
Los linieros, encargados de las reparaciones y mantenimiento de las líneas de conducción eléctrica de alto voltaje, se enfrentan a diario a la corriente directa y a la altura. Su integridad depende de múltiples factores y detalles.
Ninguno de los dos está loco. Saben que su trabajo no admite errores y que la concentración es su principal aliado. Del buen estado de las herramientas y de equipos de protección depende su vida y en la cuadrilla, más que compañeros de trabajo, hay ángeles de la guarda.
A 90 metros de altura y a pocos centímetros de una línea de conducción eléctrica de 500 mil voltios, Édgar Chaparro Ballesteros hace un trabajo a orillas del río Magdalena, entre Barrancabermeja y Casabe (Yondó).
Es consciente de que no hay espacio para la duda. "En ese momento le toca a uno dejar de lado la casita y, si atraviesa por alguna dificultad, hay que dejarla abajo en la base de la torre y trabajar concentrado, porque en la distracción están los errores".
En la carrera 70 con la calle 53, en Medellín, el reto de Juan Carlos Lopera Acevedo está a 12 metros de altura y por la línea que debe trasladar corren 13.200 voltios. "Nosotros no nos podemos equivocar. Las equivocaciones ahí son mortales".
Chaparro y Lopera hacen parte de los grupos élite de Interconexión Eléctrica (ISA) y Empresas Públicas de Medellín (EPM), dedicados al mantenimiento y reparación en vivo de líneas energizadas o trabajos con tensión. Son linieros, una actividad de alto riesgo a la que ellos se exponen a diario para que los hogares, establecimientos comerciales y la industria dispongan siempre del suministro eléctrico.
El primer contacto
Juan Carlos conserva un mal recuerdo de su primer contacto con la electricidad. "Tenía cinco años y estaba en la casa de un vecino. Me subí a una lavadora para prender un foco y me quedé pegado. Me acuerdo que alguien me envolvió en una cobija y me sacó. Quedé aturdido varias horas y desde ese momento le cogí miedo a todo lo que tuviera que ver con energía".
Pero ese mal recuerdo es historia y desde hace más de 13 años, el padre de Manuel José y María Alejandra, inició una serie de capacitaciones en temas eléctricos. Tuvo empleo con varias firmas de ingenieros contratistas de EPM, empresa que lo vinculó hace 20 meses y hoy es uno de los 24 hombres dedicados al mantenimiento de líneas eléctricas en vivo.
Para desempeñar esa labor, Juan Carlos debió validar el bachillerato, recibe periódicamente instrucción y a comienzos de junio se graduará como Tecnólogo en Mantenimiento Eléctrico Industrial, en el Sena.
Édgar estudió hasta tercero de bachillerato. Hace 30 años empezó como ayudante de contratistas de construcción de líneas eléctricas y hace 22 años fue incorporado por ISA donde, al igual que Juan Carlos, tuvo la oportunidad de validar la secundaria y capacitarse. Hoy integra el equipo de 16 inspectores y técnicos que recorren las líneas de conducción eléctrica en el país.
Ambos reconocen que el primer contacto con las líneas de alta tensión fueron atemorizantes. "Para mi fue impresionante, sentí un vacío y se me aceleró el corazón. El compañero que estuvo allí conmigo, ya jubilado, me daba ánimo y a pesar de tener todo el equipo de seguridad, me dieron nervios porque a uno le da desconfianza de lo desconocido", relata Juan Carlos.
Édgar se enfrentó por primera vez al alto voltaje en la estación Palos, de Bucaramanga, en 1991. Su instructor, ya jubilado, lo guiaba. "Eso da miedo, el que diga que a 230 mil voltios no tuvo temor, miente. Luego aparece algo parecido a la confianza, pero es claro que uno no se puede confiar".
Equipo y planeación
Los ingenieros Luis Alberto Quintero, de EPM y William Santana Achury, de ISA, son los jefes de Juan Carlos y Édgar. Antes de ir al campo de trabajo, en la ciudad o en la zona rural, el personal debe cumplir con condiciones y habilidades especiales.
De acuerdo con el Reglamento Técnico de Instalaciones Eléctricas (Retie), los operadores deben estar certificados en trabajo en altura y en trabajo con línea viva.
En las dos compañías los procesos de selección del grupo de ejecutores de trabajo con tensión son rigurosos y deben pasar las evaluaciones físicas y sicológicas. Se valora la capacidad de trabajo en equipo y la actitud personal de respeto y seguimiento a las normas, aspectos que son revisados con frecuencia.
También se ofrece entrenamiento teórico y práctico sobre los procedimientos y medidas de seguridad, para mantener las habilidades y conocimientos básicos para el desarrollo seguro de las actividades.
