Dicen que en ese lugar de ventanas y portón de color café, a unos pasos de la Casa de la Cultura, vivió la Marquesa de Yolombó.
Isabel Arango abre la puerta y se descubre una casona de diez habitaciones, incluyendo la cocina, y un gran balcón del que se puede ver una imagen panorámica de Yolombó.
Su papá, Jesús Antonio Arango Londoño sube del sótano, en donde tiene sus diez gallos, y cuenta que la compró en 1974, por 250 mil pesos, pero que la conoce desde 1957 desde que era propiedad de la familia de Luis Sierra, un girardoteño que tenía en ella hasta pesebreras.
Por sus grandes sótanos y por su ubicación, explica este hombre de 82 años, de mente rápida y humor fino, es que dicen que la Marquesa la habitó alguna vez. "Pero eso no se sabe con seguridad", dice.
Trabajó con la planta de energía y fue concejal del municipio, solo porque quería trabajar por el deporte y sacar adelante el equipo de fútbol de la localidad cuyo resultado más reciente había sido 11-o, recuerda. "Yo no jugaba, era tronco, pero trajimos gente de Medellín, unos de Atlético Nacional, para que les enseñaran, y fuimos subcampeones varias veces".
El misterio revelado
Los gallos están inquietos porque es la hora de comer. Jesús Antonio vuelve a bajar al sótano por una rampa.
Fueron una herencia de sus abuelos y por ellos se retiró de estudiar para dedicarse a un trabajo que le permitiera cuidarlos y sostenerlos. Pero como buen lector y conversador, la vida lo llenó de sabiduría y de historias.
Dice que Yolombó, con 450 años cumplidos, ha progresado mucho, "lástima "que lo hicieran en esta cordillera".
De la política se lo sabe todo, relata los hechos del 9 de abril de 1948 y los nombres completos de los políticos famosos y sus principales aportes o desaciertos. "Pregúntele al Gobernador a ver si me conoció. Fue un día que iba por Cúcuta con Juanambú y él era secretario del Partido Conservador".
Superó una cirugía de corazón, pero su energía sigue firme. La casa posee una magia, pero él, humildemente, comenta que "no tenemos nada, salvo una palanca para matar el hambre".
En una de las habitaciones hay una pintura de la Marquesa de Yolombó que realizó una de sus hijas. Pero allí, a pesar de las historias, ella no es la protagonista. El encanto lo pone el dueño. Jesús Antonio tiene un título mayor, es el rey.