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Problemas intrafamiliares y de desplazamiento ocasionados por rumores, generaron que el Alcalde de Icononzo, Tolima, decretara la prohibición de los chismes en el pueblo. La medida está acompañada de campañas educativas y de sensibilización de los pobladores.
 
En época de guerra, los rumores se convierten en una grave fuente de desplazamientos forzados. La incertidumbre de las personas hace que huyan para evitar un señalamiento que puede ser mortal.
Icononzo sella boca al chisme

 Pobladores se resisten a ser señalados como los chismosos del país.
 El rumor ha generado múltiples desplazamientos forzados.
 En esta localidad tolimense, el alcalde decretó castigos contra los chismosos.


Por
Nelson Matta Colorado

Afilar la lengua al mejor estilo paisa, sembrar un rumor en un pasillo, aumentar una información con más detalles para hacerla más "picante", forman parte de toda dinámica de comunicación.

Pero en Icononzo, pueblo de Tolima, los chismes llegaron a tal grado de complejidad y perversión, que se convirtieron en el principal germen de los desplazamientos forzados de población, por encima de la confrontación armada que se agita en el país.

Tres veredas fueron desocupadas en los últimos tiempos. La mano oscura del chisme, sin rostro, sin nombre, vinculó a varios campesinos con grupos insurgentes, provocando su huida a Melgar y Bogotá.

Investigaciones posteriores confirmaron que los rumores eran falsos, mas nada pudo detener el éxodo de las 70 familias campesinas, alrededor de 210 personas, que dejaron atrás sus cultivos y raíces.

De forma paradójica, en Icononzo, afirman las autoridades, hoy no hay presencia de grupos al margen de la ley, pero siguen presentándose desplazamientos porque en vez de eso "existen lenguas armadas".

Otros lugareños no tuvieron la oportunidad de escapar y terminaron en la cárcel.
"Hay ocho campesinos presos en Ibagué desde hace ocho meses, acusados de favorecer a grupos ilegales y todavía no se ha comprobado nada", comenta el alcalde de Icononzo, Jesús Ignacio Jiménez.

La delicada situación llevó a que el burgomaestre expidiera en octubre del año pasado un decreto que prohíbe el chisme en el pueblo, castigando con multas económicas y medidas de arresto a quienes tengan "la lengua más rápida del oeste" y a los que "desayunan con caldo de prójimo".

El decreto vuelve a ser noticia en la actualidad, después de que dos concejales del municipio arremetieran contra la medida, calificándola como una "violación a la libertad de expresión".

El mandatario se defiende, al afirmar que no quiere entrar en el juego de "esos personajes maquiavélicos" ni caer en su maraña de chismes. "A esos muchachos les falta madurar", dice.

La amenaza del comentario oscuro y "sin doliente" no solo ataca disfrazada de conflicto armado. También crea en la localidad problemas intrafamiliares. "Tomamos la medida de prohibición porque se estaban generando muchos conflictos de pareja", insiste Margot Morales, secretaria de Gobierno de Icononzo.

El pueblo se defiende
La acción punitiva provocó en los pobladores desazón y fuertes reacciones, pues se resisten a que su municipio sea señalado como el nido del chisme a nivel mundial.

Gabriel Quiroga, iconocense de corazón y miembro de la Cooperativa de Caficultores del pueblo, dice que "eso de los chismes es mentira, este pueblo es muy sabroso". Y remata: "nunca he sido víctima de un chisme, no conozco lo que es eso. ¡Los chismosos son los periodistas que preguntan tanto!".

Otro habitante del pueblo, que pidió la reserva de su identidad, es decir que dirá el milagro pero no el santo, señala que la idea del decreto "es pura estrategia política".

Los lugareños se protegen reafirmando su identidad campesina. Icononzo es un pueblo de 11.500 habitantes, que viven de las exportaciones de bocadillo, uchuva y mora.

Gabriel agrega que si "de pronto" hay rumores sobrevolando por ahí, es porque "hay gente que no lo quiere a uno y eso es normal, ¡qué tal que uno fuera grato con todo el mundo!", pronuncia con sorna.

Siete vidas del rumor
Para realizar una anatomía del chisme se deben tener en cuenta sus dones y perjuicios: es invisible, nadie quiere hacerse responsable de él, desestabiliza al poder, transgrede los ámbitos públicos y privados, no exige pruebas y nadie escapa a su influencia.

Así lo afirma Federico Medina, semiólogo y teórico de la comunicación. "El chisme florece cuando no hay informaciones claras", dice.

Esto fue lo que sucedió en Icononzo. Hace un lustro, la Cordillera Central, unos de los límites de la región, estuvo plagada por frentes guerrilleros y bloques paramilitares.

