La emoción del deportePor
Víctor León Zuluaga Salazar
Las emociones deportivas se salen del escenario. Con frecuencia invaden la vida de muchas personas, a veces contaminan el periodismo.
Dice el lector Jorge Arredondo: "Quiero hacer referencia a los comentarios que hace el periodista Wilson Díaz Sánchez, en la edición del 5 de septiembre, sobre el partido Nacional-Millonarios y los calificativos sobre el jugador Aldo Leao Ramírez. Me parecen sobredimensionados, el titular que le atribuye al jugador ser artífice de un "show de magia en Nacional", y las referencias de "pintorescas transmisiones de Fox Sport" y de un destacado comentarista de la ciudad, que califican al jugador como el "Riquelme colombiano", los primeros, y "Harry Potter", el segundo".
Y agrega el lector: "No cree usted Señor Defensor del Lector que estos comentarios están muy lejanos de la realidad? No cree usted que con estas manifestaciones se le están vendiendo a los lectores la idea de que estamos ante un verdadero fenómeno del fútbol, cuando lo cierto es que Riquelme es único y en Colombia no creo que haya un jugador que siquiera le "calce los guayos"...? Bueno.. y del mago... ni hablar. Me parece que esta visión es más parcial y unilateral que equilibrada y muy lejana de la realidad, contrario a lo que usted manifiesta en el párrafo que le estoy transcribiendo".
El periodista Wilson Díaz Sánchez, autor de la información publicada en la página 1c, responde: "En relación con la carta del lector, quiero manifestar que la nota periodística nunca tuvo la intención de sobredimensionar al jugador Aldo Leao Ramírez. Simplemente, queríamos destacar el buen momento de un talento colombiano. En cuanto a la comparación del volante verdolaga con Riquelme y el apodo de Harry Potter, lo único que se hizo fue hacer referencia a un hecho real que ha sucedido en las últimas transmisiones del Canal Fox Sports y Caracol Radio, para recrear la historia y no son inventos ni atribuciones nuestras, sino de ellos".
"Sobre el titular, siempre en los temas deportivos, que lo permiten, buscamos que sean atractivos. Es política de la sección, obviamente respondiendo a criterios periodísticos. Tanto en el periodismo como entre los mismos aficionados, suelen utilizarse apodos o calificativos a los jugadores, sin que esto legitime esa condición. ¿O quién podría exigir a un jugador que se le llame Mago a que saque conejos de sombreros? ¿O al que se le diga Matador que salga de montera y capote a la cancha? Son simples metáforas que hacen del fútbol un espectáculo de emociones y pasiones, y que el periodista, como parte del deporte, también ingresa en su búsqueda de hacer la disciplina más amable".
Y aclara más adelante: "Sé que los temas deportivos y más si se trata de algunos de los equipos de fútbol de la ciudad, son muy sensibles, pero quiero hacer una reflexión: ¿Por qué duele tanto que se resalten las cualidades de nuestros deportistas? ¿Por qué tanta fobia por lo nuestro? No ignoramos las cualidades de los astros mundiales del deporte a quienes muchas veces los colombianos han derrotado en franca lid en los escenario del mundo. Quizás para usted ningún jugador colombiano sea digno de calzarle los guayos a Riquelme, como despectivamente lo menciona en su carta".
En mi opinión, los contenidos periodísticos deportivos de algunos medios de comunicación están cargados de emoción, menor o mayor a la que experimentan los aficionados, los deportistas y todos los actores del espectáculo.
Esa emoción, penosa o alegre, es parte de las percepciones que debe recoger el periodista en su texto, para retratar la realidad con veracidad y equilibrio.
Con frecuencia hay excesos. En el caso del futbolista del Atlético Nacional presenta altibajos que desacreditan sus desempeño brillante.
Quizás, producto de la emoción desbordante, y en directo, la radio y la televisión calificó muy generosamente las actuaciones del jugador con esos calificativos que retomó y avaló el periodista en su crónica del 5 de septiembre.
La reflexión del lector es pertinente porque es un punto de vista crítico al trabajo del redactor. Creo que las pasiones que se generan dentro y fuera de los escenarios deportivos son insumos del periodismo deportivo que deben someterse a la prueba del contraste y de la mirada plural para que el resultado sea más equilibrado, más racional y menos emocional.
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