• Medellín, 16 de septiembre de 2014
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Jorge Hernández Restrepo: un visionario con el futuro presente

Liliana Vélez de Restrepo | Medellín | Publicado el 21 de enero de 2014

Lo tildaron de loco, cuando a comienzos de la década de los ochenta hizo público el anuncio de que EL COLOMBIANO se iba del centro de Medellín a un potrero en Envigado, donde había funcionado un club hípico. Como buen visionario que siempre fue, sabía que el futuro estaba en la zona donde actualmente funciona la sede del diario leer de los antioqueños.

El terreno lo compró en 1982  y dos años más tarde se inauguraba la planta de producción con entrada para el ferrocarril que traía el papel desde el puerto de Cartagena, y nada más ni menos que con una moderna rotativa Metro Liner para la impresión offset de periódicos. Un avance con responsabilidad social que no conllevó la supresión de empleos, como bien lo recordó José Navia en el libro Un siglo de El Colombiano en 100 palabras. El salto no solo era estético y arquitectónico, sino empresarial. La capacidad de producción aumentó y de paso la calidad del periódico, a tal punto que recién se estrenaba la sede ganó el primero de muchos premios internacionales por la impresión a color.

Así era Jorge Hernández Restrepo, ex gerente de El Colombiano y presidente del diario económico, empresarial y financiero La República. Un visionario que siempre tuvo presente el futuro en los distintos campos en los que se desempeñó. A lo largo de sus ejecutorias como ingeniero civil, participó en la construcción de la represa de La Fe, en El Retiro. Como empresario lideró la creación de Colprensa, la primera agencia nacional de noticias y de Periódicos Asociados para aunar sinergias entre el periodismo regional del país. Y como periodista, pues siempre lo fue de corazón y en la práctica, demostró durante 48 años, junto a su entrañable compañero y socio Juan Gómez Martínez, que la empresa germinó con creces hasta ser hoy un grupo multimedial al que se suma el diario La República. En él pudo cristalizar su sueño periodístico, empresarial y económico, grandes fortalezas de su vida profesional.

De voz firme, directo, fue siempre un hombre ético que con su ejemplo y enseñanzas le insistía a la redacción que no se dejara manosear. Justo, trabajador honesto y de una sola pieza, a Jorge Hernández le encantaba planear estrategias, coordinar proyectos y liderar grupos. Lo hacía de manera magistral porque gracias a la confianza que depositaba en su gente, ésta le respondía a carta cabal. Ese voto de confianza permitió que diéramos al máximo y que pudiéramos desarrollar plenamente nuestras capacidades, acrecentando de paso el sentido de pertenencia.

El equipo humano fue siempre para él un tema prioritario, no solo porque lo heredó de su padre Raúl Hernández Fernández y de su tío Julio C. Hernández, sino porque lo llevaba en el alma. “Yo siempre  he querido que esas personas -los trabajadores de El Colombiano- sean sobresalientes en la historia de la empresa”, destacó en 2012 con ocasión del lanzamiento del libro Un siglo de El Colombiano en 100 palabras. Una obra que quiso fuera para “los que han hecho esta empresa, aquellos con los que nos ha tocado trabajar de la nada para llevarla a los 100 años”.
Por eso también supo brindarles a los empleados participación cuando tenía buenas utilidades, con bonificaciones, un reconocimiento en efectivo que en su momento se conoció como “las bonis” y que siempre fue motivo de celebración.

Jorge Hernández fue un prohombre antioqueño que no le tuvo miedo a los retos ni a las amenazas. Ni siquiera cuando el periódico se volvió un blanco apetecido de los narcotraficantes que descargaron su ira en una bomba en la sede del Centro. Sabía a qué atenerse.

Las presiones fueron muchas, pero nunca dio su brazo a torcer. De hecho, cuando vio que garantizarles las vidas a sus empleados era cada vez más complejo, como un padre cuida a sus hijos, nos reunió para plantearnos la gravedad de los hechos. “Quiero que sepan cómo están las cosas y que ustedes están en total libertad de abandonar la empresa. Yo sabré entenderlos”. Su franqueza nos unió aún más alrededor suyo y de Ana Mercedes Gómez Martínez, directora entonces.

Responsabilidad social
Su fortaleza nunca estuvo en contravía con su enorme corazón. Y como nunca fue hombre de alardes, pocos saben de las innumerables obras sociales y ayudas en las que participó. Más allá de las maquinarias y la tecnología, el ser humano era el principal activo de su empresa. Lo eran también aquellos seres anónimos que sobreviven gracias a las fundaciones de carácter social que reciben el beneficio de otro de sus proyectos: el Clásico de Ejecutivos, que dio origen a la Fundación Clásico de Ejecutivos. Todo lo que se recauda por inscripciones, patrocinios y donaciones se entrega a un sinnúmero de instituciones sin animo de lucro para fortalecer la calidad de sus servicios y el desarrollo de sus programas en bien de los niños, jóvenes y ancianos más necesitados.

