No le hace ningún bien a la economía y a la institucionalidad del país señalar, como lo hizo el Presidente Álvaro Uribe, que el responsable del aumento de la tasa de desempleo es el aumento de las tasas de interés por parte del Banco de la República e invitar nuevamente a un debate público sobre las medidas del Emisor.
Lo primero que se debe aclarar es que esto no es evidente. Mientras la tasa de interés pasó entre julio de 2006 y diciembre de 2007 del 11 al 16 por ciento, la economía pasó de tener crecimientos del 4 por ciento al 8, mientras simultáneamente el empleo se expandía en más de 800 mil puestos de trabajo.
La reducción de la actividad económica tiene un alto componente de ciclo de inversión acompañado por una expectativa más prudente de las familias, tanto en consumo como en inversión. Las administraciones públicas municipales y departamentales tuvieron una severa reducción en su ejecución. Este ciclo se ha repetido en cada inicio de nuevas administraciones que se concentran en la elaboración de los planes de desarrollo y se observa claramente en las estadísticas desde comienzos de los noventa.
La construcción también redujo sus metros aprobados y es sano que modere su ritmo luego de varios años de crecimiento constante. Un boom inmobiliario no es adecuado para nadie. Las empresas también redujeron la expansión de capacidades y esto se hizo evidente en la demanda de maquinaria y equipo. Luego la reducción de la dinámica tiene causas más allá de la simple aproximación al aumento de la tasa de interés que, sin duda, también tiene sus efectos.
El indicador más preocupante y en el que sí se tiene que concentrar el gobierno, en vez de asignar culpas ajenas, es la crisis del empleo formal y el aumento de los informales. En el último año los empleos totales pasaron de 16'984.000 a 17'350.000, pero los empleados formales se reducían en 600 mil, mientras los cuentas propias crecieron en 1'250 mil.
Esto es alarmante y es un cuestionamiento de fondo a la estructura y la normatividad laboral, a la política social del actual gobierno y a las sentencias de la Corte Constitucional. La gente se está saliendo del sistema de seguridad social contributivo y de los esquemas de empleo formal para pasarse a la informalidad. En vez de institucionalizar y formalizar al país, lo estamos desinstitucionalizando. Comentarios tan "informales" sobre empleo y tasas de interés, como el que hizo el Presidente, hacen daño a la buena marcha de la economía.
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