
EN EL TÚNEL de la mina Bellavista se quedó atrapada la historia de lo que sintieron los ocho mineros que sobrevivieron luego de un accidente que los tuvo bajo la tierra. Los hombres silenciosos ya retornaron a sus labores.
El rostro endurecido de Guillermo Ramírez, dos días después del colapso del socavón en que trabajaba con siete compañeros más en la mina Bellavista, de Angelópolis, no parecía ya el del hombre que agradeció a Dios y a los organismos de socorro, minutos después de salir con vida del accidente en las entrañas de la tierra.
En la casa que sirve de sede al cuerpo de Bomberos voluntarios de la población, un espacio de escasas proporciones en un pueblo reducido también, el minero y a la vez comandante de la entidad, no quiere ahondar ya en detalles sobre los momentos de angustia que vivió junto a sus compañeros el pasado miércoles.
-Uno teme por la vida, pero trata de sobrevivir -, es todo lo que tiene para agregar, el hombre que tranquilizó a sus compañeros y cortó la manguera de la motobomba que extraía agua del túnel, para que sirviera de conducto para el paso del aire.
"Por allí nos dieron aire y en cuestión de dos horas Salvamento Minero del Servicio Geológico Colombiano nos había rescatado sanos y salvos", había declarado aquella tarde, aliviado de estar solo cubierto por el firmamento.
Esa vez admitió haber sentido angustia y pensado que podía venir la muerte, pero ahora lo peor que podría ocurrirle sería no poder volver a trabajar en la mina, una verdadera catastrófe para él y sus compañeros, que prefiere evitar con el silencio.
"No pasó nada"
El camino a la mina se tizna en cualquier curva donde se almacenan los bultos de carbón, el mineral por el que los mineros arrancan de las entrañas de la tierra sin tener la certeza de que volverán a ver la luz cada vez que los traga la boca del túnel.
Ennegrecidos también hasta los ojos suben caminando los mineros por la senda pedregosa que conecta con Amagá.
-Por aquí no hay más qué hacer -se lamenta un hombre joven, que lleva todavía la lámpara en la frente bajo el Sol de mediodía y se ofreció a indicar la ubicación de la mina-. Desde aquí se ve el techo de la ramada.
Poco antes de llegar hasta el sitio al final de la ruta que en la carretera marca el polvo negro, Humberto Parra, representante legal de la mina, descansa sentado en una silla, todavía con el casco puesto.
-No pasó nada más. Un coche se descarriló y tumbó dos puertas; pero afortunadamente no pasó a mayores -explicó, queriendo poner punto final a la noticia del accidente.
El hombre, uno de los siete socios propietarios de la mina, espera continuar la explotación lo más pronto posible, perjudicado por el cese que implicó el colapso a 80 metros de la salida del socavón.
-Esta semana no se sacó ni con qué pagar a los empleados -apuntó.
El derrumbe en el túnel, aunque pequeño en comparación con otros a los que están acostumbrados en este tipo de explotación minera, ha paralizado la actividad en el sitio, donde trabajan 28 mineros.
Desconoce el paradero de los otros siete trabajadores rescatados. Supone que "estarán rebuscándose porque no se pueden quedar varados".
Por la boca del socavón asciende vacío el coche, utilizado para llevar el carbón al exterior. Wilson Betancur, el encargado del sitio de labores, hace funcionar el sistema, comprobando su correcto funcionamiento. Con él, media docena de hombres con cascos amarillos y botas de caucho trabajan en las reparaciones del socavón.
-Estamos reforzando el túnel y si Dios quiere mañana (este sábado) queda listo para trabajar.
El grupo rehuye ahondar en explicaciones sobre el accidente del que salieron con vida los ocho mineros. Al fin, así como los sobrevivientes y más de medio pueblo solo esperan poner el incidente en el pasado y volver a adentrarse en la tierra cubierta de hollín a buscar sobrevivir día tras día.
3:00 p.m.
Los ocho mineros sintieron aumento en la temperatura y dismunción del aire para respirar al interior del túnel La Segunda, de la mina Bellavista. Pocos minutos después llegaron al sitio del colapso, a 80 metros de la salida.
3:20 p.m.
En la sede del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Angelópolis recibieron el reporte del accidente en la mina. Entre los ocho mineros atrapados estaba su comandante, Guillermo Ramírez.
3:30 p.m.
Bomberos Voluntarios de Angelópolis hacen presencia en el sitio de la emergencia, acordonan el área por seguridad y despejan la entrada del túnel para permitir la circulación de aire hacia el interior de la mina.
3:45 p.m.
Al sitio llega también personal de Salvamento Minero del Servicio Geológico Colombiano (antes Ingeominas), agradecen la cooperación a los Bomberos de Angelópolis y se ponen al frente de la emergencia.
5:00 p.m.
Los ocho mineros son rescatados ilesos del socavón. Agradecen la oportuna atención de los organismos de socorro. Durante el tiempo que pasaron atrapados contaron con aire a través de la manguera de la motobomba.
Importante: Para comentar e interactuar con otros usuarios de elcolombiano.com usted debe estar registrado. Las opiniones expresadas a continuación son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de EL COLOMBIANO.
Si, con el titulo cualquiera pensaría que estaban muertos.. que mala onda esta nota "periodística"
Que titulo... pensé que estaban muertos....


Copyright © 2012 EL COLOMBIANO S.A. & CIA. S.C.A. Términos y condiciones| Superintendencia de Industria y Comercio
Nit: 890901352-3 | Dirección: Carrera 48 N° 30 Sur - 119, Envigado - Antioquia, Colombia | Conmutador: (57) (4) 3315252 | Bogotá: (57) (1) 4156764Fax: (57) (1) 4157508 | Línea de atención al cliente: (57) (4) 3393333