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¡No me iré sin mi hija!

Natalia González | Ciudad de México | Publicado el 16 de enero de 2013

Guadalajara, 8 de enero de 2013

Si supiéramos las consecuencias  reales de nuestras malas elecciones tal vez pensaríamos mucho más antes de tomarlas…

Soy  Nathalia González Bernal, tengo 32 años de edad y una hija hermosa de 3 añitos.  Actualmente vivo en Medellín, pero a causa de mis malas decisiones estoy atrapada en México.

Hace nueve años salí de mi país con la ilusión de conocer otras culturas y trabajar en lo que, en ese entonces, tanto me apasionaba, modelar.  Me trasladé a la ciudad de Guadalajara, donde rápidamente me involucré en el medio y pude cumplir mi sueño. Tres años después conocí a un tapatío de quien me enamoré, era cariñoso, atento y me dejé seducir por sus “encantos”. Nos casamos de manera apresurada y sin pensarlo mucho.  Pero después de dar el sí, todo cambio para mí, tuve que dejar el trabajo que tanto me gustaba y comenzaron los maltratos físicos y psicológicos.

Fueron unos días muy difíciles para mí, sobre todo porque cuando estás en esa situación, no alcanzas a comprender por qué sientes tanto miedo de dejar a esa persona, y aún no lo entiendo. Cuando llevábamos un año de casados me dí cuenta de que estaba embarazada, y esta situación se tornó aún peor, ya no llegaba a dormir en dos o tres días.

Cuando tenía tres meses de embarazo tuvimos un altercado muy fuerte y decidimos separarnos. Me regresé a mi país con mi mamá y allí nació el amor de mi vida.  Durante los tres primeros años de vida, su papá iba a visitarla en las vacaciones, se quedaba en un hotel aproximadamente dos semanas.  Yo decidí dejar todo lo malo que había pasado atrás y me propuse tener una buena relación con mi expareja, para que la niña, a pesar de tener padres separados, creciera en un ambiente sano. 

En el 2012 realizamos un proceso de divorcio en común acuerdo en Colombia, puesto que cuando la bebé nació la registré en mi país para poder llevar a cabo cualquier trámite legal, puesto que ambos países cuentan con convenios que nos permiten realizar este tipo de procedimientos.  En el divorcio quedo estipulado que la custodia de mi hija la tengo yo y que el lugar de residencia de nosotras dos era Medellín.

Más o menos en agosto de 2012 el papá de mi hija me pidió el favor de que viajara a la ciudad de Guadalajara para que la niña conociera a sus familiares y a dos hijos que tiene,  mayores que mi hija, tres y cuatro años. Me pareció una buena idea puesto que tiene varios sobrinos pequeños también y podría mi hija pasar unas bonitas vacaciones.

Él me compró los boletos de avión y viajó por nosotras hasta Colombia para poder sacar a la niña del país, puesto que el permiso supuestamente no supo cómo tramitarlo.  Viajamos los tres el 17 de noviembre y durante esas dos semanas yo me quedé en casa de unos amigos, salí a comer algunas veces con él y la niña, estuve visitando sus padres, todo trascurrió de una manera amigable y chévere.  El día 4 de diciembre me pidió la copia del divorcio para hacerlo efectivo en Guadalajara y las copias del pasaporte mío y los de mi hija, pues ella cuenta con su doble nacionalidad. Me pareció que estaba bien, puesto que habíamos acordado previamente que en esta visita íbamos a aprovechar para realizar dicho trámite.

Yo me regresaba el 5 de diciembre y me corrió supuestamente un día más la fecha porque se había demorado el dichoso trámite. No le ví problema. El día 5 de diciembre, me quitó a mi hija con violencia, luego  me llamó para decirme que ya no me la iba a regresar, que tenía que firmar un convenio donde dijera que ya no podía sacar a mi hija de este país y que tendríamos que hacer un nuevo divorcio porque el que teníamos no tenía ninguna validez acá. Que yo estaba en un país que no era el mío, que no tenía dinero y que mucho cuidado lo hacía gastar más de lo que tenía planeado porque hasta era capaz de no dejarme ver a la niña nunca más.  Yo no comprendía tal reacción, si todos los días habían trascurrido de manera tranquila… Pero luego habló con unos amigos y les dijo que me había engañado, que llevaba tres años planeando todo esto, ganarse mi confianza para poder quitarme la niña acá en su país donde las leyes lo amparan a él más que a mí.

Sufrí los peores días de mi vida, no sabía a quién acudir, ni a quién escuchar. Hablé con varios abogados y no se podía hacer nada. Él no estaba cometiendo ningún delito porque acá todavía estábamos casados y no había ninguna custodia sobre la niña. Me quería volver loca. Pensé en robármela de la casa de sus padres, porque ahí la llevaba el a veces a que la cuidaran. Estaba totalmente bloqueada. No sabía qué hacer. Fui  a  todas las intendencias sociales y del gobierno donde me podían ayudar, pero al parecer nada podía hacer. Puse una denuncia en la procuraduría una semana después por violencia intrafamiliar, pero como no tenía parte médico ni nada, pues no le dieron mucha importancia.

