• Medellín, 31 de agosto de 2014
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LA PRIMAVERA
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LA PRIMAVERA

Por P. HERNANDO URIBE C., OCD | Publicado el 26 de abril de 2013

Abril es primavera en el hemisferio norte. A todos nos gusta la primavera. Aunque en Colombia no hay estaciones, llamamos primavera un día de sol. Un día así es primaveral.

En primavera la noche se va acortando y el día alargando. En ella todo reverdece, sobre todo el ser humano. Sancho decía de su hija Sanchica: "Canta como una calandria, baila como una perdida, lee y escribe como un maestro de escuela y es fresca como una mañana de abril".

Es una dicha ver reverdecer los campos, contemplar el color de las flores y sentir la sangre renovándose en las venas.

Uno de los sonetos espirituales de Juan Ramón Jiménez comienza así: "Abril sin tu asistencia clara fuera / invierno de caídos esplendores; / mas aunque abril no te abra a ti sus flores / tú siempre exaltarás la primavera".

Maravilloso lenguaje de la fascinación, mezcla indescriptible de alegría y temor. Versos espirituales que el corazón quisiera vivir cantando como anticipo del cielo, comienzo del paraíso.

Abril, mes de la primavera, mes de las flores, propicio para apropiarse la ternura de Juan Ramón Jiménez. "¡Qué pura, Platero, y qué bella esta flor del camino… Pasan a su lado todos los tropeles -los toros, las cabras, los potros, los hombres-, y ella, tan tierna y tan débil, sigue enhiesta, malva y fina, en su vallado sólo, sin contaminarse de impureza alguna".

Hay una geografía de la tierra y otra del cielo, una del cuerpo y otra del alma. S. Teresa conoció la geografía de España admirablemente, y también la del corazón del hombre y la del corazón de Dios.

Describía así su geografía interior: "Me era gran deleite considerar ser mi alma un huerto y al Señor que se paseaba en él. Suplicábale aumentase el olor de las florecitas de virtudes que comenzaban a querer salir y que fuese para su gloria y las sustentase, pues yo no quería nada para mí y cortase las que quisiese, que ya sabía habían de salir mejores".

Leo lentamente como si la mirada me mostrara la primavera eterna. "Esta flor vivirá pocos días, Platero, aunque su recuerdo podrá ser eterno [...] ¿Qué le diera yo al otoño a cambio de esta flor divina, para que ella fuese, diariamente, el ejemplo sencillo y sin término de la nuestra?".

El lector sabe que me propuse hacer una fotografía verbal de la primavera que es su vida. Cuídela con solicitud infinita.

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9 Comentarios - 31 de agosto de 2014
  • PatriciaVilla Comentario realizado el 4/26/2013 5:33:27 PM

    Qué infinita ternura, saliendo de un corazón puro. El cielo en la tierra.La revelación del acontecer de Dios... Mil gracias, padre Hernando, por contagiarnos de la hermosura de Dios. Patricia Villa Roldán.

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  • ElAudaz Comentario realizado el 4/26/2013 3:27:35 PM

    Pues ya que de la primavera y de Juan Ramón Jiménez trata esta columna,tal vez sea pertinente recordar esto: "Mañana de primavera: vino ella a besarme/cuando una alondra mañanera/ salió del surco cantando mañana de primavera........." Un compositor colombiano (creo) aprovechó estos versos y su bella continuación para ponerle música y de esta manera nació una canción que ya solo recuerdan las personas que no han perdido el gusto por la belleza,especialmente para extraer de ella el jugo con que se nutren los espíritus selectos.

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  • DOROTEO Comentario realizado el 4/26/2013 11:04:26 AM

    Escritos como este y la referencia que hace de otros textos, en el mismo estilo, son la mayor prueba que al hombre le asiste lo divino. Mentes puras, alejadas de lo mundano .Ante tanta miseria humana, son un lenitivo para el alma.”Qué le diera yo al otoño” para que las bellezas que admiro no me sean futuras decepciones.

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  • RAULECHEVERRI Comentario realizado el 4/26/2013 10:45:39 AM

    El esplendor de la verdad es la luz divina,y esa nos hace libres.

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  • RAULECHEVERRI Comentario realizado el 4/26/2013 10:41:31 AM

    Ábrele la puerta del corazón a la Iglesia y no te dejes engañar en tu fe de quienes en los garajes mercantilistas apostatan con la biblia sobaquera animados por inescrupulosos impostores.

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