Juan Carlos y Édgar coinciden en destacar los avances que en materia de seguridad se han desarrollado, pues los dos recuerdan que en sus inicios no había tanta rigurosidad ni preocupación por el tema y era frecuente observar que un lazo o una correa eran suficiente garantía para ejecutar un ascenso.
Cuando se acerca a una línea de 500 mil voltios, Édgar lleva puesto un traje especial confeccionado en un 75 por ciento con una fibra antillama, conocida comercialmente como 'Nomex' y el otro 25 por ciento es microfibra de acero inoxidable, cuyo costo es de unos siete millones de pesos aproximadamente.
Como complemento lleva guantes de fibra aislante, un casco, una careta y botas especiales para que la corriente fluya sin interrupción y pase como si él fuera parte del circuito. Para alcanzar su objetivo debe subir por escaleras o andamios. Asegura que no se siente nada y sólo se oye ruido cuando se genera un arco eléctrico.
La protección que utiliza Juan Carlos es similar y para llegar a su sitio de trabajo usa una canastilla aislada, que es elevada por gatos hidráulicos. Afirma que cuando se aproxima demasiado a las líneas, el arco eléctrico chasquea y se sienten como pellizcos en la parte del cuerpo que está más cercana a la línea.
Otro factor de éxito en las tareas es la planificación, que básicamente responde a tres interrogantes: ¿qué se va a hacer?, ¿por qué? y ¿cómo? La observación del lugar, el entorno y hasta la altura sobre el nivel del mar, resultan fundamentales para ejecutar la maniobra. Nada puede dejarse al azar y todos los movimientos deben estar sincronizados y medidos.
Cero errores
Si para el grupo de trabajo, la empresa y los responsables de garantizar el servicio eléctrico es indispensable la perfección en cada detalle, para las familias de Juan Carlos y Édgar no hay tolerancia con el error.
En su casa del barrio Buenos Aires, de Bello, Elizabeth Rojo, esposa de Juan Carlos, sabe del riesgo que cada mañana él sale a enfrentar.
"Lo despido y lo encomiendo a Dios para que lo proteja y lo traiga de regreso a casa. Ese es un trabajo delicado y le digo que más bien no me cuente muchos detalles, porque me dan muchos nervios".
Estudiante de décimo grado, Manuel José, el hijo mayor de Juan Carlos, preferiría que su papá tuviera otro oficio y asegura que no seguirá sus pasos y que será ingeniero de Sistemas.
María Alejandra, de nueve años, la niña de Juan, dice que no le gusta el trabajo de su padre y con frecuencia le plantea que le consiga una pareja al perrito de la casa para que ponga una venta de mascotas.
En Bucaramanga, la esposa y los dos hijos de Édgar, conocedores de los riesgos, no ven con agrado esa labor pero reconocen el gusto y la satisfacción con que él la ejecuta.
Conscientes de los riesgos, aferrados a la experiencia y conocimiento, acumulados durante años de trabajo, los linieros tratan al alto voltaje como un enemigo que pueden ver y sobre el que tienen ventaja a cada momento porque saben en donde está.
En su prudencia y la de sus compañeros está que todos puedan volver cada tarde a casa. Y que haya energía.
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A MI CUÑADO JUAN CARLOS LOPERA LO FELICITO POR SER TAN VALIENTE Y TODO LO HACE POR ESA FAMILIA TAN BELLA QUE TIENE, FELICIDADES NO TODOS HACEN COSAS TAN RIESGOSAS POR TENER ESTABLE UNA GRAN FAMILIA ES UN BERRACO
Felicitaciones a Edgar y Juan Carlos y que el dios todo podero los guarde y les guie sus manos y pensamientos. He sido Operado de Subestaciones Electricas de 115, 230 Kv tanto en ISA como en EPM y se con exactitud el valor de esas tensiones , los riezgos que se corren y a lo que se estan enfrentando pero gracias a ellos y otros compañeros mas gozamos del inmejorable servicio Electrico en el Pais FELICITACIONES A isa Y EPM
Mis sinceras felicitaciones a Edgar y Juan Carlos yo pienso que las cosas fáciles las hase cualesquiera,las difíciles muy pocos,cuando a uno le gusta algo lo ase con amor,así sea peligroso recordando...solo se vive una sola vez .
COMO COMPAÑERO DE JUAN CARLOS Y EN UN TIEMPO DE EDGAR Y AL SER CONOCEDOR, DEL OFICIO Y DEL RIESGO QUE ESTE CONLLEVA, NO ME QUEDA SINO FELICITARLOS Y ENCOMENDÁRSELOS A DIOS.
FELICITACIONES A ESTOS DOS HOMBRES POR SU BERRAQUERA DEFINITIVAMENTE EN ESTA VIDA HAY GENTE PA TODO DIOS A CADA QUIEN LE ASIGNA UNA MISION


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