La diferencia en edad entre ambos es de 17 años. Sin embargo, comparten las mismas vivencias, escenario, convicciones y, hoy, idéntica alegría: ¡son campeones!
Uno es arquero internacional, nacido en Argentina, donde el fútbol es una religión; es el mayor del plantel que acaba de obtener la undécima estrella en el torneo colombiano.
El otro es el más joven del equipo, se desempeña como volante y su cuna es el municipio de Envigado, donde vive con su familia.
A los 35 años, Gastón Pezzuti no solo es referente e ídolo de la afición verdolaga, sino voz de aliento, consejero y líder del plantel. Su experiencia y capacidad le bastan para llevar la vocería del club, no en vano es el capitán.
Cuando le pregunta por Sebastián y por los demás jóvenes que fueron ascendidos este año al plantel profesional, dice que sus indicaciones a la hora de los retos grandes y difíciles es que estén tranquilos cuando la ansiedad, algo normal a cualquier edad, ataca. "Eso come un poco la cabeza y uno, por su recorrido, saca diferencia en estas situaciones".
Tener tiempo para pensar y no actuar de manera urgente es, según Pezzuti, enseñanzas que deja el fútbol y que comparte, sin reparos ni egoísmos, con sus compañeros.
Sobre Sebastián, Stefan Medina, Stephen Barrientos, Juan David Duque, Orlando Berrío, Edwin Cardona e inclusive Víctor Ibarbo y Dorlan Pabón, que apenas empiezan a trasegar en el balompié, el cuidapalos gaucho asegura que "son chicos muy inteligentes, centrados y educados, tienen el apoyo del cuerpo técnico y de todo el grupo".
Agrega que a esa edad, el asedio de la prensa y de los aficionados muchas veces les cambia la vida cuando no hay una personalidad sólida. "Aunque ustedes (periodistas) no lo crean, muchas cosas que pasan en la calle o que dice la prensa influye demasiado a determinada edad y hace cambiar el modo de vida".
Pérez, que el 29 de marzo cumplió los 18 años, cuenta que Pezzuti los apoya y motiva. E insiste en que deben aprovechar las oportunidades.
A la hora de los grandes desafíos, como el del sábado, les señala no olvidar que en la cancha hay 11 contra 11, "que nos olvidemos de la gente y que pensemos que estamos en un entrenamiento".
Lo que más admira del capitán, que casi lo dobla en edad, es "la hombría, el liderazgo, la actitud, el profesionalismo y el aprecio que tiene por la camiseta de Nacional".
La brecha generacional en el nuevo campeón en lugar de alejar, une e integra a un puñado de deportistas que con criterio y madurez asumen la competencia.
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