El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, condenó este martes el golpe de Estado que arrebató el Gobierno de Honduras al depuesto presidente del país, Manuel Zelaya, y apostó por una respuesta dura y estricta contra sus autores.
"Hay que ser muy duros, muy estrictos, no podemos admitir bajo ningún concepto que alguien se crea con el derecho de poder derrocar a un Gobierno legítimamente elegido por el pueblo", dijo el presidente brasileño en París, en una entrevista a la emisora de radio "France 24".
América Latina, añadió, ya sufrió "demasiado" con los golpes de Estado en los años 60 y ahora "no vamos a permitir que eso ocurra de nuevo".
En el caso concreto de lo que está ocurriendo en Honduras, Lula da Silva dejó muy claro que "Brasil condena el golpe de Estado" del nuevo Gobierno hondureño.
Tras preguntarse "¿cuál es el crimen que ha cometido Zelaya", el gobernante brasileño apuntó que se puede plantear un referéndum para que los ciudadanos se pronuncien pero lo que no se puede hacer, insistió, es "solucionar un problema con un golpe de Estado".
"Hay que respetar la participación popular", agregó.
Su condena se produce un día después de que ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Celso Amorim, quien le acompaña en su visita a Francia, hiciera un llamamiento a los golpistas de Honduras para que permitan que el depuesto presidente regrese a su país. |