Israel logró este miércoles en un canje de presos con Hizbulá lo que no consiguió en los 34 días de guerra con la milicia libanesa el verano de 2006: traer a sus soldados a casa.
A primera hora de la mañana, Hizbula confirmó lo que todo el mundo temía al mostrar frente a las cámaras de televisión dos féretros negros: los jóvenes soldados Ehud Goldwasser y Eldad Regev, cuya captura dio origen a la contienda, estaban muertos.
Para recuperar sus cuerpos el Estado judío tuvo que pagar un alto precio: la excarcelación de cuatro prisioneros libaneses y de Samir Kuntar, condenado a cuatro cadenas perpetuas por otros tantos asesinatos, y la entrega de los restos mortales de 199 palestinos y libaneses.
Sobre las diez de la mañana la Cruz Roja Internacional hacía entrega de los restos en el cruce fronterizo de Rosh Hanikrá a los rabinos militares y expertos médicos y forenses, que efectuaron pruebas de ADN y determinaron que correspondían efectivamente a los de los soldados israelíes.
Eran ya las tres de la tarde cuando los generales Eliaser Stern y Gadi Shimani se trasladaban a las viviendas de Regev y Goldwasser para confirmar la noticia oficial a sus familiares.
A partir de ese momento, las autoridades israelíes procedieron a cumplir su parte del canje y hacer entrega de los restos mortales, que fueron trasladados a la frontera en un convoy de 24 camiones de la Cruz Roja, y de los cinco prisioneros vivos.
Un mal sabor
La milicia chií también entregó a Israel un pequeño ataúd con restos de varios soldados caídos en la guerra que ambos mantuvieron entre los meses de julio y agosto de 2006.
El general Stern declaró a los periodistas estar viviendo un momento muy duro con la confirmación de la muerte de los dos soldados pero, al mismo tiempo, tener la satisfacción de "haber cumplido una misión al lograr traerlos de vuelta a la tierra de Israel".
Este miércoles en la noche las familias de los dos soldados acudieron a la base militar de Shagra, próxima a la frontera con Líbano, para recibir los restos y participar en un pequeño acto en memoria de sus seres queridos.
Regev y Goldwasser, ambos soldados no profesionales que estaban en la reserva cuando fueron llamados a participar en la contienda con Hizbulá, han sido ascendidos a título póstumo a los rangos de sargento primero y serán enterrados mañana en los cementerios militares de Kiryat Motzkin y Nahariya, donde residen sus familiares.
En el Estado judío, el canje fue percibido como un trago doloroso, pues supone la liberación de Kuntar, visto aquí como un cruel asesino que fue capaz de aplastar con brutalidad el cráneo de una niña.
Pero a pesar de que ha habido algunas críticas al Gobierno por pagar con presos vivos la entrega de soldados muertos, la mayoría de israelíes ha considerado el precio excesivo pero necesario para cerrar de una vez por todas un dossier que había tocado la fibra sensible de la sociedad israelí.
Argumentos de Israel
Los intercambios de presos con Hizbulá, habitualmente desfavorables para Israel, se explican por la importancia que dan el judaísmo, el Ejército y la sociedad israelí a enterrar los muertos de forma íntegra.
"Los extranjeros no entenderán lo que todo israelí sabe bien: la responsabilidad mutua y la preocupación por cada uno de nuestros soldados es el elemento que cohesiona a nuestra sociedad", dijo el primer ministro israelí, Ehud Olmert, en un mensaje difundido este miércoles.
El intercambio fue aprobado por el Gobierno pese a la oposición de los servicios de inteligencia, que lo veían como un incentivo a los secuestros de ciudadanos israelíes para usarlos como moneda de cambio.
En los territorios palestinos centenares de personas se concentraron este miércoles para dar la bienvenida a la puesta en libertad de los libaneses y, desde Malta, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, hizo llegar un mensaje de felicitación a los cinco presos, informó uno de sus portavoces.
El movimiento islamista Hamas aprovechó la atención al canje para anunciar formalmente la interrupción de las negociaciones con Israel para la liberación del soldado israelí Guilad Shalit hasta que se abran los pasos fronterizos con Gaza.