La ESA ha dividido sus misiones de exploración de la Tierra en dos categorías: Núcleo (GOCE, ADM-Aeolus y EarthCARE) y Oportunidad (SMOS, CryoSat2 y Swarm).
La primera misión Núcleo debutó el pasado mes de mayo con el lanzamiento del satélite GOCE, una herramienta aeroespacial concebida para elaborar un mapa en tres dimensiones de las variaciones del campo magnético de la Tierra.
Eso debe permitir conocer mejor la estructura interna del globo terrestre y disponer de datos para estudiar los terremotos, los volcanes, los océanos, el clima y, en particular, la circulación oceánica.
Además, tendrá aplicaciones prácticas en para el sector de la vivienda, el urbanismo y la topografía.
Después vendrán la misión ADM-Aeolus, cuyo lanzamiento está programado para 2011, y la EarthCARE, prevista para 2013.
El ADM-Aeolus será un aparato encargado de vigilar tridimensionalmente las zonas de viento del planeta, mientras que la EarthCARE, última de todas las misiones del programa, se centrará en las nubes, las pequeñas partículas de la atmósfera y su influencia en la radiación.
Respecto a las misiones Oportunidad, a la puesta en órbita del SMOS le seguirá en febrero de 2010 el del CryoSat-2, después de que el primero de los satélites de la misión quedara destruido por un problema técnico durante el lanzamiento.
La misión CryoSat-2 tiene por objeto estudiar el hielo polar, tanto el que se encuentra en la superficie terrestre como el que flota sobre el mar.
Llegará después, en 2011, la puesta en marcha de la misión Swarm, dedicada a investigar el campo geomagnético de la Tierra y su evolución temporal.
Además, a las seis misiones de observación de la Tierra del programa Planeta Vivo que están en marcha, se agregará una séptima misión, para la que ya hay tres candidatas.
Se tratan de los proyectos BIOMASS, para medir la biomasa de los bosques del Planeta Azul, el CoReH20, concebido para estudiar las características del ciclo del agua, la nieve y el hielo, y el PREMIER, para una comprensión más exacta de la relación entre gases, radiación, química y clima en la atmósfera.
La ESA planea ampliar a ocho las misiones de observación de la Tierra, por lo que hasta el próximo día primero de diciembre acepta propuestas de científicos de los 18 Estados miembros de la agencia para presentar proyectos a un concurso en el que se seleccionará un nuevo proyecto que, si todo sale según los planes, enfilará la rampa de lanzamiento en 2018. |