El ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia Cossio, les entregó, en sobre sellado, el texto del acuerdo sobre bases militares estadounidenses en Colombia a los presidentes de Senado y Cámara, Javier Cáceres, y Edgar Gómez, respectivamente.
El ministro Valencia señaló a periodistas que la entrega del documento al Congreso es meramente informativa y se hace, sobre todo, para terminar con las especulaciones y las adivinanzas acerca de lo acordado con Washington.
El objetivo del convenio, firmado hace cuatro días en Bogotá, es permitir a Estados Unidos "el uso y acceso ilimitado a instalaciones dentro de algunas bases militares colombianas con el cumplimiento de estrictos protocolos de seguridad", dijo el funcionario.
El pacto, explicó, es "exclusivamente para las actividades mutuamente acordadas" y busca combatir ciertos delitos solo en territorio colombiano y con algunas limitaciones.
Asimismo, indicó que Colombia podrá solicitar que se levante la inmunidad a militares estadounidenses que estén involucrados en delitos, y aclaró que esta figura no protege a los contratistas de ese país.
"Las investigaciones pueden ser de las dos autoridades, tanto la colombiana como la norteamericana, y esos entes de investigación pueden aportar pruebas al proceso así se desarrolle en Estados Unidos", apuntó Valencia.
Resaltó, además, que el Gobierno de Estados Unidos se comprometió a indemnizar a terceros que resulten afectados por sus acciones. "No se permite la creación de una base de Estados Unidos en Colombia, no habrá bases norteamericanas en Colombia. No es un acuerdo de defensa mutuo, es de cooperación técnica en la lucha contra las drogas y el terrorismo", abundó.
Los presidentes del Senado, Javier Cáceres, y de la Cámara de Representantes, Édgar Gómez, recibieron el texto del polémico convenio. Fuentes del Legislativo han señalado que analizan la posibilidad de hacer un debate de control político por la decisión del Gobierno de no tramitar este pacto a través del Congreso.
El presidente colombiano, Álvaro Uribe, aseguró el sábado pasado que esta semana se conocerá totalmente el acuerdo de cooperación entre Bogotá y Washington.
El documento fue suscrito el viernes pasado por el ministro de Relaciones Exteriores, Jaime Bermúdez, y el embajador de E.U. en Bogotá, William Brownfield.
Pese a las fuertes críticas de Venezuela, Ecuador y Bolivia, Colombia y Estados Unidos han señalado en reiteradas oportunidades que el convenio, cuya vigencia es de 10 años, no constituye una amenaza para terceros países.
La base aérea de Palanquero, en el centro de Colombia, será el eje del total de siete instalaciones a las que los militares estadounidenses tendrán acceso.
Según Bogotá y Washington, los otras bases que se podrán utilizar son las de Larandia (sur, departamento de Caquetá) y Tolemaida (centro, Cundinamarca y Tolima); las aéreas de Malambo (norte, Atlántico) y Apiay (sur, Meta), así como las navales de Cartagena (norte) y Málaga, en el Pacífico. |