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Incendio forestal puso a sufrir a los habitantes de La Gabriela |
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Leidy, una joven de 19 años, del barrio La Gabriela, en la parte alta de San Javier, en silencio, no le quitaba el ojo a las llamas de casi tres metros de altura que golpeaban las paredes de madera y latas de su casa, mientras que bomberos, policías, la Defensa Civil y vecinos, con baldados de agua, batefuegos, machetes y ramas se enfrentaban en forma valerosa a la candela avivada por un fuerte ventarrón de un incendio forestal, que la noche de este lunes se pudo observar de casi todo Medellín.
La muchacha, que no le quitaba la mirada a las chispas que se levantaban por el techo de su casa no sabía qué hacer, si informarle de lo que estaba sucediendo a su madre, que estaba en su trabajo en una casa de familia, o en entrar y rescatar la ropa, los cuadernos de sus hermanitos, los documentos y algunos objetos de valor, antes de que el fuego quemara la humilde vivienda.
"Mi hermanito y mi hermanita, dijo Leidy al romper el silencio, están a salvo y eso es lo que me importa por ahora, porque a la casa es imposible entrar con tanto humo".
Mientras tanto, por un sendero peatonal empinado, mujeres, niños, jóvenes, policías y socorristas de la Defensa Civil subían con baldes y galones de agua que tomaban de una de las máquinas del cuerpo de bomberos estacionada a casi medio kilómetro del lugar de la conflagración.
En cuestión de minutos, a pesar del fuerte viento, las altas temperaturas y las llamas, que prácticamente no dejaban ver a los socorristas que se les enfrentaban con tan rudimentarias herramientas, el amarillo intenso de la candela desapareció y sólo una nube de humo quedó cubriendo las casa de Leidy.
La muchacha, por fin, respiró tranquila, porque su residencia en la que vive hace 16 años, estaba a salvo, gracias a la solidaridad de tantas personas que arriesgaron su vida.
Sin embargo, el incendio forestal se reactivaba en otros lugares y los socorristas aún no terminaban con su titánica labor.
"El fuego lo iniciaron unos muchachos de la parte baja, sin importarles que este pasto estaba tan seco y tan cercano a las casas. Eso fue como a las 4:30 de la tarde y tratamos de apagarlo, pero por la noche con el viento nos tomó fuerza y tuvimos que informarle a los bomberos que vinieran a ayudarnos, pero subir agua a esto tan alto y sin carretera es imposible y, para acabar de ajustar la tubería del acueducto veredal que viene del corregimiento San Cristóbal, al parecer, se reventó por el calor", se quejó una mujer de unos 30 años, que cansada de escalar la empinada cuesta con pesados timbos de agua, se desplomó en medio del sendero peatonal, para descansar un poco.
Después de casi cuatro horas el fuego fue dominado y la calma volvió a La Gabriela donde sus habitantes, como Leidy, se acostaron a tratar de dormir a pesar de la amenaza de que el ventarrón reactivara el incendio. |
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Comentarios |
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7 de febrero de 2012 |
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| Hernán Vanegas | | La falta de agua y el difícil acceso a esa zona montañosa de Medellín dificultó la labor de los bomberos y socorristas. |
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| Hernán Vanegas | | La comunidad al lado de las autoridades se unió para apagar el incendio. |
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