Hasta que mi familia al ver mi desesperación, se comunica con la Embajada de Colombia en México y ellos por fin me dieron una voz de aliento. Me dijeron que por los tratados que existen a nivel internacional entre los dos países, ese acuerdo de divorcio debía respetarse, que la custodia era mía y que él estaba cometiendo un delito.

La Embajada llamó a la Procuraduría, relaciones exteriores también se manifestó, y decidieron ayudarme, fui con la Policía el 22 de diciembre y rescaté a mi hija.  Luego de doce horas en las instalaciones de la procuraduría, llegó el abogado de mi ex y mostró un papel donde decía tener un “amparo y la custodia de mi hija”.

El mundo se volvió a caer a mis pies. Me quería morir. Ni siquiera entendía en ese momento de lo que me estaban hablando, lo que sí estaba claro es que tendría que regresar a mi hija y no me la podría llevar a casa.

La MPH me presionó mucho y me dijo que si no llegábamos a un acuerdo de dónde debía estar mi hija en lo que todo este asunto se aclaraba mi chiquita iba a ser remitida a un albergue. 

Luego su abogado opina y nos da la opción de dejar en la casa de los abuelos paternos, como lugar de custodia temporal. No era lo que yo esperaba ni mucho menos lo que en ese momento quería, pero al menos ya iba a poder visitar a mi hija de 3 a 6 de la tarde todos los días. Es increíble, no sé ni cómo expresar la impotencia que siento ante esta situación y el dolor de tener que dejar a mi hija todos los días allá. Es mi hija, yo la he tenido estos tres años, y ahora alguien sin escrúpulos me la quiere quitar. Lo peor es que es su papá y ella es la más afectada en todo esto.

Dos días después, una amiga me consiguió un excelente abogado que ha sido muy dedicado con mi caso y me explicó que un amparo es el medio para proteger los derechos humanos de aquellos que sientan que fueron violados los mismos. 

¿Qué? Menos entendí. Fuimos al juzgado a averiguar de qué se trataba. Dice en su denuncia que prácticamente yo lo abandoné, y que llegué a esta ciudad y que le dejé la nena solo para irme de parranda con mis amigos de acá, que además estoy haciendo pasar a mi hija como colombiana, cuando tiene la nacionalidad mexicana también, y que me la quiero llevar sin su permiso.

Pide la custodia de mi hija y que no se permita su salida del país. Omitiendo en su declaración engañosa y falsa que estamos ya divorciados en Colombia y señalando a autoridades como Secretario de Relaciones Exteriores, Secretario de Gobernación de México, Comisionado del Instituto Nacional de Migración de México, Delegado Federal de en Jalisco del Instituto Nacional de Migración en México, Subdelegado Federal de Guadalajara del Instituto Nacional de Migración de México, Delegado local de Guadalajara del Instituto Nacional de Migración de México, subdelegado local del aeropuerto internacional de Guadalajara del  Instituto Nacional de Migración en México, Procurador  General de Justicia del estado de Jalisco, agente del Ministerio Público adscrito a la Agencia Integradora de Menores de la Procuraduría General de Justicia del estado de Jalisco, coordinador de la Policía Investigadora de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco, Secretario General de Seguridad Pública del estado de Jalisco, Director General de Seguridad Pública del estado de Jalisco.

O sea ya no podía salir con mi hija del país y tampoco la podría tener conmigo. Me pregunto, tal vez desde mi ignorancia sobre las leyes mexicanas, si al juez federal le llega un escrito donde claramente un hombre dice que solo ha visto a su hija de tres años de edad en vacaciones, o sea 6 veces, y sin escuchar a la otra parte, o sea yo, le otorga un amparo mientras decide qué hacer, pues estos dichosos amparos se rigen bajo la buena fe… Yo tengo entendido que los derechos de los niños dicen acá y en China, que los menores de siete años deben estar con su madre a menos de que esta incurra en ciertos actos de mal ejemplo, abandono, explotación al menor, etc., lo cual no es mi caso. 

Desenredar todo esto, llevar pruebas al juzgado, ir a las audiencias, puede tardar meses, mientras tanto mi hija, tiene que vivir donde sus abuelos, se le está violando su derecho de estar con la mamá.