Esto explica por qué se consagró con tanta pasión a otra de las herencias de su tío: la Fundación Julio C. Hernández, una entidad sin ánimo de lucro que nació en 1989 y realiza obras que ayudan al mejoramiento de las condiciones de vida de las personas, y que él presidió. Para ello eligió la educación como el pilar fundamental para el desarrollo, dar oportunidades e incentivar a niños, jóvenes y adultos para que se forjen un mejor futuro desde la academia.

Con sede en Medellín y La Pintada, en 2010 abrió en este municipio del Suroeste antioqueño una sede de educación superior en convenio con el Tecnológico de Antioquia. “Ciertamente nunca hizo alarde de sus obras. Yo vine a saber lo de la Universidad en La Pintada cuando la tenía lista”, señaló Juan Gómez Martínez.

La enseñanza fue clave en la vida de Jorge Hernández y nunca desfalleció en su propósito de lograr una educación competitiva. Así lo reiteró en reciente columna de opinión: “En Colombia necesitamos ser innovadores. (…) Nuestros jóvenes necesitan, de la mano con esa innovación, recibir una buena educación y plata para pagarla, o al menos créditos para acceder a mejores conocimientos. (…) eduquemos a nuestros estudiantes para que sean inventivos y logren mejores ingresos. Así la economía doméstica sale ganando. La educación es la llave para entrar al mundo de la salvación de la economía y del futuro de la juventud. Debemos promover políticas y acuerdos para defender la creatividad y el conocimiento”.

Esta filosofía de vida, tan presente en su actuar empresarial, le significó al diario La República ser elegido como una de las empresas líderes en la gestión de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) que le otorgó la Corporación Fenalco Solidario. Un reconocimiento que, como dijo Jorge Hernández Restrepo, estimula a seguir impulsando la idea de ser responsables en todos los ámbitos. “Nos tenemos que seguir integrando, tenemos que hacer que más medios de comunicación repliquen estos esfuerzos, es una obligación con el país”. Resaltó, así mismo, que es importante definir estrategias que apunten a programas de bienestar para la comunidad.

Para el presidente de La República, tres son las necesidades más urgentes que tiene el país: “la búsqueda de la paz, el fomento de la educación y comprender que todos somos responsables de todos”.

De los honores al campo
Egresado de la antigua Escuela de Minas de la Universidad Nacional de Medellín, Jorge Hernández estudió también Alta Gerencia en Incae Harvard, Administración de Periódicos en la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), del cual fue miembro, además de programas de Cooperativismo en Tel Aviv, Israel.

A lo largo de las tres décadas que estuvo en El Colombiano, se desempeñó como subgerente, gerente y editor gerente. Posteriormente fue presidente del consejo directivo y accionista del diario económico La República. También fue Embajador Extraordinario y Plenipotenciario ante la Asamblea de la ONU. Formó parte de las juntas directivas de Empresas Públicas de Medellín, de la Fábrica de Licores de Antioquia, de Colprensa, Andiarios y la Comisión Nacional de Televisión.

Así como por sus venas corría tinta de rotativa, también llevaba los genes de la política de sus antepasados: su mamá Rosita Restrepo de Hernández y sus tíos Bertha Hernández de Ospina Pérez y Mariano Ospina Pérez. Y se dejó tentar. Por elección popular fue Concejal de Medellín y senador. Su estrecha amistad con Andrés Pastrana Arango lo llevó en el segundo renglón de su lista al Senado en la primera elección de la Constitución de 1991.

Después de tres años se decidió a lanzarse en solitario y repitió curul en el Congreso, de donde salió para la Comisión Nacional de Televisión, un capítulo que le produjo un sabor amargo que nunca olvidó.

Entre las distinciones que recibió se destacan la de Ejecutivo Joven del Año de la Cámara Junior, Orden al Mérito Industrial categoría Oficial, concedida por el gobierno nacional, la Orden del Zurriago, que otorga la antioqueñidad residenciada en Bogotá y el galardón Fenalco Solidario que, en 2007, recibió como presidente ejecutivo del diario La República, en una velada en la que Fenalco lo definió como “un auténtico empresario con compromiso social”.

Cada cargo que asumió en la vida lo vivió con entrega total. Pero no podemos dejar de lado la gran pasión de su vida: los caballos, el campo, la tierra caliente.

Como bien lo recuerda Pasofinotv.com: “Desde la recordada Condesa de La Tribuna que montara su hijo Jorge Andrés, hasta Emperador de La Mía, montado por su nieta María Antonia, el doctor Hernández siempre ha estado en primera fila avivando sus consentidos. Como criador, expositor y expresidente de Asdesilla, siempre ha llevado las banderas del trabajo por la difusión de nuestro Caballo Criollo Colombiano”.

