Aracelly y Gloria, una mamá y una abuela agradecidas, ven a los profesionales del Centro de Recuperación Nutricional Color Esperanza del Hospital La Misericordia de Yalí, como a sus salvadores.
Sus niños llegaron con problemas de desnutrición y, después de varios días de tratamiento, quedaron "súper bien y contentos".
Las fotografías que guardan Liliana Gómez, coordinadora del Centro, y Gladys Arias, gerente del Hospital, muestran el antes y el después de los pacientes que llegaron hasta este lugar y que cambiaron rostros con lágrimas, por unos con sonrisas.
Allí tratan a gente de todo el Nordeste y los profesionales se desplazan a las comunidades para hacer actividades diagnósticas y de sensibilización. Desde 2009, cuando iniciaron, han atendido a 128 niños y 59 gestantes.
El proceso de intervención que adelantan es integral, con el apoyo de todas las instituciones y autoridades municipales. Y esa es la filosofía de la política pública de infancia de Yalí: la unión de esfuerzos para lograr metas de impacto.
Gracias a las acciones que han adelantado lograron disminuir, en más de un 50 por ciento, la población con señales de desnutrición.
El alcalde, Óscar Mira Jiménez, afirma que a través de la Red de Vigilancia de la Infancia garantizan el cumplimiento de los derechos de la nueva generación.
Cuentan con un Hogar Grupal en donde confluyen 80 pequeños, pronto comenzará a funcionar una ludoteca en la que invirtieron más de 100 millones y a 23 jóvenes les entregan subsidios para que adelanten estudios.
La política de infancia ha sido reconocida en Antioquia y en el país y es la apuesta principal de Yalí. Si los niños crecen bien, saben que el futuro pintará cada vez mejor.