Dice con perspicacia una hipótesis cada vez más popular que si la diferencia de precios entre los medicamentos genéricos y los de los laboratorios multinacionales es tan grande, por algo será.
Ese algo, para el Centro de Información de Medicamentos de la Universidad Nacional (Cimun), poco o nada tiene que ver con la calidad de los fármacos o la capacidad de éstos para combatir una enfermedad.
Después de analizar el efecto de cinco marcas de un mismo antibiótico, estudiantes de Farmacia comprobaron que la vancomicina comercializada como genérico y el del laboratorio original producen el mismo efecto sanador.
"No se puede decir que una marca de vancomicina es más potente que otra", le dijo a la agencia de noticias de la Universidad Nacional, Ángela Velandia, quien junto a Diana Cortés emprendió la investigación de este medicamento utilizado en pacientes con afecciones como la colitis.
Ser un medicamento más o menos efectivo no depende del precio, ni de la casa productora, opina José Julián López, director del Cimun. Excepto los antirretrovirales, los antiepilépticos y algunos anticoagulantes, los medicamentos genéricos y los "de marca" tienen el mismo efecto.
"La industria farmacéutica ha querido llevar los medicamentos al plano de los bienes de consumo, cuando éstos realmente no lo son. Un medicamento es un bien social porque salva vidas", advierte López.
Mucha promoción
Una investigación que analizó las ventas y los mecanismos de comercialización de las nueve farmacéuticas más poderosas de los Estados Unidos también reveló esta situación en la que los fármacos pasan a un segundo plano.
"Ocho de las nueve compañías -Merck, Pfizer, Bristol-Myers Squibb, Abbott, Wyeth, Pharmacia, Schering-Plough y Allergan- gastaron más del doble en mercadeo, publicidad y administración que en investigación y desarrollo", concluyó el estudio de la ONG Families USA, que en 2002 encontró que el 27 por ciento de los recursos de la industria iban dirigidos a gastos relacionados con la promoción.
"Cuando estas nuevas marcas rompen el precio que tenía el innovador, el único argumento que tienen para decir es: 'es que lo que hacen ellos (los genéricos) no es bueno' ¿Qué otra cosa pueden decir?", afirma López.
Entre quienes defienden los medicamentos genéricos por su capacidad para llevar tratamientos efectivos a millones de personas que de otra forma no podrían acceder a ellos, es común escuchar una denuncia según la cual las multinacionales financian campañas de desprestigio contra los medicamentos de bajo costo.
Para el doctor López esto es una realidad que alimenta el mito de la falta de calidad de los genéricos. "Lo que necesitan es mantener esos consumidores y decir: 'como mi producto fue el primero, como yo lo desarrollé, es el mejor', cuando la verdad es que contiene el mismo principio activo, las mismas cantidades y los mismos estándares de calidad", asegura.
¿Menos pesos, igual calidad?
¿Puede ser una medicina con el mismo componente activo 60 veces más eficaz? A juzgar por el precio, sí. Una encuesta liderada por la ONG Health Action International (HAI), realizada en 93 países, encontró que la ciprofloxacina "de marca" es 60 veces más cara que la genérica.
Los resultados de esta medición internacional entregan sólidos argumentos a quienes denunciaron, en medio del escándalo por los malos manejos en el sistema de salud, que en el país se venden drogas a precios exorbitantes.
"Un paciente colombiano paga más de 200 veces el precio que pagaría en cinco países asiáticos, donde el precio del genérico fue el más bajo, una diferencia de casi el 20.000 por ciento", subraya la investigación.
Para Luis Guillermo Restrepo, especialista en fármacos, la abismal diferencia "plantea inquietudes sobre las razones que existen para que se continúe pagando un precio tan alto, cuando existen en el mercado opciones muy económicas cuya calidad debe estar asegurada por el cumplimiento de las especificaciones de calidad del producto y las buenas prácticas de manufactura".
Los especialistas piden una regulación de precios mucho más estricta. "Nuestra política médica le da total libertad a los manufacturadores de determinar los precios y no hay ni rastro de transparencia en el registro de los precios de los componentes. El resultado es altos costos en medicinas de marca, las cuales dominan una gran parte del mercado", explican Miguel Cortés y Francisco Rossi en un documento de la OMS y la HAI.
EL COLOMBIANO trató de comunicarse con los voceros de Bayer, casa desarrolladora de la ciprofloxacina y la vancomicina, pero al cierre de esta edición no había logrado contar con su versión.
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