La bondad es una fuente de esa alegría y serenidad propias de quienes obran guiados por un buen corazón. Si los padres somos bondadosos y mostramos compasión hacia nuestros semejantes, es muy probable que nuestros hijos también lo sean y que gocen de las bendiciones de actuar en esa forma. Al alimentarla con nuestro ejemplo contribuimos a que los niños vivan más satisfechos y motivados a dar lo mejor de sí mismos.
Y promoveremos que se genere un clima amable a su alrededor que les permitirá asumir la vida con un espíritu constructivo.
Hoy, sin embargo, la bondad a menudo se ve como una flaqueza que puede poner a nuestros hijos en desventaja porque los demás se aprovecharán de ellos, y por eso poco se alimenta. Pero tener un buen corazón es sinónimo de fortaleza, y las virtudes derivadas de ello como la compasión, la solidaridad o la generosidad son una evidencia de su integridad y no de debilidad.
Erróneamente se cree que si son bondadosos corren el riesgo de que sus compañeros abusen de ellos. Pero los chicos de quienes los demás se aprovechan son niños dispuestos a dar todo para comprar el afecto o aprobación de los demás. Significa que tienen una autoestima baja y lo que más necesitan no es defenderse mucho sino quererse mucho, gracias a que nosotros nos centramos en sus cualidades no en sus limitaciones.
Se ha visto que las actitudes bondadosas y amables de los padres nutren en sus hijos una profunda sensación de bienestar integral que incrementa sus posibilidades de vivir más felices.
Está comprobado que los niños cuidados con amor y ternura crecen más sanos y son más inteligentes; los estudiantes a quienes se les trata con respeto y consideración hacen más progresos; los enfermos que son atendidos con empatía se curan más pronto; y los ancianos servidos con paciencia y cariño se sienten mejor.
En este fascinante pero tormentoso momento de la humanidad es urgente que los padres tomemos conciencia de la importancia de fomentar la bondad en las nuevas generaciones.
Será una forma de contribuir a que se nutra la armonía entre los seres humanos en un mundo en donde la maldad y la violencia son noticia todos los días.
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Excelente articulo ... un autor que habla sobre la espiritualidad dice que si logramos criar hijos con una base fuerte en lo espiritual, muy seguramente se tendran hombres y mujeres con un corazon bondadoso..
Excelente... sin comentarios... todo está dicho.
Un Gran Líder Espiritual decía que si queremos un mundo en paz, debemos aprender a perdonar a nuestros enemigos. Debemos desarrollar compasión por aquellos que nos han herido. Nuestros hijos nos miran como modelos, por lo tanto debemos dejarles un mundo de paz, amor y unidad. Los niños del mundo han visto suficiente violencia pero si queremos que ellos vivan en un mundo en paz, debemos deponer las armas que llevamos en nuestras mentes y corazones. La venganza debe ser reemplazada por el perdón.


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