EL POETA Y crítico de artes plásticas envigadeño, ese a quien le fascinaba contar cosas como bien lo confesó en Motivos del día, partió ayer a otra dimensión. Su corazón dejó de latir pero su prolífica obra perdurará como uno de los grandes de las letras antioqueñas.
Mario me llamo/ soy mordisco al aire/ soy un husmea-cosas/ soy un cuenta-cosas. Así arranca el poeta antioqueño Mario Rivero, 'Motivos del día', una de las obras que muy seguramente recordarán los seguidores de este envigadeño de 74 años a quien una afección cardiaca se llevó este domingo.
Digo mentiras inútiles/ y verdades inútiles/ Converso con los ancianos/ que descansan en la hierba/ o sobre los pedestales/ de los héroes/ Con el buhonero/ que vende transistores/ o lentes para que alguien se esconda/, es otro de los fragmentos de 'Motivos del día'.
Su obra más importante, por no decir su baluarte, fue la que publicó en 1972 con sus amigos Aurelio Arturo, Fernando Charry Lara, Giovanni Quessep y Jaime García y a la cual llamaron: Golpe de Dados.
Rivero antes de iniciar su carrera como poeta, arte que lo llevó a ser uno de los artistas más importantes en el último siglo en el país, fue voluntario en la guerra de Corea, cantante de tangos, actor de teatro, vendedor de libros y de arte.
Este poeta antioqueño durante su juventud viajó por Centro y Suramérica, con algunas incursiones a Europa hasta donde llegó en calidad de expositor y guía de seminarios y excursiones artísticas que le permitieron enriquecer su pluma para después sentarse a escribir.
En Contertulio, uno de los cafés más intelectuales de donde nacieron importantes artistas bogotanos, perfiló su definitivo destino poético, al lado de los "cuadernícolas" y sumándose a la naciente corriente de poesía urbana que él llegó a imponer, empezó a desplegar su pluma para escribir versos mezclados con metáforas.
Distinciones En 1972 fue director y fundador de la revista Golpe de Dados; publicada por la Casa de Poesía Silva en 1991. Además fue crítico permanente de artes plásticas, en revistas y periódicos.
Fue merecedor de numerosas e importantes distinciones, entre ellas: Premio Nacional de Poesía "Eduardo Cote Lamus" en 1972, mención internacional en La Habana, en 1973, por su libro Y vivo todavía. Condecoración en el Festival de Proartes en 1983. El grupo Ulrika de Bogotá le rindió homenaje en 1993. Premio Nacional de Poesía "José Asunción Silva" en 2001. Fueron los logros poéticos más importantes de este antioqueño.
Obras Algunas de las más importantes publicaciones de Rivero son: Poemas urbanos (1966); Noticiario 67 (1967); Y vivo todavía (1972); Baladas sobre ciertas cosas que no se deben nombrar (1973); Baladas -antología- (1980); Los poemas del invierno (1984); Mis asuntos (1986); Vuelvo a las calles (1989); Del amor y su huella (1992); Mis asuntos antología- (1995); Los poemas de invierno (1996); Porque soy un poeta -entrevista- (2000), Balada de la gran señora (2004).
Contexto
En palabras del poeta de la sencillez
En octubre de 2005, con ocasión del premio Erato que le fue entregado en Sabaneta, el maestro Rivero concedió una entrevista al periodista John Saldarriaga, de EL COLOMBIANO. Apartes de sus palabras:
"Yo nací en Envigado en un barriecito que se llama Rosellón. Soy hijo de un mecánico de telares. Pasé una infancia como la de todos los muchachos pobres: yendo a la quebrada Ayurá; robándoles las frutas a los ricos, las naranjas... Trabajé en Rosellón, fui obrerito allí. Me desempeñaba como limpiador de telares. Me aguanté cuatro meses y me salí. Envigado, en una época -y todavía- se dividía entre blancos y negros. Los negros éramos los pobres; los blancos eran los que vivían en el marco de la plaza. Yo jugaba billar, les coqueteaba a las muchachitas de la esquina de la plaza, que no lo miraban a uno (...) Creo que lo primero que tiene que tener un poeta es experiencia; segundo, autenticidad, y tercero, honestidad consigo mismo. Y atacar la palabra de frente, preferir la palabra simple a la ampulosa. Tenerle miedo al adjetivo y no hablar sino de cosas que conoce, no de cosas que imagina".
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"Uno tiene influencia de muchos poetas, pero lo importante es poner la voz de esos poetas al servicio de uno y no al contrario. El poeta que no tenga influencias es un primitivo y yo estoy muy lejos de serlo", decía Mario Rivero en una entrevista publicada en octubre de 2005 en EL COLOMBIANO.
Archivo
"Diría que vengo de la poesía medieval, de la provenzal, de los poetas norteamericanos, de ciertos poetas ingleses isabelinos hasta Eliot", decía Rivero.