¿Una medalla más? Preguntábamos sorprendidos los colombianos cada vez que veíamos a uno de nuestros compatriotas triunfar.
Y completamos ocho, el 42 por ciento del total de medallas que hemos ganado en toda nuestra historia olímpica. Mariana Pajón, Caterine Ibargüen, Óscar Figueroa, Yuri Alvear, Rigoberto Urán, Óscar Muñoz, Jackeline Rentería y Carlos Oquendo nos han dado varios días de emoción y orgullo patrio. También nos alegra la participación de los 96 deportistas restantes que se han entrenado durante años y han cruzado el Atlántico para dar todo de sí.
Por vivir lejos de Colombia no he palpado físicamente la emoción que llena a mi país en estos días, pero he percibido, hablando con mis seres queridos, leyendo y viendo estos triunfos, una gran alegría y unidad nacional que nos pertenece a todos los colombianos. Al ver las redes sociales inundadas de comentarios, fotos, celebraciones virtuales por cada una de las medallas que se iban sumando a las 19 que ya tenemos en la historia, me preguntaba qué es lo que nos hace celebrar tanto…
Creo que es confirmar cómo en Colombia sí tenemos potencialidad para esto y mucho más. Es ver en pantalla a los deportistas que han entrenado con tesón y entusiasmo. A esto se le suma que la mayoría de ellos son provenientes de hogares muy humildes, algunos crecieron en medio de la violencia pero con mucho esfuerzo, confianza en sí mismos y un buen patrocino, se han entrenado durante años para los segundos más importantes de sus vidas: los que les han permitido darle una alegría más a Colombia.
Creo también que a todo ser humano lo enaltece ver que el hombre está llamado a alcanzar altas cumbres que son fruto del entrenamiento duro, de vencer los propios límites, de los constantes sacrificios y la disciplina.
Alegra ver también actitudes nobles como invocar a Dios antes o después de la carrera, el saber perder y saludar al ganador con humildad y entereza, la unión de diferentes naciones, el amor al país que se representa y la alegría de sus compatriotas al verlos subir al podio para recibir su medalla, la fuerza y ánimos que da el entrenador antes y durante las competencias.
Estos son los valores que nos trae el deporte y que por estos días los colombianos pudimos disfrutar en una buena dosis, con unos resultados que no nos imaginábamos.
A quienes no somos deportistas, el ejemplo de los ocho medallistas, además de lo mucho que nos emociona, nos ayuda a aplicar estos valores en otros ámbitos de nuestra vida que nos exigen también dar todo de nosotros y no necesariamente para ganar una medalla olímpica, sino para ganar la medalla de la alegría y la satisfacción de encaminar nuestra vida a un buen ideal.
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