Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Luis Carlos Ochoa

  • Juan Gómez Martínez | Juan Gómez Martínez
    Juan Gómez Martínez | Juan Gómez Martínez
11 de enero de 2012
bookmark

En una pausa durante una reunión de alcaldes en New York, Ramiro Valencia y yo viajamos a Washington para hablar con un colombiano que ocupaba un alto cargo en la Organización Mundial de la Salud.

La idea era la de ver la posibilidad de ayudas para Medellín en la peor época por la que ha pasado la ciudad. Era a finales de los 80, cuando vivíamos la violencia del narcotráfico de Pablo Escobar y necesitábamos la ayuda de todos para sacar adelante la ciudad.

Ese colombiano, reconocido mundialmente como un gran médico y excelente administrador, que llegó a lo más alto de la organización, era Luis Carlos Ochoa Ochoa, quien nos dejó el domingo pasado por el llamado de Dios.

En ese viaje conocí a un importante profesional de la salud, pero, y ante todo, a un verdadero señor. De esas personas que desde el primer momento infunde plena confianza y respeto. Amable, cordial, respetuoso y con todas las cualidades que se pueden dar en un ser humano.

Cuando llegamos a la Gobernación de Antioquia, en 1992, con un magnífico equipo humano, Luis Carlos Ochoa ya estaba en su tierra y aceptó acompañar a ese equipo como Secretario de Salud.

Señor y verdadero caballero que se ganó la confianza y el respeto de todos los compañeros de gabinete y de los directores y empleados de los hospitales del Departamento.

Empezó por visitar y darse cuenta de la situación de todos los hospitales de Antioquia. Por enterarse personalmente de las dificultades que tenía que resolver. Entre otras cosas, se dio cuenta de que la administración de los hospitales se dificultaba si el médico jefe era el único responsable por la atención de los pacientes y la administración de los pocos recursos. Ante esta situación, nombró una junta asesora en la parte administrativa en cada uno de los establecimientos de salud. Eran personas con espíritu cívico y de servicio del respectivo municipio. Con esa sabia idea, durante el período de su paso por la administración, ningún hospital presentó problemas económicas hasta llegar al borde de la quiebra, como se presenta con frecuencia. Todos los hospitales fueron autosuficientes.

En la Alcaldía, entre 1998 y 2000, ocupó el mismo cargo en la salud del Municipio. El Hospital General Luz Castro de Gutiérrez recibió el apoyo decidido del doctor Ochoa y, con el entusiasmo del doctor Uribe Pardo, gerente del hospital, lograron hacer la ampliación de las instalaciones de este centro de salud, un importante espacio para las urgencias y un sistema de comunicaciones con los centros de los municipios para atención de emergencias a través de sistemas de cómputo y video. Se fortaleció Metrosalud y, con ello, el servicio en la ciudad.

Lamentablemente, nuestra legislación, a veces absurda, no permitió que el doctor Ochoa culminara su tarea. Tenía el gran pecado de la edad. La experiencia no valía, el servicio que había prestado y podía seguir prestando tuvo que ceder ante el gran pecado de tener más de 65 años. Lo acusaron y, con su nobleza, no vaciló en renunciar para no complicarle la situación al Alcalde.

Con su muerte perdimos a un gran profesional de la medicina, perdimos a un excelente e incasable trabajador por la comunidad y, sobre todo, perdimos a un gran señor, en todo el sentido de la palabra. Que Dios lo premie por lo que hizo por nosotros los colombianos.

Te puede interesar

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD