En las fincas de recreo, y en algunas casas de la ciudad, la piscina es el sitio de diversión y relajación.
Gabriel Jaime Mesa, gerente de la empresa Mantenimiento y Construcción de Piscinas, señala que ahora hay una tendencia a piscinas más pequeñas.
Destaca la introducción del concepto de playita, un desnivel de 20 centímetros por debajo del ras del agua, en el que se utiliza un piso un poco más áspero para que la superficie no quede muy lisa.
En cuanto a materiales, la cerámica y los productos de vidrio son los vigentes.
“Por normatividad los colores de la piscina deben ser claros, aunque los oscuros tienen la ventaja de que aumentan la temperatura entre tres y cuatro grados. Una alternativa es combinarlos dejando todos los ángulos de la piscina claros”, explica Gabriel Jaime.
El área que rodea la piscina se conoce como zona dura.
La arquitecta interiorista Helena María Madrid señala que para pisos duros se trabaja mucho la coralina con el poro lleno, la piedra royal veta, royal bronce o dorado.
“Si los pisos son más claros, reflejan más luz, absorben menos calor y al pisar se sienten más frescos”, apunta la arquitecta.
En cuanto a la iluminación, se utilizan LED de piso para en la noche dar ciertas referencias del espacio.
Es válido para esta zona dura combinar materiales como los pisos en piedra con decks en madera teca si se quiere generar un contraste y un ambiente más acogedor.
La arquitecta Helena María Madrid sugiere que en el ambiente de la piscina, la paleta de colores y materiales debe conformar una armonía total, amarrado con el paisajismo.
Invitar el verde
Jorge Mesa y Carlos Uribe, de la firma Mesa & Uribe Paisajistas, dicen que el diseño del paisaje para una piscina debe incluir un análisis del sitio: la topografía circundante, las visuales lejanas y cercanas, el tema del asoleamiento, ya que si bien es cierto que la gente busca el sol, también es importante generar espacios de sombra en algunos sitios cercanos a la piscina.
Para este propósito, recomiendan no tener cerca a la piscina árboles y arbustos de hojas menudas, que caigan fácilmente y se desnuden por completo, sino árboles de hojas grandes, que tengan la capacidad de generar sombrío y bajar la sensación térmica.
Las palmeras, dicen los expertos, son una buena alternativa: tropicales y de hojas grandes.
El manejo del color en los follajes es otro punto importante. ”En el momento en que se maneja en mayores cantidades se está generando una sensación de frescura”, señalan. En clima frío la vegetación puede servir para manejar barreras de viento y en clima caliente se abren ventajas para que pase la brisa. “La idea es jugar con todos esos elementos buscando todo el tiempo volumetrías diferentes, colores, movimiento y mucha fluidez”, agregan los paisajistas.
Otro aspecto al que hacen mención los expertos es a la transición entre el área dura, donde está el amoblamiento, y la vegetación. Para este espacio la tendencia es utilizar material inerte suelto: piedras de canto rodado, rocas y corales en diferentes formas y colores.
“Como esta es una zona donde se camina descalzo, cualquier material que se utilice debe ser noble, nunca abrasivo al pie o al tacto”, aclaran.
Relajación total
Otro elemento esencial de este ambiente es el mobiliario.
La diseñadora Esperanza Gómez dice que la idea no es saturar de muebles el espacio de la piscina, pero sí crear diferentes puntos acogedores.
“Los colores alrededor de la piscina deben ser muy pálidos, porque se busca que ésta se destaque”, comenta Esperanza.
Un mueble básico son las sillas asoleadoras, ideales para los que desean broncearse. Las que vienen en forma de hoja son el último concepto.
Para los que solo quieren estar cerca a la piscina, pero sin recibir el sol, una opción son las Chaise Lounge, un estilo de sillas menos acostadas que las asoleadoras que se pueden ubicar, por ejemplo, en la playita de la piscina, acompañarlas de una sombrilla y disfrutar de una fresca lectura.
Materiales especiales para exteriores como la madera teca, el rattan y el mimbre sintético son protagonistas en el amoblamiento de estos espacios.
Otros diseños como el sofá aislado, que viene con una capota o un elemento de protección, y el sofá cama, permiten una relajación total.
Contiguo a la piscina muchas veces se construye un kiosco, que se convierte en el centro de reunión. Para este lugar se usan muebles vaciados directamente al piso que luego se llenan de cojines, aunque también se permiten los sofás sueltos.
Diego Ramírez, especialista en telas, dice que las tendencias son los colores crudos y tono a tono, por ejemplo: almendra con café, o trigo con café. Tienen fuerza los estampados, follajes y flores pero desdibujados, difusos. También las geometrías, que evocan los años 60 y 70, en tonos muy ocres.
Para que estas telas resistan al exterior, se protegen con cubiertas especiales, una de ellas llamada Aquatec.
La decoración de este ambiente se puede complementar con elementos de madera y objetos étnicos de origen asiático o mexicano. Para la noche, faroles, antorchas y esferas flotadas en el agua ayudan a crear ambientes con aires románticos.
Arquitectura, paisajismo, mobiliario y decoración se conjugan para hacer de la piscina un oasis de frescura [P]