Así no sean espontáneas sino arrancadas por la tozuda fuerza de los hechos, las rectificaciones de los gobernantes de sus políticas equivocadas son siempre plausibles.
Por eso hay que registrar como positivo el reversazo que debió hacer el Presidente Uribe la semana pasada al ordenar que "hacia adelante" el programa "Agro Ingreso Seguro" suspenda el irritante regalo de platas públicas a los más opulentos. Para concentrarse, como siempre debió haber sido, en el apoyo de los pequeños y medianos agricultores.
Desde luego: el reversazo no fue espontáneo. Hasta el último minuto el gobierno -a todos los niveles- cerró filas en una rupestre defensa del disparatado esquema de regalar platas públicas a los más adinerados del agro. Varios de los cuales, además, como quedó demostrado, fraccionaron indelicadamente sus propiedades para aumentar la tajada en la piñata de recursos públicos.
Fue solo por las valientes y acuciosas denuncias que hicieron algunos medios de comunicación (en especial la revista Cambio) que las cosas se supieron. Y gracias al puntillazo final del muy serio control político que al "Agro Ingreso Seguro" le hizo el Congreso, que el Presidente, así haya sido a regañadientes, tuvo que rectificar. Si no hubiera sido por las denuncias de los medios y por el control político que con seriedad hizo la oposición, las cosas se habrían quedado sin saberse y sin modificarse.
El Procurador se puso también las pilas. En un rotundo exhorto que le dirigió al Presidente Uribe (y que hizo recordar al célebre que en su momento le dirigió el procurador Aramburu al presidente Lleras Restrepo) le puntualizó que había sido inapropiado que le hubiera dado pantalla al ex ministro Arias para que, prevaliéndose de los canales oficiales de la televisión pública, defendiera en un consejo comunal las mismas políticas que el propio Presidente Uribe debió entrar a rectificar pocos días después.
La agricultura siempre ha recibido subsidios del Estado a través de créditos de largo plazo o de bajas tasas de interés. Y está bien que así sea. Este componente del "Agro Ingreso Seguro", que sigue vigente, continúa siendo también defensable y útil. Pero lo que quedó demolido como un disparate mayúsculo fue el segundo ingrediente del programa, denominado eufemísticamente "créditos no reembolsables". O sea, regalos de dineros públicos. La mayoría de los cuales fueron a parar a los bolsillos de grandes empresarios del campo.
Ojalá que esta rectificación gubernamental -así no haya sido espontánea- sea la primera de otras muchas que aún están pendientes en materias fiscales. Existen múltiples gabelas tributarias que se han venido otorgando a manos llenas durante los últimos años y que benefician a los contribuyentes más ricos y no a los más débiles. Esto también sería bueno rectificarlo. El sistema tributario colombiano ha perdido progresividad y equidad a marchas forzadas.
La rectificación de las equivocadas políticas del "Agro Ingreso Seguro" que los medios y el control político le sacaron con tirabuzón al Gobierno, debería ser un motivo para inspirarle otros apremiantes reversazos que se están necesitando con apremio para retornar al imperio del criterio de la "equidad" en la asignación de los recursos públicos.
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