventos de sus vidas.

Ignorar la voz de la ciudadanía en medios digitales equivale a gobernar sin recibir llamadas, cartas o visitas de sus electores. Lo que es un error es pensar que las mayorías en Twitter operan igual que las mayorías en las urnas. Las cuentas se hacen diferente.

También hay que estar alertas a organizaciones y personas dedicadas a alterar de manera intencional y artificial el curso del debate en redes sociales. En suma, la voz de los ciudadanos es legítima, pero hay que saber escucharla.

Más que Twitter como herramienta, el cambio se debe pensar en el efecto de nuevas tecnologías de información en la formación de opinión pública y la agregación de intereses o movilización.

Las empresas exitosas que han revolucionado sus industrias con nuevas tecnologías lo han hecho quitando del medio a un intermediario. Adivine qué son los congresistas: intermediarios.

Creo que el Congreso en su conjunto no tiene interés en atender la voz digital de los ciudadanos, pero cada vez más hay congresistas que ven oportunidades y los beneficios de conectarse de manera con las voces que representan.

ANÁLISIS

Al legislativo le cuesta dejar el poder

Perla Toro Castaño
Editora Unidad de Interacción de El Colombiano

La contradicción entre un Congreso que quiere difundir una imagen positiva en redes sociales y otro que pareciera no querer escuchar a la opinión pública tiene su raíz en dos aspectos clave: el esfuerzo por dejar el poder y los votos.

En una orilla está la misión de la rama legislativa, un ideario de trabajo por el pueblo. En la otra, está la maquinaria electoral, la captura de votos.

Durante por lo menos tres de los cuatro años que legisla un senador, lo que circula en internet puede parecer insignificante: quejas, propuestas sin sentido y afanes por realizar una veeduría.

Tales visiones, indiferentes por naturaleza, se traducen en algo no tan nuevo; pero, sí más evidente en nuestros días: a las instituciones no les interesa dejar el poder.

La ausencia de centralidad de internet, un asunto que intenta recorrer los caminos de la neutralidad, no le es conveniente a una institución que por años ha tenido el control.

Esto quedó demostrado durante las votaciones de las dos versiones de la llamada Ley Lleras, momento clave que dejó sobre la mesa las ideas que tienen los funcionarios públicos sobre este universo colaborativo.

Pese a que en 2013, la Corte Constitucional tumbó la Ley 1520 de 2012, Ley Lleras 2, diferentes bancadas han venido hablando de un nuevo proyecto para regular internet.

Ahora saltemos a la otra orilla. Para llegar al Congreso se hacen necesarios los votos y es así como, de un momento para otro, vemos candidatos creando perfiles en redes sociales, interactuando, participando y “creyendo”.

Con una visión pobre e incoherente de internet, nuestros representantes se lanzan en la aventura de buscar un punto más dentro de sus urnas. Una vez obtenida la curul, olvidan las opiniones y dejan las redes sociales, escenarios de participación por naturaleza, como lugares que lejos del debate, usan solo para su exhibición.

Interacción y participación

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4 Comentarios - 24 de abril de 2014
  • luispaz Comentario realizado el 5/8/2013 3:42:09 PM

    Que se puede pensar deuna corporación que tiene como presidente a un hombre sin talanete, a quien solo le interesa su conveniencia personal y no la del estado. Se va pero con seguridad va a llegar un familiar cercano a remplazarlo. Es decir que sigue manipulando en la sombra

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  • grabielpo Comentario realizado el 5/5/2013 10:54:48 AM

    EL CONGRESO SI LEE LAS CRÍTICAS DE LAS REDES SOCIALES,LO QUE PASA ES QUE SE LAS PASAN POR LA FAJA.

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  • RICARDOPAISA Comentario realizado el 5/5/2013 7:50:58 AM

    Un buen día. Claro, considero que los congresistas deben estar atentos al sentir y el querer de la gente, pero con la capacidad de discernir su conveniencia en bien de la mayoría por lo menos. lo que no estoy de acuerdo es que nunca ví o percibe que en las redes hubiese la mayoría que optaran por el "matrimonio igualitario", me parece que si hacen un censo sobre el caso, la diferencia sería abismal por el NO. Gracias.

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  • Sahhandra Comentario realizado el 5/5/2013 7:17:22 AM

    Que buen artículo

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