Criador por muchos años, le gustó además montarlos y estar en su compañía. Una afición que heredaron sus hijos Jorge Andrés y Ricardo, y sobre todo, sus nietas María Antonia y Juliana, expertas chalanas que ya tienen varios premios a su haber y por quienes este abuelo siempre se sintió muy orgulloso. Hablar de ellas le iluminaba el rostro.

En la sede de Asdesillas, en fincas y cabalgatas, los corceles fueron el pretexto para compartir con muchos de sus amigos. En entrevista a la revista Semana, recordó especialmente a don Alberto Uribe, el papá del expresidente Álvaro Uribe Vélez, “con quien compartió atardeceres magníficos en los tiempos de la Asociación de Criaderos de Caballos de Silla (Asdesilla), cuando en el país se podía pescar de noche. Don Alberto le enseñó que el trabajo duro debe ser el propósito básico de cualquier persona al despertarse por las mañanas”. Y eso fue lo que hizo, trabajar.

Jorge Hernández Restrepo se gozó la vida en compañía de su esposa Lía de la Cuesta de Hernández, de sus hijos Juan Carlos, Jorge Andrés y Ricardo y sus nietas Manuela, María Antonia, Juliana y Laura; de su madre Rosa Restrepo; de sus hermanos Mercedes, Raúl, Cecilia, Rosita y Juan, al igual que de sus amigos del alma con quienes se reunía mensualmente en animadas tertulias, como Germán Restrepo Castro, Alfonso Escobar, Gustavo Aristizábal, William Pérez, Olguita Trujillo de Arroyave, Alberto Velásquez Martínez, Raúl Mora Abad, Carlos Antonio Robles, Luis Eduardo Pérez, Carlos Arturo Peláez, Luis Ignacio Múnera, Carlos Villa Navarro, Jaime Calle, Sergio Martínez Arango y Luis Miguel Toro.

Su grandeza y generosidad, así como sus enseñanzas, dejan en claro un sendero de honestidad, ejemplo para las futuras generaciones. Un sendero que desde hace 22 años retomó su sobrino Luis Miguel de Bedout Hernández, primero como gerente y ahora presidente de El Colombiano, quien igual que él se ha preocupado por vivir a la vanguardia.

Es inocultable el sentimiento de orfandad que nos embarga. A la familia de El Colombiano se le fue otro gran hombre... Paz en su tumba.

Frases
“Todo en la vida lo podemos lograr, siempre y cuando pensemos en la manera de lograrlo”.

“Ofrecer créditos y opciones para educarse permitirá a los jóvenes sacar adelante no solo sus hogares sino la economía”.

“El concepto de responsabilidad social tiene un espectro muy amplio en el que están presentes no solo las empresas, sino también los seres humanos”.

“El periódico tiene que vivir y producir, y necesita una persona que vea por dónde son los caminos para resolver preguntas del tipo: ¿cómo se vende?, ¿cómo compro el papel?¿hacia dónde vamos?”

“Tenemos que pensar qué quiere leer la gente y empezar a evolucionar y dárselo”.

Interacción y participación

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Jorge Hernández Restrepo: un visionario con el futuro presente

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6 Comentarios - 16 de septiembre de 2014
  • Tiovania Comentario realizado el 1/22/2014 11:22:01 AM

    Lo dicho: Jorge Hernández vibraba con el periodismo, y era, como los antiguos empresarios antioqueños, un ser que se preocupaba por sus trabajadores, por su bienestar, por aportarles becas, bonificaciones y crear un clima laboral de convivencia. Era un buen hombre.

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  • DARIOWILSON Comentario realizado el 1/21/2014 1:40:23 PM

    Fue un hombre de una integridad intachable, a pesar de tener que soportar algunas injusticias de la política nacional. Como jefe siempre mereció todo mi respeto. Su generosidad despertó toda mi admiración. Que Dios lo reciba y le de mucha serenidad a su familia. Fue uno de los grandes líderes de EL COLOMBIANO.

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  • Pinche Comentario realizado el 1/21/2014 12:09:51 PM

    ENORME Y POLIFACETICO, icono del auténtico antioqueño, activo, funcional imginativo, aterrizado y asertivo.....Construyó día a día, con *el vivir esforzándose* una existencia monumental y memorable para las juventudes y futuras generaciones. Cimentada en hechos y ejemplos, de perpetua utilidad social. Dios se lo pague...

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  • CLAUDIA Comentario realizado el 1/21/2014 11:23:16 AM

    Paz en la tumba del Dr. Hernández, un gran hombre, empresario y visionario, pocos quedan de esos en Antioquia, una gran perdida.

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  • Pechiche Comentario realizado el 1/21/2014 10:52:49 AM

    Sin duda alguna, toda una vida de ejemplo en liderazgo emprendedor... Q.E.P.D.

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