Entender el espacio y, más aún, entender el entorno y la realidad del lugar. Esas son las dos premisas que Alexis Castro tiene a la hora de pensar y de diseñar un lugar.
Y eso es lo que pasa en este apartamento modelo, un lugar pensado para impactar y para encantar.
Por eso, nada es fortuito en este sitio, todo está bien puesto y nada podría decirse fuera de lugar.
Para Castro, socio y copropietario de la firma Castro Piedrahita, el diseño de interiores debe dejar de verse como mera decoración de espacios.
En su experiencia de ocho diseñando proyectos desde Estados Unidos para Canadá, Europa y Asia, Alexis entendió que cuando se habla de un espacio hay que entenderlo como un todo. Por eso dice que antes que nada “se debe hacer un análisis de materiales, de las cosas que se consiguen en la ciudad, de su uso y de su mantenimiento”.
A partir de allí, surgen las ideas y los proyectos, esos que se plasman en decenas de planos, con especificaciones técnicas, tanto que “a veces los clientes se asustan cuando uno les entrega todos los papeles”.
Pero gracias a ese análisis juicioso es que se pudo garantizar el impacto que se necesitaba.
Hoy, muchos de los compradores han pedido que sus apartamentos se entreguen igual al apartamento modelo. Y aunque piden pequeñas variaciones, eso da cuenta del éxito del diseño. “Hay propuestas llamativas y muy controversiales”, explica Castro.
“La idea es ver hasta dónde puede llegar uno con un apartamento común y corriente”.
Lo primero que había que tener en cuenta era el perfil de la gente a la que está dirigido el proyecto: familias jóvenes.
De ese modo, la cocina, que está expuesta hacia el comedor y la sala, se separa del ambiente con un módulo que, además de establecer un límite, es útil tanto para la cocina como para el área social.
“La cocina está pensada para mostrarse pues hoy, los mismos electromésticos son hechos para luciirlos”, explica Alexis.
Cada rincón es una sorpresa y, aunque el mismo Alexis reconozca que ya en diseño todo está inventado, hay reinterpretaciones de ideas clásicas y, más áun, de materiales convencionales, que tienen nuevos usos.
El vidrio, por ejemplo, es uno de esos materiales que Alexis Castro recupera y lo usa para separar o unificar espacios y como recubrimiento de paredes en vez de usar los típicos enchapes de piedra o de ladrillo descubierto.
Uno de los objetivos del arquitecto era utilizar al máximo la luz y para ello el vidrio cumple una excelente función pues refleja y crea ambientes mucho más luminosos.
Obviamente, los materiales se complementan y, según el espacio, se usa uno u otro pues cada material resiste diferentes usos.
“Todo en el apartamento está sustentado”, explica Alexis. Por eso, las cosas no se ponen simplemente porque sí, sino que tienen tras de sí un análisis juicioso.
El baño social de este apartamento es muy pequeño. Para este espacio, Alexis y su equipo de trabajo pensaron en una ambiente de grafito oscuro con una pared en vidrio luminosa que hace que este lugar sea más funcional y se vea mucho más grande y espacioso.
Si se tuviera que describir, se podría decir que se trata de un diseño neutro en el que no hay un color predomininante. Sin embargo, lo que sí se quería era alcanzar cierta calidez y por ello se escogieron colores tierra que hacen que quien entre al apartamento se sienta como en su hogar.
Otro de las premisas que intentaba alcanzar el arquitecto era la frecura: que al entrar el apartamento se tuviera esa sensación y para ello, el blanco tiene un papel fundamental.
Finalmente, el último complemento lo dan los muebles que son los que aportan elementos de color.