
PRINCESA OLIVEROS Y JÉNNIFER Padilla lograron un día memorable para el atletismo nacional, con dos oros que no estaban en las cuentas. Grandes sorpresas.
No es la cereza del postre, es el platillo mismo. A sus 35 años, María Princesa Oliveros tocó la gloria con su oro en los 400 metros vallas.
Nadie confiaba en ella. Llegó a Guadalajara con sus zapatillas en la mano, mientras todos pensaban en Luis Fernando López o Caterine Ibargüen. Pero, a puro corazón y convicción, la 'princesa' se convirtió en reina en la pista de Guadalajara.
"Lo importante es que yo sí confiaba en mí, en mis capacidades, en lo que podía hacer. Creo que tengo con qué ganar y acá lo demostré", dijo una altiva Princesa, hija de Turbo, y una de las más experimentadas del equipo de atletismo nacional.
Siendo la mejor en la carrera de clasificación y haciendo su mejor registro histórico, Oliveros llegó como favorita no pensada para la final, prueba que cerró el día del atletismo en México. Y contra los pronósticos fue la mejor saltando las vallas.
"Fue una carrera muy exigente, y nunca me sentí ganadora, solo hasta que crucé la meta. Ya tengo tiempo en el atletismo y sé lo que puede pasar", dijo Princesa, quien en medio de la alegría, y buscando una bandera para salir a celebrar, solo tuvo palabras de agradecimiento con su madre que vive en Urabá, sus compañeros en la Villa Antonio Roldán y Raúl Díaz, el entrenador que completó tres medallas con sus pupilas, sumados el otro oro de Jénnifer Padilla (400 planos) y de Lina Marcela Flórez (100 con vallas).
Para Princesa el premio fue doble. Además del oro panamericano, logró la marca mínima para estar en los Juegos Olímpicos de Londres. "Es otra de las cosas que tenía en mente, por suerte se me pudo dar".
Jénnifer, la primera
Hace tres años que llegó a Medellín, pero nunca ha dejado su Chocó. "Esa es mi tierra y sigo corriendo por ella", explica la orgullosa otra inesperada medallista de oro de Colombia en los 400 metros planos de los Juegos Panamericanos.
Nadie, ni Ximena Restrepo pudo ser la más rápida en la pista de los 400 metros. Pero esta flaca, nacida en Chocó en el primer día de 1990, hizo historia. Tras 20 años devolvió al atletismo a lo más alto del podio, y puso a todo el mundo a preguntarse, ¿quién es Jénnifer?
"Soy una atleta orgullosa de haber nacido en Quibdó, aunque desde 2008 estoy en Antioquia, entreno con ellos y tengo algo de apoyo para seguir con mi entrenamiento", dice la flaca, alta, sin un gramo de grasa, pero con todo el hambre del mundo.
Como Princesa, sabía que los reflectores estaban con otros atletas en Guadalajara. "Yo sé que nadie de la delegación esperaba esta medalla, pero me sentía preparada para la carrera. Me he entrenado muy fuerte, aunque apenas llevo dos años en esta distancia", anota la feliz medallista que, con tiempo de 51.53 segundos, puso su mejor marca, seguida de la cubana Daysurami Bonne y la brasileña Geissa Coutinho. Norma González, la otra nacional, acabó quinta.
En una sola jornada, los nombres de Jénnifer Padilla y Princesa Oliveros marcaron un hito en el atletismo nacional. A Oliveros, que se vaya cambiando el nombre: ya es reina panamericana.
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Felicitaciones a todos nuestros deportistas en México. Princesa, un saludo de un puñado de amigos que tiene en el Alto de las Palmas. Que mujer tan fuerte y tan entregada. ¡FELICITACIONES!


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