“He tenido la suerte de vivir siempre de la pintura”, expresa satisfecho Fernando Botero. Y lo ha hecho porque esa es su vida, su pasión, y porque es extremadamente disciplinado. “Trabajo ocho horas diarias, de pie, pero no siento cansancio. La verdad es que me divierto tanto, siento tal emoción, tal sensación extraordinaria, que no puedo llamarlo trabajo”, confiesa mientras sonríe.
Su producción artística es tan extensa, que para reseñar todas las exposiciones y retrospectivas se necesitarían más de cinco páginas.
Nada lo ha detenido porque siempre ha sido fiel a sus convicciones. En este sentido admite ser testarudo “para ser artista y seguir adelante contra viento y marea, porque siempre hay oposición. En todos los momentos de la evolución de la pintura siempre hay opositores y uno debe seguir adelante”.
Entre pintura y escultura, la decisión final la tiene Italia, porque es cuando llega allí, en el verano, cuando se vuelca a la escultura. “Cuando llego a Italia y empiezo a hablar con los fundidores, a ver las esculturas que han hecho en bronce, se me olvida que existe la pintura y me dedico a hacer esculturas”.
Así no esté trabajando en una gran serie en particular en este momento, sigue dedicado a naturalezas muertas, a sus trazos y bocetos, al dibujo, base de su vida artística.
“Es uno de los pocos artistas hoy en día que le da tanta importancia al tema del dibujo, un oficio que se ha ido perdiendo a lo largo de los años. Hoy, dentro del arte contemporáneo, muy pocos artistas son dibujantes”, precisa Lina Botero, su hija.
Y es esta carencia la que lleva al maestro a opinar que no está de acuerdo con lo que hoy llaman arte efímero, “que se hace por producir choque y que es casi como un concurso de extravagancia. Creo que lo que se hace es arte desechable”.
Para Botero, es claro que el arte “tiene que dejar una estela, una huella, y eso no sucede mucho en el arte hoy”. Y lamenta que los artistas contemporáneos no sepan lo que se están perdiendo: “el placer de los colores, de la paleta y los pinceles y hacer sus obras con sus propias manos.
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