
LOS DISTURBIOS QUE empezaron el miércoles en el estadio de Port Said aumentaron el inestable clima político y social que vive el país árabe, en el que hinchas y opositores aúnan sus consignas.
Por favor instalar el Plugin Flash
Egipto dio ayer otro paso hacia el caos que domina las calles de la capital, con graves enfrentamientos entre cientos de manifestantes y la Policía, pese a los llamamientos impotentes de las autoridades a la calma.
La ira desatada el pasado miércoles tras la tragedia del estadio de Port Said, donde murieron 74 personas, no disminuye con el paso de las horas. Al contrario, devolvió al centro de la ira popular a las fuerzas de seguridad egipcias, que ya se encontraban en niveles mínimos de aceptación tras las revueltas que acabaron con el régimen de Hosni Mubarak.
Los hinchas radicales del club Al Ahly, uno de los equipos implicados en la batalla de Port Said, son la punta de lanza de los manifestantes que se enfrentan con fiereza a las fuerzas de seguridad, que a su vez responden con abundante material antidisturbios.
La escalada violenta llevó a los jóvenes a tomar por asalto y prender fuego a la sede de los servicios de impuestos inmobiliarios y usar los escritorios del mismo como barricadas improvisadas.
Los disparos de gases lacrimógenos, pelotas de goma y balines provocaron efectos devastadores entre los manifestantes, cuatro de los cuales murieron en la jornada, dos de ellos en la ciudad de Suez, en donde se reportaron también 207 personas heridas.
Según el Ministerio de Sanidad, ayer hubo también un millar de lesionados en El Cairo, entre ellos 211 policías.
¿Indignación o fanatismo?
Aunque las manifestaciones se componen de cientos de hinchas radicales airados y deseosos de venganza, en muchos casos sin un discurso político definido, las banderas de Al Ahly se unen a las reivindicaciones políticas que mantienen los acampados en Tahrir, los cuales no participan activamente de esta escalada.
Uno de ellos, que se hace llamar Shinguma, explicó a EFE que vivió en primera persona los dramáticos sucesos de Port Said, donde murieron cuatro amigos suyos.
"Si estamos aquí es en protesta por la masacre de Port Said pero, sobre todo, porque en un año no ha cambiado nada y la Junta Militar es como el régimen de Mubarak, está todo bajo su control", dijo Shinguma.
Ahmed, un médico voluntario en un hospital de campaña consideró que la actual situación "es parecida a la de noviembre", cuando decenas de personas murieron asfixiadas por los gases y las pelotas de goma disparados por la policía.
"Hemos atendido a varios cientos de personas, la mayoría con síntomas de asfixia, pero también bastantes casos de lesiones por balas de goma", señaló Ahmed.
Se habla de conspiración
Pese a que se alcanzaron pequeñas treguas y los ánimos estaban menguados, la violencia que desató la masacre en Port Said llevó a la Junta Militar a difundir un comunicado poco conciliador.
En el documento, los generales pusieron el dedo acusador en "partes extranjeras" que mueven los hilos de una conspiración para desestabilizar el país, sin mencionar quiénes son estas partes.
"El país atraviesa la etapa más peligrosa y más importante de su historia, que requiere que todos los hijos de la nación egipcia se unan y solidaricen para enterrar la discordia, y se enfrenten a los intentos de escalada por partes extranjeras y otras internas", señala la nota.
La cúpula castrense constató un "aumento del peligro por la propagación de rumores y la insistencia por algunas partes en amenazar las propiedades e instituciones del Estado".
La referencia a los rumores parece ser una alusión a las críticas vertidas sobre el Ministerio del Interior y sobre la propia Junta acerca de la pasividad de la policía en la masacre de Port Said.
De acuerdo con muchos aficionados de Al Ahly, la indiferencia policial y la supuesta presencia de "infiltrados" en la afición local de Port Said, habrían sido una venganza del régimen contra los hinchas radicales de ese club por su papel en las revueltas.
Pese a la irrelevancia en la que se haya sumido, el primer ministro egipcio, Kamal Ganzuri, también intentó atemperar los ánimos con un comunicado en el que instó a los "sabios de la nación y a los jóvenes de la revolución" a que contribuyan a contener la situación.
Chaos continues to reign supreme in Egypt where confrontations between hundreds of demonstrators and security forces are still going strong, despite authorities' desperate attempts to regain control. Diehard fans outraged by Wednesday's tragedy, in which 74 people were killed, are blaming the country's ruling Military Council for the deaths.
Importante: Para comentar e interactuar con otros usuarios de elcolombiano.com usted debe estar registrado. Las opiniones expresadas a continuación son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de EL COLOMBIANO.


Copyright © 2012 EL COLOMBIANO S.A. & CIA. S.C.A. Términos y condiciones| Superintendencia de Industria y Comercio
Nit: 890901352-3 | Dirección: Carrera 48 N° 30 Sur - 119, Envigado - Antioquia, Colombia | Conmutador: (57) (4) 3315252 | Bogotá: (57) (1) 4156764Fax: (57) (1) 4157508 | Línea de atención al cliente: (57) (4) 3393333