La incertidumbre por la seguridad vulnerada favoreció la génesis del rumor, que con el pasar de los tiempos se convirtió en un arma para "destruir la honra de las personas no deseadas y desterrarlas", comenta la secretaria Margot.

Aunque históricamente se ha relacionado el chisme con las conversaciones femeninas y los ambientes apartados de la civilización y fundidos en la ignorancia, el semiólogo Medina explica que los rumores no obedecen a un determinismo geográfico ni a un género sexual específico, debido a que florecen en cualquier lugar y en la boca de todo tipo de prójimo.

No obstante sus estigmas, el chisme tiene un valor que lo hace fundamental en las sociedades modernas. "Es una forma de resistencia contra la voz oficial, es una contrainformación propia de la comunicación informal que favorece las interrelaciones entre los individuos", comenta Medina.

Otra de la atribuciones del chisme es el humor. La risa hace que las personas le pierdan el miedo a los poderosos.

Con respecto al decreto de Icononzo, el experto opina que es inevitable contrarrestar el fenómeno, "habría que levantar un acta de todo lo que se conversa en el pueblo".
Y reitera: "decirle a la gente que deje el chisme, es como decirle que no respire".

Un arma de guerra
El ambiente en el cual se fragua el comentario rumoroso es trascendental a la hora de evaluar la reacción de los implicados.

Durante la segunda guerra mundial, la fuerza aérea del Reich repartía volantes en las poblaciones que los nazis iban a ocupar, generando terror y zozobra en los nativos y, en consecuencia, una más pronta rendición.

Colombia está embebida en un conflicto armado o amenaza terrorista como le llama el Gobierno, y "un comentario puede acabar con la vida de alguien", advierte Medina.

En Icononzo, las autoridades confirman que varios individuos malintencionados utilizaron la misma táctica del imperio nazi para deshacerse de los vecinos indeseados.

"Por fortuna, de la cárcel ya salieron cinco campesinos señalados injustamente por rebelión, pero sufrieron allí durante tres largos meses", declaró el alcalde Jiménez.

Todavía quedan más campesinos de Icononzo en la prisión de Ibagué víctimas, como todos, de un chisme que aún no se comprueba.

La idea es educar
Las personas no deben leer la medida como el decreto del castigo, pide el alcalde Jiménez.

"Estamos sensibilizando a la gente para que se cuiden de lo que dicen. Uno no puede satanizar a nadie, la injuria y la calumnia ya están penalizadas", argumenta.

Incluso, otros colegas suyos de Santander, Tolima y hasta países del exterior, lo han llamado para pedirle la copia del decreto. A su campaña de combate contra las lenguas viperinas y bocas venenosas se sumó el sacerdote del pueblo, las autoridades locales y los establecimientos educativos.

Los profesores, una vez fue expedido el decreto, llevaron el documento a las aulas para utilizarlo como material didáctico.

Los retos
En este pueblo, protagonista de una historia de habladurías que generan éxodos (como en muchos otros rincones del planeta, Afganistán, Sudán, Polonia, Yugoslavia ...), el decreto ha sido muy bien asimilado por los gobernantes.

Sin embargo, los lugareños no desean que "justos paguen por pecadores", como lo dijo Gabriel. Se niegan a que Icononzo sea tildado como "la cazuela del diablo, donde se cocinan todas cosas", o que la gente diga "que si nadie sabe una cosa en ese pueblo, es porque no existe", tal cual lo afirmaron otros dos pobladores que también prefirieron permanecer en el anonimato.

En medio de la disputa, el Alcalde resume las cosas con una comparación, "el chisme todo el mundo lo vive, como el fútbol, hace parte de nuestra cultura. Pero cuando este espectáculo se convierte en un asunto criminal, como pasó en el estadio El Campín de Bogotá, hay que ponerle freno".



Ayuda al lector

Presencia del chisme en medios masivos
Gabriel, el caficultor de Icononzo, salió en la defensa de su pueblo afirmando que los más chismosos son los periodistas, "que siempre andan preguntando cosas". ¿Hasta qué punto los medios de comunicación favorecen un rumor?

El teórico de la comunicación, Federico Medina, comenta que en los últimos tiempos, gracias a la mercantilización de la información, en los medios se ha favorecido el uso de la "voz secreta", sobre todo en informaciones de tipo ligero. En los medios masivos, "una mentira repetida muchas veces puede convertirse en una verdad", asegura Medina. "Las casas periodísticas tienen una responsabilidad constitucional para administrar el derecho a la información", agrega.

En Icononzo, según la secretaria Margot, la conexión a internet es mala, "tiene uno que quedarse hasta las 11 de la noche, casi nadie la usa". A falta de esos recursos, el pueblo busca sus propios sistemas de comunicación informal, dice.


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