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Además de empresario del fútbol, Upegui López estuvo vinculado con una escuela de Envigado que apoya a 1.800 niños de bajos recursos.
 
Hacia las cinco de la tarde de ayer, los despojos mortales de Gustavo Adolfo Upegui fueron velados en el recinto de la Alcaldía de Envigado. En las honras fúnebres se hicieron presentes jugadores y directivos del Envigado, además de familiares y amigos del empresario asesinado ayer.
En finca de recreo, asesinado empresario Gustavo Upegui

 Era el accionista mayor del Envigado. Tuvo problemas con la justicia en 1998.
 El hecho se produjo en una casa campestre en San Jerónimo.
 Un grupo de ocho sicarios lo asesinó en la madrugada de ayer.


Por
Juan Carlos Monroy Giraldo

D
espués de amarrar y amordazar a por lo menos 20 personas en el primer piso de la finca, uno de los sicarios los contó, uno por uno. "Aquí están todos, no falta nadie", dijo a los otros sujetos armados que subieron a la habitación donde dormía el empresario del fútbol Gustavo Adolfo Upegui López.

Los asesinos sabían todo lo que pasaba en el interior de la casa de recreo en San Jerónimo y quiénes estaban de descanso allí. De eso no tienen duda las autoridades.

El máximo accionista y manager del Envigado Fútbol Club, al parecer, no se percató de la presencia de los sicarios en su casa de recreo. Lo sacaron de la alcoba y lo condujeron a una contigua, donde lo sentaron en un sofá con las manos amarradas a la espalda.

Varias personas le contaron a la Policía que oyeron a los hombres dialogar con Upegui. Luego no se escuchó nada. Poco después, algunos maniatados lograron liberarse y fueron en busca de Upegui López.

Lo encontraron muerto, sentado en el sofá, con un solo tiro en la frente y, muy cerca del cuerpo, una almohada impregnada de sangre y pólvora, utilizada como silenciador. El dictamen forense reveló que fue asesinado de un disparo con pistola nueve milímetros.

Fuentes policiales indicaron que los asesinos llegaron a la parcelación Las Palmeras hacía las tres de la mañana, atravezando un terreno baldío cercano a la vía para evitar la portería vigilada del condominio campestre.

Todo indica que primero entraron a la casa de los mayordomos, donde sometieron a un primer grupo de guardaespaldas, a quienes amarraron y amordazaron.

De allí siguieron a la casa principal e hicieron lo mismo con el grupo de visitantes, entre quienes estaban parientes, amigos y otros guardaespaldas, quienes se encontraban en la primera planta de la vivienda. La habitación de la víctima estaba revolcada.

A las cinco de la mañana, varios vehículos, con la esposa y los dos hijos del empresario y otros guardaespaldas, llegaron raudos a la finca tras ser informados del hecho. Al poco tiempo se hizo presente la Policía y funcionarios de la Fiscalía para inspeccionar la escena del crimen y diligenciar el levantamiento del cadáver.

El cuerpo fue conducido luego al hospital local y de allí a las instalaciones de Medicina Legal en Medellín por orden del fiscal que asumió el caso, para la respectiva necropsia.

Reacciones al crimen
El director de la Policía Nacional, general Jorge Daniel Castro, afirmó que ya se inició la investigación por la muerte del empresario deportivo.

"Hay unas actividades que el país bien conoce y todo está encaminado a verificar actividades ilícitas que se estaban desarrollando", señaló Castro.

El alto oficial agregó que es prematuro hacer conjeturas sobre los móviles del crimen.

De manera extraoficial se habla de un posible ajuste de cuentas.

Por su parte, el comandante encargado de la Policía en Antioquia, coronel Luis Eduardo Martínez, aseguró que los investigadores trabajan a partir de los testimonios de los testigos y algunos indicios dejados por los homicidas en la finca.

El asesinato del empresario del fútbol antioqueño generó reacciones del medio deportivo, dada su pasión por el fútbol, que lo llevó hace más de 10 años a hacer parte de la Junta Directiva del Envigado y luego a convertirse en el máximo accionista del club.

Trabajó con las divisiones inferiores y se le reconoce como promotor de jóvenes futbolistas de provincia y de otros que llevó al profesionalismo, como Juan Fernando Leal, Mauricio Molina, Libis Arenas y Camilo Giraldo.

Con la Alcaldía de Envigado trabajó en los últimos años como cabeza de la escuela de fútbol, en la que trabajan 1.800 niños.

El empresario enfrentó a la justicia en un proceso por presunta conformación de grupos de autodefensa, del que después fue exonerado. (Ver recuadro).



Ayuda al lector

La Fiscalía lo investigó sin hallar pruebas
Entre 1996 y 1997, la Fiscalía General de la Nación vinculó a Gustavo Adolfo Upegui López a una investigación por su supuesta participación en la conformación de grupos paramilitares y del secuestro y posterior desaparición de los captores de un hijo suyo. La sindicación se produjo en el marco del proceso penal por los asesinatos de los investigadores del Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep), Mario Calderón y Elsa Alvarado, cometidos el 19 de mayo de 1997.

Aunque en su veredicto el juez advirtió que el dirigente deportivo no estaba relacionado con los asesinatos, precisa que sí podría estar comprometido con la conformación de grupos criminales en Antioquia relacionados a varios asesinatos selectivos. A raíz de esta sindicación, en 1998 Upegui López permaneció varios meses recluido en la cárcel La Picota, en Bogotá y luego fue trasladado a la cárcel de Máxima Seguridad de Itagüí mientras se adelantaba la investigación en su contra. Al final, la Fiscalía precluyó la investigación al agotar los recursos y no encontrar pruebas que lo vincularan con los presuntos delitos que se le sindicaban.

"Si los que me detuvieron en 1998 me hubieran hecho un seguimiento, se habrían percatado que trabajaba en la escuela de fútbol del Envigado, era miembro de la junta directiva, asistía a los múltiples programas sociales y estudiaba derecho en la universidad. ¿Con qué tiempo iba yo a ser el jefe de una banda sicarial?", declaró en su defensa Upegui López, en su momento.


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