Uno de los programas estratégicos de la actual administración de Medellín y con más probabilidad de impacto en el largo plazo sobre la pobreza y la desigualdad es el de Buen Comienzo. Este programa de atención integral a la primera infancia parte de un diagnóstico según el cual a 2007 el 74 por ciento de esta población estaba en condiciones de vulnerabilidad y casi 45 mil niños y niñas no eran atendidos desde una perspectiva de desarrollo integral en los niveles uno, dos y tres del Sisbén.
La cuantiosa inversión del municipio, aproximadamente 315 mil millones en cuatro años, para garantizar la universalización de los servicios a los niveles uno y dos del Sisbén, está más que justificada en la medida en que numerosas investigaciones en el mundo evidencian que estos programas producen los mayores retornos socioeconómicos.
No obstante, la evidencia también señala que no todos los programas de desarrollo temprano de la primera infancia -DTI- son exitosos, ya que se requieren características especiales para que produzcan altos retornos. Las inversiones deben ser lo más tempranas posible, preferiblemente durante el embarazo, deben ser continuas, integradas y de alta calidad. Entre las principales características de los programas de calidad están: un bajo número de estudiantes por profesor, ambientes saludables y enriquecidos con insumos para el aprendizaje, profesores con alta capacitación y padres que participan en los programas, siendo parte activa del proceso de desarrollo de sus hijos.
El diseño del programa Buen Comienzo responde a las expectativas de los programas exitosos en la medida en que es una intervención temprana e integral. Los componentes de alta calidad se evidenciarán más que en el diseño en su implementación. En este sentido, vale la pena destacar algunas preocupaciones señaladas por los expertos en la mesa sobre DTI, realizada por Medellín Cómo Vamos. En la atención a la primera infancia en el país se están replicando los modelos educativos de la educación básica, cuando se requieren modelos distintos para los más pequeños. Esta preocupación también la tienen las familias, las cuales señalan que los principales problemas de la educación preescolar son la falta de preparación de los profesores y una educación no adecuada para los pequeños (Educación Compromiso de Todos, 2008).
Quizás más preocupante es el papel que están desempeñando en la actualidad los padres en el proceso formativo. De acuerdo al diagnóstico situacional de la primera infancia en Antioquia, los principales problemas que la afectan son la violencia intrafamiliar y el abuso sexual. Tal como lo expresa el ICBF, el primer reto en Colombia en cuanto al DTI es promover una crianza basada en el amor y el respeto, sin esas condiciones es muy difícil que los programas, incluso de alta calidad, sean efectivos.
Importante: Para comentar e interactuar con otros usuarios de elcolombiano.com usted debe estar registrado. Las opiniones expresadas a continuación son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de EL COLOMBIANO. En el momento, esta herramienta solo funciona con Internet Explorer 4.0 o superior.