La cancelación del registro sanitario de las prótesis mamarias de origen francés, PIP, que podría significar el final de un libro, es apenas el capítulo inicial de otro.
Tras la decisión del Invima y su recomendación de retirarlas del mercado y sugerirles a quienes tengan dichos implantes que se revisen y los retiren si es del caso, la comunidad médica reaccionó señalando que no es necesario crear alarmas y que no todas las PIP tienen que ser retiradas de las pacientes.
"Lo único que se recomienda hasta ahora hace relación con la revisión por parte de médicos y pacientes así como la realización de un seguimiento que permita conocer el momento en que algo suceda y en ese momento tomar la decisión medica más adecuada", advirtió el presidente del Capítulo Antioquia de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Juan Esteban Sierra.
Agregó que "en ningún momento se recomienda retirar los implantes si no han causado ningún problema".
Las agencias de salud alrededor del mundo han documentado que el riesgo de que dichas prótesis se rompan es más alto de lo normal, razón por la cual fueron excluidas alrededor del orbe.
Pero, lo cierto del caso es que, de ser necesario la extracción de éstas, no hay claridad sobre cómo se adelantaría el procedimiento administrativo para tal efecto, ni quién sería el responsable de los gastos que esto ocasionaría.
Las personas que tengan implantes de esta marca deberán revisar periodicamente la calidad de los mismos, preferiblemente cada seis meses.