Los once miembros de la Fuerza Pública liberados hace un año en la Operación Jaque empiezan a adaptarse de nuevo a la libertad, a la rutina de la vida cotidiana, que comparten entre su deber en el Ejército o en la Policía y sus familias.
Este proceso, en el que están acompañados por expertos, se enriquece con los proyectos personales, en los que sus instituciones y el Gobierno los han apoyado desde que recobraron la libertad, hace casi un año.
Ellos de nuevo estudian, aprenden idiomas, se preparan para irse al exterior a hacer una carrera universitaria, o para recibir una mayor capacitación.
Algunos volvieron a estar con sus familias, otros han creado un nuevo hogar, disfrutan con los hijos que no vieron crecer por años, o tienen nuevos herederos.
Saben que sus vidas están ligadas a la Policía y al Ejército y por eso decidieron quedarse en esas instituciones, a pesar de los años de secuestro en manos de las Farc por el hecho de ser miembros de esas fuerzas.
Pero en los años, meses, semanas y días de cautiverio aprendieron a valorar más los momentos con madres, padres, hijos, esposas. Por eso hoy tienen claro que la vida en sus familias es más valiosa que cualquier cosa, pues, por largo tiempo, el único contacto que tuvieron con ellas fue a través de la radio, cuando desde sus casas les enviaban mensajes de aliento para que resistieran el difícil cautiverio.
Estas son las historias de otros de los uniformados rescatados durante la Operación Jaque:
Jaque: el miedo todavía no desaparece
La medicina es lo suyo, dice el enfermero de Íngrid
La oscuridad lo asusta
Soy amigo de mi hijo
Se va para Francia
Adiós a las cadenas
Quiere tener tres hijos
La vida hay que vivirla
Ya pasó la horrible noche
Sus hijos son la prioridad
Julio César volvió a nacer
"Extrañé el amor de una mujer" |