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Consultorio agropecuario

 

La poda en el tomate de árbol (1)

Horacio Garzón pregunta acerca de las podas del cultivo del tomate de árbol.
Responde Julio Cesar Tabares, auxiliar de Técnico de Corppoica, del Centro de investigación La Selva.

Una práctica fundamental en el cultivo del tomate de árbol es la poda, con la cual se obtienen plantas de poca altura, fuertes y bien formadas. La poda contribuye a facilitar el manejo del cultivo, las labores de cosecha y los controles fitosanitarios.

La poda permite planear y orientar la producción de frutos y eliminar la fuente de inoculo de hongos fitopatógenos al cortar ramas secas o enfermas. Esta es una de las labores más importantes, porque de ella depende el éxito en la explotación. Por esto se debe hacer con el conocimiento previo de las respuestas que el árbol manifiesta a determinadas intervenciones, para lo cual es necesario conocer el hábito de crecimiento y desarrollo de las ramificaciones. Por lo anterior la poda ha sido considerada como un instrumento regulador de la producción y de los problemas sanitarios.

En el tomate de árbol existen varios tipos de poda: de formación, sanitaria y de mantenimiento y de renovación.

Poda de formación: consiste en realizar cortes de yemas terminales y ramas de una planta con la finalidad de proporcionarle a ésta una altura y una estructura de las ramas y de la copa que le brinden equilibrio. La primera poda en el tomate de árbol denominada poda de formación, se lleva a cabo cuando la planta alcanza una altura de 40 a 60 centímetros. Esta poda consiste en un despunte o corte de la parte terminal del tallo principal; este despunte se realiza a 20 o 30 centímetros de altura haciendo un corte limpio en bisel y cuando el tallo de la planta tenga un diámetro aproximado de 3 centímetros. Con la poda de formación se pretende obtener plantas bien formadas, copas balanceadas y de menor altura, para facilitar tanto la cosecha, como las demás labores de manejo productivo y sanitario del cultivo. A partir de esta práctica se deben seleccionar los dos o tres brotes mas vigorosos y bien localizados en el árbol, con el objeto de formar la copa, teniendo precaución de eliminar todas las yemas que se encuentren por debajo de los brotes seleccionados.

Esta poda es fundamental para incrementar la producción y para estimular nuevos brotes fructíferos. Consiste en cortar las ramas jóvenes que se conocen como chupones, las ramas que han cumplido su ciclo, las improductivas, las secas, las que se han roto o quebrado, las que están mal formadas y las que entorpecen o impiden la realización de otras prácticas culturales como la aplicación de agroquímicos y la cosecha. También se cortan ramas que por su crecimiento dañan el equilibrio de la copa del árbol.

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