Al cumplirse este miércoles un año de la victoria que lo llevó a la Presidencia de Estados Unidos, Barack Obama tiene que hacer frente a la guerra de Afganistán, la crisis económica y, ahora, a una nueva pujanza de los republicanos.
El mandatario estadounidense trató de dar al aniversario de su triunfo el aire de un día cualquiera y, tras sus reuniones diarias con sus asesores, partió hacia Madison, en Wisconsin, para promover la reforma educativa en un acto con estudiantes de enseñanza media.
El aniversario llega un día después de unas elecciones a gobernador en Nueva Jersey y Virginia en las que los candidatos republicanos derrotaron a los demócratas, unos resultados que se han interpretado como un varapalo a la Casa Blanca.
En su discurso, Obama quiso pasar por encima de esos resultados y tan solo aludió por encima al aniversario de su triunfo.
Aquel 4 de noviembre, declaró, "fue un día de esperanza y posibilidades, pero también aleccionador porque sabíamos que como pueblo encarábamos toda una gama de desafíos", que abarcaban desde la peor crisis económica desde la Gran Depresión de los años treinta a dos guerras abiertas, en Irak y Afganistán.
El mandatario alabó las medidas adoptadas por su Gobierno, que aseguró que han permitido que la economía haya vuelto a crecer en el tercer trimestre del año, y reiteró su compromiso con proyectos más a largo plazo, como la reforma del sistema sanitario o la promoción de energías limpias.
Obama dejó a su portavoz, Robert Gibbs, la tarea de responder a los medios acerca de los resultados de las elecciones del martes.
En declaraciones a la prensa, Gibbs restó importancia a las consecuencias para la Casa Blanca de esos comicios, e indicó que los votantes se pronunciaron acerca de "asuntos locales" y no sobre el presidente estadounidense. La crisis económica, apuntó, también desempeñó un papel.
El portavoz, que resaltó que otros resultados electorales dieron la victoria a los candidatos demócratas en dos carreras por sendos escaños a la Cámara de Representantes en Nueva York y California, aseguró que la derrota en Nueva Jersey y Virginia no tendrá repercusiones en la agenda legislativa de la Casa Blanca.
Otro asunto será el año próximo, cuando se celebren elecciones legislativas plenas para renovar toda la Cámara de Representantes y el Senado, indicó.
Una de las posibilidades que han apuntado los analistas es que, a la vista del empujón que han registrado los republicanos, los demócratas moderados se echen atrás a la hora de apoyar al gobernante estadounidense en sus proyectos legislativos. |