Los jugadores del Once no sabían cuál debía ir al sexto cobro. El equipo le había ganado 1-0 a Millonarios, igualó la serie en los cuartos de final de la Liga Postobón y obligó al desempate desde del punto penalti.
Varios levantaron la mano y le preguntaron al técnico Juan Carlos Osorio. El técnico santarrosano se inclinó e hizo una señal que todos entendieron. Entonces Alexis Henríquez, el gran capitán, caminó al arco sur.
La definición estaba 5-4. Máyer, Ramos, Preciado, Toloza y Tancredi habían marcado para Millonarios. Núñez, Carbonero, Pajoy y Dayro lo hicieron para el Once. Alexis debía empatar la serie 5-5. Más allá de la angustia por las ejecuciones, los dos equipos sufrieron porque Neco en el local y Ramos en el visitante les atajaron los cobros a Juan Guillermo Domínguez y a Wason Rentería, respectivamente. !Que nervios!
Sin embargo, Alexis, quizá, el jugador del semestre en el equipo, por rendimiento y profesionalismo, acomodó la pelota y se paró al frente. No tomó mucha distancia, apenas unos tres o cuatro metros.
Desconsolado
Y fue al cobro... el capitán pateó, le metió el pie por debajo a la pelota y esta tomó altura, tanta que se fue por encima del horizontal.
Cuando se dio cuenta que había botado el cobro, se desplomó. Quedó tendido a un lado de la algarabía que armaron los jugadores de Millonarios, abrazados a su portero Nelson Ramos.
La imagen parecía detenida en el tiempo. Dayro Moreno reaccionó de inmediato y corrió hacia Henríquez para consolarlo. Luego se unieron Juan Carlos Henao, Miguel Rodas y hasta Candelo. El jugador desconsolado trataba de sostenerse mientras caminaba lentamente hacia el camerino sur del Palogrande.
Fue la historia final del Once Caldas en la Liga Postobón. Ahora solo tendrá que afrontar la Copa Postobón.
Más allá del error de Henríquez, quedó la sensación de que el equipo tuvo fútbol para eliminar a Millonarios, pero como sucedió en este periodo, los delanteros fallaron en la definición.
La jornada fue una fiesta en la tribuna y un partidazo en la cancha. Con dos equipos dispuestos, más el local, por volumen ofensivo y tramite. Los dos porteros salieron figuras en medio de las malas definiciones.
La historia finalizó con la fiesta azul por la clasificación de Millonarios y la tristeza blanca.