Nuestro espíritu se manifiesta de múltiples maneras, a través del arte, de la ciencia, del lenguaje o de la mística.
La música como el lenguaje, por ejemplo, ambos son una exteriorización sensible del espíritu, pero mientras el lenguaje evoca ideas, emociones o imágenes a través de una estructura gramatical, la música está exenta de toda regla, es libre, es espiritual, y por ello supera al lenguaje, pues logra expresar y captar las aspiraciones más íntimas del alma, de forma casi intuitiva.
La música, a través del ritmo y la melodía, se transforma en inspiración y elevación del espíritu, nos transmite una experiencia vivida y nos aporta una nueva comprensión de la realidad.
La música alcanza todos los niveles, desde la total dispersión y distorsión de la música erótica o diabólica, que envilecen y perturban nuestras pasiones animales (Dionisiaca), hasta la suprema concentración de la música sinfónica o mística (Apolínea).
Por eso, estando a unos días de la celebración de la Navidad, una forma concreta de alimentar nuestro corazón es escuchando villancicos navideños, ellos irán ablandando y elevando nuestro espíritu para llegar mejor dispuestos al misterio de Belén.
twitter.com/jmotaolaurruchi.
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A este”clon 8 veces”, lo voy a” corchar”: Cuando yo canto: Tutaina tuturumai tutaina tuturumaina, tutataina…¿Qué estoy diciendo? Hombre, y a que tampoco sabes, que es bueno para un guayabo “tembloroso”.Sr. Periodista, estuve en” Belén” y sólo me colocaron ”Puro tango”.
El Papa Benedicto XVI,lo dice claramente en su libro la infancia de Jesús,aquello que se repite en los estribillos de los villancicos,la reconciliación de la mula y el buey.
En esos villancicos se nos recuerda la reconciliación de la mula y el buey,calentándole con su baho el lecho en la noche de invierno donde nació Jesús,en el portal humilde de Belén.
El villancico no es sólo el canto de los niños,sino de toda la familia que se engrandece con el nacimiento de Jesús,del Dios hecho hombre en las entrañas de María inmaculada.
El clarinete de la navidad es el villancico, el cual nos anuncia que Jesús,nació en el portal de Belén y que hay que recibirlo en nuestros corazones.


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