Desde el 22 de diciembre he tenido que visitar a mi hija donde sus abuelos, me graban, me toman fotos, me dejan visitarla en el patio trasero de la casa o en el estacionamiento de la misma, me dicen que procure no entrar a la casa, o sea que en esas tres horas no pueden dar ganas ni de ir al baño, mi chiquita todos los días se queda triste porque me tengo que ir, y para acabar de ajustar, me dice que su papá le dice que yo soy mala, que yo la voy a abandonar si no decido vivir en Guadalajara, que si se montaba un avión se va a caer como le paso a Jenny Rivera… Tiene tres años y la tienen angustiada y nerviosa con toda esta situación. He denunciado ante la procuraduría todos estos actos pero nada hacen escudándose en ese dichoso amparo.

Entonces acá ¿quién hace algo? ¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que me devuelvan a mi chiquita? Les he dicho que me la entreguen que yo no voy a salir del país hasta que esto se resuelva, pero se niegan a ayudarme, yo estoy desesperada y sola en este país donde no entiendo casi nada de lo que está pasando, pero lo que sí sé es que mi chiquita está sufriendo, a pesar de que su papá le ha dado en este tiempo comodidades y lujos, pero no están respetando sus derechos ni un acuerdo de divorcio que ya tenemos en Colombia.

Pero no es todo, en el juzgado han aplazado las fechas de las audiencias  y desahogo de pruebas ya dos veces, el jueves  10 de enero tengo una, pero parece que esta también se va a aplazar, hoy 8 de enero tenía otra pero fue diferida hasta el 6 de febrero… No es justo que nos hagan esto y menos cuando yo he sido una buena madre.

Pero la historia no se termina acá, el 30 de diciembre estaba con mi hija y con la otra hija de mi ex esposo, que es mayor que la mía 4 años, jugando en el jardín trasero de la casa (esa semana había estado con ella todos los días), cuando llegó la mamá de ella en un taxi e intentó llevársela, pero salieron los hermanos de mi ex, sus sobrinos mayores y hasta la mamá , le atravesaron un carro y no la dejaron circular, y entre todos la golpearon, le halaron del pelo hasta que le arrebataron a la nena.

La mujer salió corriendo por una patrulla,  y esta la asistió, dijo lo que le había pasado y se la llevaron con él para una agencia encargada de estos delitos. ¿Cómo era posible? Este señor estaba haciendo lo mismo con su otra hija.  No quería devolvérsela a su madre y esta llegó a raptársela.  Allá en la agencia llegaron a un acuerdo de perdón por la violencia intrafamiliar con tal de que este señor le entregara a su hija. Ese día, ella me busco por Facebook y me contó lo que le estaba pasando. No lo podía creer. No podía ser cierto.  Ahora se van a disputar la custodia de los niños, porque ellos nunca se casaron y tampoco habían realizado legalmente este trámite.

Fui y denuncié a la Procuraduría este hecho… Pero nada hacen porque este señor tiene ese dichoso amparo. La embajada me ha ayudado y han estado muy pendientes de mi caso, le mandaron una carta al juez con mi divorcio apostillado.

Pero, además de estar al tanto de todo, no está en manos de ellos, sino de la “justicia” de este país. Mientras tanto yo, viviendo donde mis amigos, no tengo trabajo, y se supone que no puedo trabajar, porque soy turista, me estoy gastando lo poco que tengo en el abogado, y eso que él, de manera muy humana, me ha cobrado muy poco, pero todo suma, la alimentación, los traslados diarios a ver mi hija, las copias certificadas que hay que sacar, todos los documentos que me han tenido que enviar desde Colombia, etc.

No tengo a quien más acudir porque acá no se puede hacer mucho, solo esperar, así que he decidido tocar las puertas de mi país, llevar esto a los medios de comunicación, hacerle saber a  las autoridades que desde allá puedan hacer respetar los derechos de mi hija y los míos y me puedan ayudar.

Soy una  madre desesperada que ha tomado algunas malas decisiones como casarse con el hombre equivocado, de quien fui víctima de un engaño y se aprovecho de mi buena fe y confianza… Solo quiero regresar a casa con mi familia, pero de acá no me iré sin mi hija.

Interacción y participación

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En una carta Natalia González dice que no se irá de México sin su hija

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2 Comentarios - 23 de octubre de 2014
  • claudia_mesa Comentario realizado el 1/16/2013 1:47:40 PM

    estoy pasando por lo mismo y nadie me ayuda...lospaises involucrados son otros, pero es la misma situacion, despues de 10 años de lucha me di cuenta que lo unico que hace mover a la "justicia" es la plata que les pasan por debajo y como plata no tengo nos toco a mi hija y a mi sufrir por no estar juntas... ya mi hija esta por cumplir 15 y nadie nos escucha... Deseo de corazon que Natalia no pase por lo que he pasado yo

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  • iliana Comentario realizado el 1/16/2013 11:11:23 AM

    Señores de la justicia Colombiana "les llegò trabajo" espero resuelvan este caso en menos de 15 dìas hàbiles. Còmo decìa mi presidente Uribe: A trabajar, trabajar y trabajar... Con respecto a las demàs mujeres ojito con quien tendràn hijitos.

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